Una Década sin Justicia laboral y las Obreras de Confitalia

Marco Aurelio Palma Apodaca
La Transgresión cotidiana a los derechos laborales en nuestro país es sistemática. A cada momento se incumple los principios fundamentales del artículo 123 de la Constitución Federal, y de nuestra Ley Laboral (vigente desde los años ochenta) y por el contrario la parte patronal lejos de cumplirlas aunque sea en un mínimo nivel, más bien se ha dedicado a desmantelar sus disposiciones más importantes. Dicha situación sin duda ha acarreado en las últimas décadas considerables daños al patrimonio y bienestar de la clase trabajadora mexicana ejemplo de ello es la implementación de esquemas como el “Outsourcing” (la subcontratación) donde más bien se simula una relación de trabajo y se esconde la responsabilidad legal del verdadero patrón, con ello se reducen prestaciones, no se paga un salario adecuado, se carece de jornadas justas, no se otorgan servicios médicos, ni de guardería, vivienda, mucho menos pago de utilidades, reduce el papel de los sindicatos; facilitan los despidos y la intención de evadir pagos de respectivas indemnizaciones, en este contexto prevalecen practicas de discriminación a los derechos de las mujeres en el sentido de que se les exige para poder ser contratadas que exhiban certificados médicos de “no gravidez” (para asegurar que no presenten embarazo al momento de iniciar a laboral). En lamentable resumen los patrones han logrado aumentar sus ganancias al no otorgar las correspondientes prestaciones legales, logrando reducir costos empresariales en detrimento de las conquistas laborales, lo anterior sin dudad viola los principios fundamentales del Derecho Laboral así como Tratados Internacionales en la materia. Un caso representativo es el despido masivo del que fueron objeto las obreras de la empresa Confitalia en Abril del 2001 cuyos derechos han sido agraviados por más de una década en una franca violación a la Constitución Federal, a la Ley Laboral y al Artículo 11. 1 de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer “CEDAW”, que en su literalidad establece que: 1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera del empleo a fin de asegurar a la mujer, en condiciones de igualdad con los hombres, los mismos derechos, en particular:
a) El derecho al trabajo como derecho inalienable de todo ser humano;
b) El derecho a las mismas oportunidades de empleo, inclusive a la aplicación de los mismos criterios de selección en cuestiones de empleo;
c) El derecho a elegir libremente profesión y empleo, el derecho al ascenso, a la estabilidad en el empleo y a todas las prestaciones y otras condiciones de servicio, y el derecho a la formación profesional y al readiestramiento, incluido el aprendizaje, la formación profesional superior y el adiestramiento periódico;
d) El derecho a igual remuneración, inclusive prestaciones, y a igualdad de trato con respecto a un trabajo de igual valor, así como a igualdad de trato con respecto a la evaluación de la calidad del trabajo;
e) El derecho a la seguridad social, en particular en casos de jubilación, desempleo, enfermedad, invalidez, vejez u otra incapacidad para trabajar, así como el derecho a vacaciones pagadas;
f) El derecho a la protección de la salud y a la seguridad en las condiciones de trabajo, incluso la salvaguardia de la función de reproducción.
Es importante señalar que hasta la fecha no se ha hecho presente la justicia laboral en las trabajadoras de Confitalia, pues todavía no se han cubierto en forma total el pago de sus indemnizaciones por concepto del despido injustificado que sufrieron hace años, en el asunto no se ha cumplido con justa celeridad, aun las respectivas instancias del Gobierno no han mostrado señal alguna para dar solución a dicha problemática. las maniobras legales saltan a la vista afectando a las obreras. Es necesario erradicar unidos y unidas este tipo de prácticas discriminatorias que actualmente solo vulneran los derechos laborales contenidos en nuestra Carta Magna, sus Leyes Secundarias e Instrumento legales Internacionales como la “CEDAW”, dichas prácticas marginales y de explotación están en contra de la Justicia laboral, las mismas no contienen avances a favor de la clase trabajadora y no ayudan en nada a concretizan el cumplimiento de los derechos sociales que las personas necesitamos para vivir en un mundo mejor.

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