Urgen medidas integrales de seguridad

Paloma Estrada Muñoz y José Martínez Cruz

Duele tanta muerte diaria. No podemos permanecer indiferentes. El debate sobre la estrategia de seguridad no puede ser obviado, si bien el Mando Único policíaco se aprobó en Morelos. ¿Acaso se puede combatir ilegalidad con ilegalidad? La iniciativa de Mando Único de Felipe Calderón ahora retomada por Graco Ramírez. ¿Gobierno de nueva visión? Esta es una vieja estrategia puesta en practica en otro estado que ha dado resultados negativos. Más aún cuando se plantea que en 3 meses funcione con un millar de elementos con un salario de 16,800 pesos cada uno, lo que da unos 168 millones mensuales, significa que en otras áreas disminuirá el gasto público. A la vista del atentado, no puede uno menos que alertar sobre el crecimiento de acciones violentas protagonizadas por este tipo de policías. La seguridad no surge de más armas en las calles, sino de prevención y medidas integrales, de combate a la impunidad y a la complicidad. Superar la crisis institucional es fundamental para una verdadera seguridad ciudadana.

 

En este contexto ocurre el atentado al Procurador. Está claro y es muy grave. 3 de sus guardaespaldas muertos y un policía herido. Una serie de dudas no esclarecidas. Pero también hay claridad en otras. Cuando una acción descoordinada entre policías tiene saldos mortales, hay responsabilidades políticas, no sólo operativas. El nivel de crisis institucional ha llegado demasiado lejos. Falta de credibilidad aunada a la desconfianza interna llevan al gobierno a denunciar un atentado planeado desde sus propias filas para descarrilar su estrategia de seguridad. Pero el gobernador se equivoca en el destinatario de sus críticas defensivas. ¿Detractores? Claro, hay abogados con historial poco ético que lucran con causas y aprovechan para golpear y luego tratan de ser incluidos en el aparato gubernamental. También hay dirigentes de partidos que ya ocuparon el gobierno estatal y demostraron actuar contrariamente al pueblo. Pero hay muchas voces críticas que se levantan contra los desaciertos del gobierno actual. Si no se escuchan no se toman en cuenta en el diseño de políticas públicas incluyentes. Lo que está claro es que los niveles de violencia e inseguridad en Morelos han crecido. Y los desatinos también. Siguen siendo asesinados jóvenes en las calles y el feminicidio resulta imparable. El atentado contra el Procurador es la secuela de otros hechos igualmente graves. Lo deliberado está claro: un retén fuertemente armado implica alto riesgo para quien pasa por ahí, menos para los delincuentes, que eluden! Hay 10 policías detenidos y sujetos a investigación pero, ¿se irá a fondo en la investigación, o solo se trata de fabricar culpables a modo?

Hay que recordar que la iniciativa de Calderón, ex presidente panista,  y ahora de Graco, para crear el Mando Único, evadió ceñirse al Artículo 115 Constitucional de 1999 que dice: “La índole social y natural del municipio como unidad política, administrativa y territorial, de nuestra vida nacional (…) devolviéndole al municipio la función principal del gobierno directo de la comunidad básica, en virtud de que éste es una comunidad social que posee territorio y capacidad política, jurídica y administrativa (…)”. De esta manera, el municipio se reconoce como la forma primaria de relación entre los gobernantes y los gobernados. Las fracciones II y III del Artículo 115 otorgan a los municipios personalidad jurídica propia, facultades para manejar su patrimonio, expedir los bandos de policía, reglamentos, circulares y disposiciones administrativas y para tener bajo su cargo las funciones y servicios públicos. Los “servicios públicos” incluyen a la Seguridad Pública en los términos del Artículo 21 Constitucional.

Por otra parte, el Municipio es como el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, un poder público de los estados miembros de la Federación, división consagrada en el Artículo 49 Constitucional. De esta manera se puede afirmar que el “poder municipal” tiene como titular a todos los miembros de los ayuntamientos en un estado parte de la Federación, por lo que es válido y aplicable la prohibición que el Artículo 49 establece respecto a que “no podrán reunirse dos o más poderes en una sola persona o corporación”. Bajo esta interpretación, la iniciativa de Calderón y ahora retomada por el Gobernador de Morelos, para desaparecer las corporaciones policíacas municipales e integrarlas a un Mando Único estatal, viola las disposiciones contenidas en el Artículo anterior, al trasladar el mando de las policías municipales al Poder Ejecutivo. Así, el presidente municipal, responsable de la Seguridad Pública en su respectivo ayuntamiento por mandato de ley, se somete a la autoridad del gobernador perdiendo toda autonomía; además, supeditado a un mando militar.

Aunque el gobernador ha hecho innumerables llamados a la unidad; a la corresponsabilidad y participación activa de gobierno y ciudadanos en la lucha contra el crimen organizado, cuando es el Estado, el único garante y responsable de la seguridad pública. Y, contradictoriamente, quitó a los alcaldes facultades en la materia reduciéndolos a simples administradores de los territorios municipales. Los principios consagrados en la Constitución, no pueden ser modificados discrecionalmente por el legislativo federal y estatal sólo con una votación de mayoría calificada, emitida por consigna o por factores coyunturales, como tampoco pueden ser modificados de facto por los Poderes Ejecutivos federal y estatales, como se hizo en Morelos. Pues estos principios no surgen de manera espontánea ni son un capricho u ocurrencia de nadie. Son fundamentos de un Estado democrático que van acordes al desarrollo histórico y cultural de la Nación, a los procesos sociales y a la inserción del país a la comunidad internacional, por lo que dichos principios deben prevalecer o, en su caso, mejorar, pero nunca retroceder, privilegiando en todo momento el interés público, el bien común, la dignidad y los derechos de las personas. Los primeros resultados, negativos, están a la vista no solo de los “detractores”, sino del pueblo que no comulga con ruedas de molino, pues sabe que  retenes fuertemente armados con la vieja estrategia de militarizar la policía, coloca en mayor riesgo a la ciudadanía en Morelos, por eso es necesaria la movilización de la sociedad civil para decir ¡ya basta!

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