Contradicciones: derechos humanos y militarismo.

Juliana G. Quintanilla
Una mayoría de congresos estatales ratificó una reforma de once artículos constitucionales, la cual eleva al rango de la Carta Magna los derechos humanos incluidos en tratados ratificados por el Estado mexicano. Esta aprobación promovida desde el Poder Legislativo federal y 16 legislaturas locales se ve opacada por la decisión del alto órgano del Poder Judicial con respecto al fuero militar. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió que es facultad de los tribunales castrenses juzgar a un militar que haya cometido un crimen contra una persona civil, incluso cuando al militar se le hubiere dado de baja del Ejército, reafirma el ámbito de competencia del fuero militar en abierta contradicción con instrumentos internacionales de derechos humanos. Lo anterior contradice abiertamente cuatro sentencias emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos que obligan al Estado mexicano a garantizar que el fuero militar no se aplique a delitos relacionados con violaciones a los derechos humanos. El fuero militar tampoco se puede extender a procesos que involucren a personas civiles. Con tan solo unas horas de diferencia, México dio dos señales contradictorias en cuanto al respeto de sus compromisos internacionales. El Estado mexicano en su conjunto, incluido el Poder Judicial, tiene la obligación de restringir al máximo el fuero militar y no, por el contrario, brindarle atribuciones del ámbito común que no le corresponden. Tenemos testimonios de abusos militares contra civiles. Lucia: ” Entró el Ejército en mi casa rompiendo la puerta como entre 12:30 y 2:00 de la madrugada. Venían en un carro lleno de militares y entraron unos 15 soldados, todos estaban cubiertos de la cara de negro y llevaban armas largas. No tocaron la puerta, sino que la tiraron a patadas. Inmediatamente se fueron sobre ellos y los agarraron entre muchos, los ataron de las manos y les torcieron los brazos. Vi cuando un soldado empezó a golpear a mi hijo  había llegado de trabajar. Lo taparon de la cabeza, le echaron agua con una jarra y no podía respirar. Uno de ellos le dijo que ya se lo había cargado la fregada. Yo espantada les decía que no los golpearan, que no habían hecho nada.  Antes de irse me dijeron que iban a regresar otra vez, dijo que ellos solo hacían su trabajo, y yo le dije que si así era su trabajo, torturar sin deber nada. No respondió, y dejaron a mi hijo  con un trapo en la cabeza.” Petra: “la 24a. Zona Militar, a través del Ministerio Público Militar y la Procuraduría de Justicia Militar requirió a dos familias de personas que han sido víctimas de actos de rapiña en sus domicilios por elementos militares. Hablé con un Mayor y estaban dos MP que formulaban las preguntas. No me aceptaron copia de mi queja ante derechos humanos independientes y me pidieron que volviera a rendir mi testimonio. Me enteré que hubo otro operativo militar muy cerca de donde vivo. En otra colonia les han caído 2 veces los militares y le han robado todo. Otros vecinos han sufrido robos por militares. Estoy muy preocupada porque mi hijo quedó como traumado, pensativo, tenso, de las torturas que le aplicaron los militares”. Jaimes: “Dos jóvenes fueron detenidos por militares en la carretera, y llevados a la zona militar, donde los torturaron. Después recibieron citatorio de la delegación Morelos de la PGR para que se presenten a declarar en el mismo lugar donde los torturaron”.  Estos testimonios muestran la violación al artículo 129 de la Constitución que prohíbe que el Ejército realice labores que no le corresponden: Allanamiento de morada, violación al domicilio, violación a garantías de seguridad, tortura, daño en las cosas, robo, violación a derechos de las y los menores. Estas garantías forman parte indisoluble de los derechos humanos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y muestra un caso más del patrón de actuación que está siguiendo el Ejército Federal Mexicano, El gobierno insiste en que sean las fuerzas militares las que combatan el crimen organizado, mientras que la ONU ya recomendó retirar al Ejército en labores de seguridad. Contradicción que daña los derechos humanos y fortalece el militarismo.

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