Juliana G. Quintanilla.
Estuvimos en Tlapa con las organizaciones defensoras de derechos humanos. Desde lo alto de la Montaña con integrantes de Tlachinollan en su aniversario, se respira un ambiente de dignidad y resistencia. Ahí compartimos los testimonios de las luchas de los pueblos en la defensa de sus derechos, que son una excelente aproximación de la cotidianidad de obstáculos que enfrentamos las y los protagonistas. Parecería que todos los gobiernos coinciden en la estrategia de deslegitimar, criminalizar y no investigar.
El especial riesgo que viven las defensoras de derechos humanos, como el de Blanca Velásquez de Puebla; Betina y Alba Cruz de Oaxaca, Lidya Cacho de Cancún, las compañeras y compañeros del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres de Chihuahua, que acompañan y litigan a víctimas de violencia feminicida, trata, violencia sexual y familiar, tortura, desaparición forzada ejecuciones extrajudiciales, todo esto en Ciudad Juárez y Chihuahua. De la ambientalista Fabiola Osorio Bernaldez en Guerrero. 19 asesinatos de defensoras de derechos humanos y periodistas del 2010 a la fecha, ponen al descubierto la falta de interés del Gobierno Federal por defender el derecho a ser defensora de derechos humanos
Abrazadas por las convenciones de Belén Do Pará y la CEDAW, las defensoras de derechos humanos enfrentamos riesgos particulares. Vivimos en un mundo patriarcal en donde a diario luchamos por cuestionar y cambiar los roles y estereotipos de género, llevamos a cuesta los riesgos particulares a raíz de la discriminación histórica. Sin duda, esto agrava las causas que promovemos, la participación de las defensoras desafía el patriarcado y convoca a construir nuevos paradigmas, y eso no les gusta a muchos.
Eso explica las dificultades del trabajo de las defensoras en situación de conflicto armado, tal como sucede actualmente en Chihuahua, en donde las madres, las hermanas, las hijas y las mujeres en general, han asumido un rol activo en la defensa de los derechos humanos de los varones de la familia que han sido torturados, desaparecidos, asesinados. En Morelos no es ya diferente. Sabemos el trabajo de Josefina y Malena Reyes, de Susana Chávez y de Marisela Escobedo. No es casual que los feminicidios cometidos en contra de defensoras de Chihuahua, es el lugar del planeta que mas asesinan mujeres en el mundo, con una tasa de 34 asesinatos por cada 100 mil mujeres, el promedio mundial es de menos de 3. La aplicación de estereotipos de género en el lenguaje y razonamiento de los operadores del sistema de justicia, a cargo de investigar las violaciones a derechos humanos de las mujeres, tal como lo relaciona la Corte con la sentencia de campo algodonero, y por supuesto la fuerte estigmatización en sus comunidades, de quienes se convierten de victimas en defensoras de derechos humanos como el caso de Inés y Valentina, en Guerrero, que además cargaron con el obstáculo adicional por su calidad de indígenas. Por ejemplo se nos acusa de atentar contra los valores morales y de la familia al defender los derechos sexuales y reproductivos o a las personas lésbico-gay.
Las defensoras que levantamos nuestra voz nos exponemos a un riesgo adicional a los ya cotidianos de hombres violentos con sus parejas, o violadores, tratantes de personas, agentes estatales y no estatales, todo esto en un contexto militarizado y machista, con gobiernos que simulan y manipulan cifras y medios.
A Marisela Escobedo le escuchamos decir: “no quiero que la sangre de mi hija sea en vano, ojala que sea el último feminicidio en Ciudad Juárez”. Su asesinato y el de su hija Rubí continúan impunes. Documentamos la violación de derechos humanos para no olvidar, para conservar la memoria histórica en la cabeza y en el corazón de quienes están torturando, a quienes queman las casas, amenazan, violan, desaparecen y asesinan a nuestros hijos e hijas. Ante la situación especialmente difícil que hoy nos encontramos las y los defensores de derechos humanos en México, nosotras somos parte del aumento del 42% de medidas cautelares.
Por todo ello, en este espacio consideramos importante compartir el segundo Informe a la CIDH que publicaron en Cuadernos Feministas, sobre la Situación de las y los defensores de derechos humanos en las Américas Grupos de Defensoras y Defensores en especial situación de riego en voz de Lucha Castro del Centro de Derechos de las Mujeres de Chihuahua, México, el lugar más peligroso de México para defender los derechos humanos.