Historias de vida en el campamento del SME

José Martínez Cruz/ CIDHM

Cuando una veintena de trabajadores del SME estaban sentados resistiendo el embate de la Policia Federal Preventiva en la
subestación Teopanzolco, estos arrojaron gases lacrimógenos y con los escudos golpearon y los patearon en el suelo, jalando con lujo de violencia a nuestro compañero Roberto Mendoza Delgado, coordinador jurídico de la CIDHM, a quien atacaron con particular saña a pesar de estar claramente identificado como defensor de derechos humanos.
Decenas de heridos, un compañero atropellado y un centenar de vehículos sacados ilegalmente, fue el saldo de una estrategia
represiva del gobierno donde utiliza a la PFP con el apoyo de los militares y policías estatales, en una lógica autoritaria y
dictatorial creciente. A pesar de todo, la resistencia se mantiene y los ejemplos de vida y lucha están presentes.
“De un día a otro tu trabajo desaparece, se altera tu forma de vida, se va por la borda lo que has construido” dice Benjamín Toledo
Salazar, tesorero del SME en Cuernavaca al iniciar su ayuno solidario de 24 horas en el zócalo de Cuernavaca. Al referirse al Decreto de liquidación de Luz y Fuerza. “Fue impactante saber que la PFP estaba tomando las instalaciones de la subestación Teopanzolco. Nuestra reacción fue inmediata, nos reunimos e iniciamos la protesta, hasta la fecha” nos dice cuando se llevaban 170 días y noches de resistencia.
Ahora, al recibir las balas de goma y de gases lacrimógenos en plena cara, Benjamín muestra los ojos enrojecidos y trata de auxiliar a aquellos obreros que son arrastrados y pateados con salvajismo por elementos de la PFP. No ha sido fácil sostener la lucha, nos recuerda Benjamín, quien, hace 20 años entró a trabajar en la compañía de luz y fuerza del centro en el campamento ubicado a un costado del río y el santuario de Chalma, para hacer cepas de postes, auxiliando a los linieros para tender el cableado primero y después, ya en Cuernavaca, checando tarjetas, formatos, pagos de nóminas, ayudando al pagador, siendo 4 años sub secretario de educación y propaganda y luego 3 años en Economía y Estadística.
Trabajo, democracia y solidaridad, son las líneas estratégicas que el SME defiende desde 1914, se escucha en el sonido del plantón en voz de un trabajador jubilado, después de escuchar “La Internacional” y el himno del SME, los 10 ayunantes solidarios se refrescan con electrolitos orales ante el intenso calor del zócalo, mientras 82 trabajadores y 10 trabajadoras electricistas sostienen la huelga de hambre en el zócalo de la ciudad de México.
Escuchamos mensajes solidarios y también la noticia de la muerte del papá de la trabajadora Patricia Franco, jubilado que se desempeñó en labores de alto riesgo sabiendo que su trabajo era un compromiso social. “Duele la muerte ajena, porque la propia es inasible. Vivió luchando, conciente de que su paso por el mundo seria al lado de su pueblo” comentamos a la familia electricista, y ahí está el poema que el jubilado Carlos Ortiz dedicara a quienes son capaces de trabajar en condiciones de riesgo sin que los dueños del dinero y del poder valoren como seres humanos sino como fuente de explotación.
“Nuestra hambre es de justicia, no de limosnas”, escuchan los estudiantes del Conalep que pasan por el campamento y depositan unas monedas en el bote, saludan con una sonrisa en los ojos al leer la manta de la CIDHM que dice: “Nada humano me es ajeno”.
Miguel Bonilla experimenta un ligero trastorno cuando consume miel y se levanta de su catre cuando llegan los periodistas a entrevistar.
Entró a laborar a Luz y Fuerza en agosto de 2007 luego de esperar 18 años haciendo solicitud, ya que toda su familia es electricista: “soy sindicalista de hueso colorado, que el asalariado tenga una mejor vida, es injusto lo que hace el gobierno con sueldos de lujo, cuando el salario es miserable y el que se chinga es el obrero”.
Ismael trabajó 13 años en el área de la sub-gerencia comercial y estaba en contacto con los ingenieros para ver las cuestiones técnicas del suministro de energía: “la vida del sindicato es democrática y justa, nos da la oportunidad de defendernos dentro y fuera. El beneficio ha sido colectivo, para tener una vejez digna por el trabajo realizado. Soy smeista de corazón”, nos dice, mientras se escucha la música de Oscar Chávez y los Leones de la Sierra del Xichú que se transmite desde RadioSME. Mientras Miguel Angel Hernández se sienta ante la mesa donde revolotean las abejas que liban la miel de los ayunantes, recuerda que su trabajo era vigilar el acceso de material en las subestaciones: “me gusta llegar a tiempo. Salía de mi casa a las 4 de la mañana cuando trabajaba en Belem de las Flores. Soy sindicalista al igual que mi abuelo y papá jubilados. Cuando cerraron Luz y Fuerza apenas me había casado y ya viene en camino el primer hijo, lo que nos hace felices a pesar de las circunstancias, por eso seguiré en lucha por el respeto a nuestro derecho al trabajo, en pie de lucha hasta las últimas consecuencias” Sandi, hija de Julieta Tapia, no es aún trabajadora del SME, pero como si lo fuera, porque su mamá se encargaba del área de limpieza en la sucursal La Selva desde hace 7 años, por lo que ella hace guardia con su mamá, quien sufrió un accidente durante la marcha del Primero de Mayo: “Le entré al ayuno solidario porque el gobierno debe saber que el SME no está solo ni derrotado. Nos hemos fletado mucho. Nos merecemos ganar. Hay que estar al pie del cañón. Hasta el fin” dice mientras sonrie con frescura. “Ella sonrie y lucha/ ella resiste/ ella tiene una mirada cargada de futuro”.
El encargado de Radiosme, Rafael Díaz Pita, tiene la experiencia de transmitir a través de Radioamlo un programa llamado “Resistencia eléctrica Cuernavaca” y ha editado varios programas. Trabajaba en mantenimiento mecánico, recorriendo el escalafón desde peón y ayudante: “he aprendido que nada es para siempre, hay que luchar por lo que uno siente y no rendirse a la primera. Mi educación se debe al sindicato haciendo realidad el lema por el derecho y la justicia del trabajador. Me gusta marchar, salir a las calles a protestar, a exigir nuestros derechos. He notado un cambio favorable en la gente que antes hasta nos insultaba y ahora nos apoya. Nos asiste la razón, ya basta de que el gobierno quiera vender el país, vamos a seguir en la lucha social por un México mejor”.
Por su parte, Emilio Martínez Bahena, trabajaba en el deportivo de Texcaltepec en Ocotepec como socio comisionado en el mantenimiento del jardín y es familia electricista: “Me gusta pintar mantas y toda la vida sindical que nos permitia tener planta, un futuro asegurado, el golpe fue muy fuerte para mi esposa y mi hija. Me sostengo con el apoyo de mi familia porque 7 meses sin salario ya estamos endeudados y se resiente, pero lograremos el triunfo”.
Omar  Santillán López, trabajador de Agencias Foráneas por 11 años y 4 meses, lecturista, tiene buenos recuerdos de su relación con los usuarios a quienes hacia las aclaraciones de su consumo de energía eléctrica: “Fue un área difícil pero interesante porque tengo la convicción de que a ellos, los usuarios, nos debemos.” Sobrevive con el apoyo de su familia y lo que más le duele es la situación de Daniela Naomi, Yoshua y Atzel, sus hijas e hijo que han resentido las consecuencias económicas por la falta de salario. “No me han presionado para que acepte la liquidación, siento el respaldo para seguir luchando incluso de mi mamá María de Lourdes, la primera socia comisionada en ser jubilada en la División Cuernavaca, siempre muy positiva para luchar al igual que mi papá jubilado”.
Uno de los jubilados con más conocimiento de la historia del SME, de sus procedimientos electorales internos, de su contrato, es Felipe Guadarrama Baheza, quien asegura: “me motiva mi aprendizaje en este sindicato, la lucha, la democracia, la injusticia de este gobierno que metió un pie en el sindicato para desconocer a Martín Esparza, cuando él ganó las elecciones internas, lo se de primera mano porque fui escrutador. Se contaron cerca de 2 millones de papeletas, 44 mil votos por 13 carteras, se contaron y recontaron a la luz de todos. No hay manera de decir que hubo fraude. Ahora hay inseguridad hasta de seguir cobrando las pensiones vitalicias, cuando la materia de trabajo, a la hora de encender un foco, está ahí presente”.
Y si, nos hemos sumado al ayuno y al apoyo en la defensa de los derechos laborales del SME, porque es la cusa de la clase trabajadora en México y el mundo, contra la privatización de la industria  eléctrica, por el derecho a un empleo digno y una contratación colectiva, la sindicalización democrática e independiente, contra la explotación y porque la conciencia organizada es la que permitirá construir las utopías concretas de otro mundo posible, es decir, fraterno, justo, socialista en una palabra.

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