EL MERCADO “ALM”, EN LA DEFENSA DE LA IDENTIDAD Y TRADICIONES FRENTE A LAS CADENAS DE CONSUMO TRANSNACIONAL.


Marco Aurelio Palma Apodaca

Desde la época prehispánica existieron mercados importantes, se les llamaba tianquiztli, que dio origen a la palabra tianguis. El más famoso fue el de Tlatelolco, donde se encontraba frutas como; tunas, cacao,artesanías, ropa, hierbas medicinales, joyas, plumas, pescados, ahuautle, venados, xoloescuintles. Existían autoridades que cuidaban el orden y estaban atentas de que no hubiera robos. Los mercados tradicionaleshan existido en Mesoamérica desde la época prehispánica y los mismos han ido evolucionando de acuerdo al contexto social a lo largo de los siglos. En los mercados populares se puede adquirir todo tipo de productos a un buen precio y que ayudan sin duda a la economía familiar y además permite surtir pequeños comercios. El gran reto de hoy para los mercados tradicionales es la competencia que tienen que enfrentar con los nuevos centros comerciales surgidos por la globalización. Dicha lucha no se da en circunstancias iguales ya que los mercados populares no cuentan con suficientes recursos para lanzar la misma cantidad de publicidad; además de que la mayoría de ellos se encuentran generalmente abandonados por las autoridades locales, como es el caso del Mercado “Adolfo López Mateos” que es el más importante del Estado y uno de los más grandes del país; este mercado fue edificado a mediados del siglo XX, particularmente en 1961 se ordeno por Decreto su construcción en el contexto de las necesidades especificas de la gente de esa época y para que el mismo fuera un logro de carácter tanto social como colectivo y solo para el beneficio del pueblo. Hoy tenemos el compromiso de defenderlo siempre y de manera cotidiana. La sociedad actual reconoce una gran diversidad de sitios naturales y culturales de nuestro planeta, existe un consenso cada vez mayor acerca del valor que tienen prácticas culturales tradicionales como parte del patrimonio oral e intangible de la humanidad (UNESCO, 2003). Los sistemas tradicionales de organización, producción y distribución de alimentos para atender las necesidades básicas forman parte de ese patrimonio que debe ser conservado y que reflejan los elementos esenciales de una cultura. Los cambios que la sociedad globalizada provoca en todas las culturas que se incorporan al desarrollo son innegables. El desarrollo de una cultura hegemónica deja poco espacio para prácticas que no reditúen beneficios económicos inmediatos. Por esta razón el estudio de las consecuencias que políticas públicas generan de manera intencional o por omisión en la conservación de sistemas tradicionales se torna de suma importancia. El aumento de las actividades vinculadas a centros comerciales y la eliminación de los mercados populares como centros de convivencia social pueden ejemplificar los efectos de las políticas públicas; por ejemplo Cadenas de supermercados transnacionales: WAL MART,  que se tragó a Aurrerá con sus filiales Suburbia y los restaurantes Vip´s; y COSTCO, también red estadunidense, absorbió las cadenas Sumesa, Soriana y La Comercial Mexicana, así tambien las peculiares redes de tiendas chiquitas, OXXO, 7 ELEVEN al igual norteamericanas, quienes  han llevado sus tiendas hasta el corazón de las zonas populares ¿y qué mercado popular puede competir con Wal Mart que cuenta con un capital mayor que el PIB de 36 países?.

Este conjunto de redes tienen en México ventas anuales de casi quinientos mil millones de pesos que se van al extranjero, no sólo las ganancias, también la inversión en compras pues se surten de transnacionales, por ejemplo, la Nestlé les entrega el  81 y el 91.8% del café soluble y de la leche en polvo que venden respectivamente. Es claro que actualmente Costco y Wal Mart se encuentran en lucha por el monopolio total.Frente al nuevo modelo de consumo norteamericano implementado en el país a través de los grandes centros comerciales, es necesario impulsar el fortalecimiento de formas tradicionales de distribución y comercialización que se realizan habitualmente en los mercados, plazas y tianguis populares del Estado de Morelos. Es necesario diseñar leyes a nivel local con la finalidad de proteger a los mercados públicos de los grandes comercios transnacionales. (por ejemplo la regulación del uso del suelo, evitaría que se pretendan establecer en las cercanías de los mercados populares), fortalecidas con una política social de estrategia en pro de los mercados populares, de los tianguis, de las zonas de abastecimiento popular para hacerlos más eficientes, más limpios y más atractivos. Así también es indispensable implementar políticas públicas para lograr la seguridad necesaria que permita que la gente de a pie compre en los mismos y no afecte la vida y el tejido social de la comunidad, y se siga fortaleciendo una cadena de comercialización que genere fuentes de empleo. Las plazas públicas son una tradición de consumo popular que no debe perderse en la ciudad. En el Estado existen un conjunto de mercados tradicionales con sus cientos y miles de locatarios cuyo sustento familiar depende de esta actividad, por lo que tenemos que diseñar nuevas normas que ayuden a la protección de su patrimonio, y es una realidad que los mismos se encuentran en crisis y hasta en riesgo de desaparecer por la expansión desmedidas de las cadenas de supermercados, la falta de políticas públicas y el cambio en las costumbres de vida de la población, la corrupción, la falta de mantenimiento y de infraestructura, así como la ausencia de mecanismos de promoción y de proyectos de desarrollo económico al interior ha provocado mercados populares débiles e incompetentes para satisfacer las demandas del actual consumidor, además que la mayoría de sus construcciones están cada vez más deterioradas y hay problemas con las instalaciones eléctricas, además de la falta de impermeabilización. Es necesario integrar a los locatarios como beneficiarios de las políticas públicas  a través de los diversos programas sociales que se pueden implementar, asi también aplicar los recursos autogenerados que se cobran por el uso de sanitarios y estacionamientos en el mantenimiento de los mercados, solicitar a la Secretaría de Finanzas del Estado y Municipio otorgar una partida presupuestal anual para el mantenimiento de éstos, promover publicidad especializada. Priorizar y comprar  en tienditas, tianguis y mercados tradicionales, Si eres comerciante cuida precio, peso, calidad y trato al cliente. Súrtete del país. Queremos que los mercados populares como el “López Mateos” sobrevivan prosperen, porque en ellos trabajan miles de familias y son identidad de la ciudad, centros de barrio, tradición de nuestro pueblo, y queremos que ser parte del presente y contribuir en futuro incluyente.

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