En especial para el correo del sur en su aniversario

El voto de las mujeres.

Juliana G. Quintanilla.

A cincuenta años del Correo del Sur vale la pena recordar algunos hechos relacionados con el tema de los derechos de las mujeres. Habrá que recordar que el Obispo Sergio Méndez Arceo, hacia el final de su vida se declaró abiertamente feminista. Despues de él nadie mas en la jerarquia eclesiastica lo ha hecho. El tema dentro de la iglesia sigue siendo sumamente controversial por la discriminación que sufren las mujeres.

Recuerdo que la primera ocasión que se publicó en el Correo del Sur  un tema relacionado con mujeres escrito y distribuido por mi fue en 1978, el texto de un volante que informaba y denunciaba mi despido de la fábrica textil Confección, que después pasó a ser Confitalia y que, por cierto, se declaró fraudulentamente en quiebra para no liquidar a las obreras que fueron despedidas hace ya 10 años, sin que las autoridades federales en materia laboral aún resuelvan el caso, mismo que las obreras ganaron desde el año 2004; vale la pena esta mención, toda vez que en aquellos tiempos hace ya más de tres décadas,  muy pocos espacios públicos daban cuenta de la problemática de las mujeres y otros movimientos sociales, el Semanario Correo del Sur estaba dando un servicio y un espacio a la clase trabajadora.

Hoy un tema de actualidad es la democracia y la presencia efectiva de las mujeres. En ese contexto comparto algunas ideas al respecto, ya  que el voto de las mujeres será decisivo en 2012. Sobre todo si se vota conscientemente. Del total del padrón electoral de 138,840 en Morelos, 72,332 son mujeres, es decir, el 52.1%. Ganar el voto femenino por partidos machistas y autoritarios implica mentir en sus compromisos. Hay que tomar en cuenta la historia para valorar el voto de las mujeres. Apenas el 17 de octubre de 1953 se estableció el derecho de las mujeres a votar. Ese día apareció en el Diario Oficial un decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular. Esto fue el resultado de un largo proceso que había comenzado muchos años atrás. Durante la Revolución mexicana, la incorporación de las mujeres fue importante, no sólo como acompañantes de los hombres y realizando tareas tradicionales (lavar, cocinar y cuidar a sus hijos, entre otras), sino que también tuvieron actividades militares. En 1916, Hermila Galindo, secretaria particular de Venustiano Carranza, envió al constituyente un escrito en el que solicitó los derechos políticos para las mujeres argumentando lo siguiente: “Es de estricta justicia que la mujer tenga el voto en las elecciones de las autoridades, porque si ella tiene obligaciones con el grupo social, razonable es, que no carezca de derechos. Las leyes se aplican por igual a hombres y mujeres: la mujer paga contribuciones, la mujer, especialmente la independiente, ayuda a los gastos de la comunidad, obedece las disposiciones gubernativas y, por si acaso delinque, sufre las mismas penas que el hombre culpado. Así pues, para las obligaciones, la ley la considera igual que al hombre, solamente al tratarse de prerrogativas, la desconoce y no le concede ninguna de las que goza el varón”.

El 23 de enero de 1917, el artículo se redactó en masculino; las mujeres fueron omitidas, es decir, no fueron tomadas en cuenta en la redacción. Desde una perspectiva histórica actual,  Yucatán fue el primer estado que reconoció el sufragio femenino, tanto en el ámbito municipal como estatal, durante el gobierno de Felipe Carrillo Puerto (1922-1924). Así, en 1923, hubo tres mujeres electas para diputadas al congreso estatal: Elvia Carrillo Puerto -hermana del gobernador-, Raquel Dzib y Beatríz Peniche de Ponce; además Rosa Torre fue electa para regidora en el ayuntamiento de Mérida. Sin embargo, cuando el gobernador murió asesinado en 1924, las cuatro tuvieron que dejar sus puestos. En San Luis Potosí, las mujeres obtuvieron el derecho a participar en las elecciones municipales en 1924 y en las estatales en 1925. Sin embargo, durante el gobierno de Rafael Nieto la ley había sido derogada (1926). En Chiapas, se reconoció el derecho a votar a las mujeres en 1925. En este contexto se formó el Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDM) constituido formalmente en 1935 y que llegó a contar con 50 mil mujeres afiliadas. En Morelos diversas experiencias de coordinación de grupos feministas se han realizado, pero sin duda alguna el antecedente de la Coordinadora de Mujeres de Morelos en los años 70s y 80s es necesario tomarlo en cuenta para no pensar que la historia empezó ayer con algunas mujeres en cargos populares.

En Morelos las mujeres hemos participado en política. No todas con propuestas feministas, desafortunadamente. Pero han dado luchas como la primera candidata a Gobernadora en 1988 postulada por el Partido revolucionario de las y los Trabajadores (PRT), Margarita Gorrostieta Miranda, siguiendo el camino de Rosario Ibarra de Piedra, primera candidata a la presidencia de la República en 1982 y 1988 y actualmente Senadora, presidiendo la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Alta en el país. Sí, hay ejemplos dignos y positivos. El voto es sólo una herramienta, la lucha cotidiana por transformar la realidad con ojos de mujer, es el camino que transitamos hacia 2012.

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