Mujeres contra la militarización.

Paloma Estrada y Juliana G. Quintanilla.
El debate sobre la militarización en el país recorre diversos ámbitos y se transforma no solo en tema que interese a un sector, sino que es factor fundamental de definición política por sus repercusiones en materia de derechos humanos y pérdida de vidas en la guerra contra el pueblo disfrazada de combate al narcotráfico. Este es un tema que dividió opiniones en el movimiento por una paz con justicia y dignidad en Ciudad Juárez y que luego del diálogo en el Castillo de Chapultepec queda más claro que Calderón no está dispuesto a cambiar en su estrategia policiaco-militar. Los 3 mil militares enviados a Tamaulipas apenas 3 días después del diálogo es la ratificación de militarizar las calles.
En Morelos tenemos claras muestras de que la presencia del Ejército no ha dado más seguridad, la desaparición forzada de Jethro es resultado directo del actuar arbitrario del Ejército y las policias.
Cuando vamos al epicentro del dolor, Ciudad Juárez, es porque vamos a aprender de lo ocurrido. Durante 2010 y lo que va de 2011, tres defensoras de derechos humanos fueron asesinadas en Chihuahua: josefina Reyes el 3 de enero de 2010, Maricela Escobeado el 16 de diciembre del mismo año y Susana Chávez el 6 de enero de 2011. Mientras que las activistas sara Salazar, Maricela Ortíz, Maria Luisa García y Cipriana Jurado, abandonaron su lugar de residencia. ¿Qué es lo que ha llevado a esta situación de extrema inseguridad en una ciudad donde se protestaba por 300 feminicidios y hoy por más de 5 mil homicidios? Precisamente la impunidad y la militarización. La violencia se ha incrementado a partir de la entrada del Ejército al norte del país. El crudo, indiscriminado e inconstitucional proceso de militarización de la vida civil del país tiene en Ciudad Juárez tiene una expresión extrema de violencia institucional que multiplica la violencia por medio de la impunidad de integrantes de las fuerzas armadas que actúan en el estado, con lo que se atenta contra los derechos humanos de laas mujeres que son agredidas. En el caso de Cipriana Jurado, integrante del Centro de investigación y Solidaridad Obrera, ex-trabajadora de la maquila, activista desde hace 20 años, luego de vivir las pésimas condiciones laborales en las maquilas de Ciudad Juárez, comenzó a defender sus  derechos, desde entonces inició una campaña para exigir servicios de salud en los centros de trabajo, instalaciones seguras y mejores horarios. Las peticiones de la activista fueron más allá, se organizó con trabajadores y vecinos y abogó por servicios públicos en las colonias con mayor rezago social: agua, luz, drenaje y calles pavimentadas. En 1993 se unió a la búsqueda de justicia para las mujeres asesinadas y desaparecidas en la entidad. En 2008, cuando el Ejército incursionó en la entidad, denunció los abusos de los elementos castrenses y documentó casos de homicidio y desaparición forzada a manos de militares. Por este motivo, Cipriana ha recibido amenazas de muerte y ha sido víctima de una detención arbitraria en 2008 por elementos de la AFI, por lo que se solicitaron medidas cautelares de protección ante la CIDH sin que el Estado mexicano actuara en consecuencia con los compromisos mundiales adquiridos en materia de derechos humanos para dar pasos firmes hacia la erradicación de la impunidad. Amnistía Internacional solicitó medidas de seguridad para Cipriana a Gobernación, sin que a la fecha haya sido atendida. Ante esta situación, desde junio de 2010, Cipriana salió de la ciudad fronteriza para emprender una gira en Estados Unidos en favor de la justicia y de las victimas de la violencia generada por esta guerra que el gobierno minimiza. sin embargo, el clima de impunidad la obligó a no regresar y su caso se suma a la lista de mujeres exiliadas. Actualmente obtuvo asilo político al ser considerada como grave su situación de inseguridad en México.

Si algo podemos aprender de lo que se vive en Ciudad Juárez es que desde ahora debemos exigir el inmediato retiro del ejército a sus cuarteles, cese a la impunidad y corrupción de los cuerpos policiacos y un alto a los feminicidios y crimenes horrendos. Fortalecer la lucha sin descalificar a quienes por experiencia propia, por su dolor multiplicado, son no solo el epicentro del dolor, sino de la conciencia de que es urgente un cambio profundo en este país para alcanzar verdaderamente una paz con justicia, dignidad y respeto pleno a los derechos humanos y, sin duda alguna, los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia. “Somos nosotras las que tenemos que buscar nuestras propias estrategias para evitar que sucedan asesinatos”, dice Cipriana, quien tarde o temprano volverá a su amado Ciudad Juarez, donde tiene derecho a vivir en paz.

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Archivado bajo articulos, derechos de las mujeres, militarizacion

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