A DIEZ AÑOS DEL HOMICIDIO DE DIGNA OCHOA: JUSTICIA!

Cuernavaca. Mor; a 19 de Octubre del 2011.

 Después de múltiples, retorcidas y aberrantes incongruencias y atentados a la inteligencia de la sociedad civil sobre la causa del deceso de  Digna Ochoa, el GDF encabezado por Marcelo Ebrard y el procurador Mancera, lanzó la ultima estocada y decidieron dar carpetazo formal a la investigación sobre las verdaderas razones de la muerte de la honorable abogada y defensora de los derechos humanos. En este país plagado de corrupción e impunidad no  extraña está decisión, cargada de ilegitimidad e inmoralidad.

El gobierno   negó  una auténtica e imparcial confrontación de pruebas científicas, avalando una insólita trayectoria de bala, una pistola que no deja residuos de pólvora  o rechazando huellas de tortura. Nos negó la verdad histórica y  el derecho a la verdad.

 

México, país donde se criminaliza la protesta social, con miles de muertos, desplazados, perseguidos y desaparecidos, con el ejército en las calles, donde reina la impunidad y la corrupción, no es opción la búsqueda de justicia. El camino son los tribunales internacionales, por lo que se solicitará a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, analice y dictamine el caso con apego a la verdad.

 

Recordamos y exigimos al gobierno mexicano, cumpla el compromiso hecho ante Comisión Interamericana de Derechos Humanos desde 2003, sobre la reparación del daño a la imagen de Digna Ochoa.

 

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) dio por cerrado el caso de la muerte de la defensora de los derechos humanos Digna Ochoa y Plácido luego de que un juez federal determinó sobreseer el amparo promovido por la familia de la activista contra la resolución de la dependencia de que se trató de suicidio y no homicidio.

La procuraduría capitalina señaló que el pasado 12 de septiembre fue notificada de que la sentencia del titular del juzgado séptimo de distrito en materia de amparo, dictada el pasado 23 de agosto, causó ejecutoria, por lo que se ordenó archivar el expediente como “asunto totalmente concluido”.

 

En diversas ocasiones los familiares de Digna Ochoa Plácido manifestaron su desacuerdo con la conclusión de la procuraduría local en el sentido de que la muerte de la activista, ocurrida en 2001, fue suicidio por lo que mandaron hacer un peritaje externo el cual concluyó que la víctima fue asesinada y solicitaron la intervención de la justicia federal.

En ese tenor, en 2005, el segundo tribunal colegiado en materia penal del primer circuito ordenó a la procuraduría capitalina revisar el expediente para verificar que la decisión del no ejercicio de la acción penal en torno de este caso estuvo bien fundamentada.

 

Fue hasta noviembre del año pasado que la dependencia dio a conocer el resultado de dicha revisión de las pruebas existentes, incluido el peritaje externo, en el cual se reiteró la conclusión de que se trató de un “suicidio simulado” y que la defensora de los derechos humanos se había disparado en una pierna y en la cabeza.
Ante esta situación, la familia de Digna Ochoa anunció que acudiría a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos para solicitar su intervención, pues, afirmaron, existen diversas inconsistencias en la integración de la averiguación, como que el cadáver fue movido de su posición original y se manipuló la escena del crimen.

Además de que no se tomaron en cuenta las lesiones que presentaba el cuerpo en el cuello, fémur de la pierna derecha y una herida en el párpado derecho, que según el peritaje de la familia fueron consecuencia de los golpes que recibió la víctima antes de ser asesinada.
En el caso de Digna Ochoa se resume la falta de profesionalismo en la investigación de los delitos y la manera en la que se pretende acomodar a una línea determinada la resolución del caso. Este es solamente un ejemplo, no el único.

La prueba más clara de la falta de profesionalismo y seriedad por parte de la PGJDF es alegar la imposibilidad de confirmar las pruebas de la coadyuvancia y, por tanto, sostener su resolución a partir de la personalidad de Digna. Señalan que estaba deprimida y que se encontró desolada; nada más falso, pues se quedó a cargo del despacho y de los asuntos pendientes que junto con la abogada Pilar Noriega tenía.

 

Pedimos justicia.

 

19 de octubre es otra fecha que tampoco se olvida. ¡Viva Digna!

 

 

Centro de Derechos Humanos “Digna Ochoa”

Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos A.C.

 

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