Derechos de la niñez: no violencia ni explotación.

Día con día crecen los reportes y evidencias que muestran las difíciles situaciones a las que se enfrentan niñas, niños y adolescentes de América Latina y el Caribe, donde la pobreza tiene rostro infantil y de mujer. La violencia contra la niñez continúa en ascenso; son humillados, golpeados, víctimas de abuso sexual por los propios adultos que forman parte de sus vidas. Estudios recientes confirman que la región de América Latina y el Caribe cuenta con elevados índices de violencia. El Caribe se ubica en el primer lugar en lo que se refiere a homicidios en el mundo (30 por 100,000 anualmente); Sudamérica en el tercer lugar (26 por 100,000) y Centroamérica en el quinto (22 por 100,000). Asimismo, alrededor del 28.7% de las víctimas de homicidio en América Latina son adolescentes entre los 10 y 19 años de edad y 6 millones de niños y niñas sufren abusos severos, incluyendo abandono, y 80,000 niños y niñas menores de 18 años mueren todos los años por abuso por parte de sus propios padres. En nuestro país, México, se ha documentado la existencia de 3 millones de menores de edad que sufren explotación laboral sin protección legal alguna. Aunado a lo anterior, en la mayoría de los países no se ha explicitado la prohibición del castigo corporal en la legislación; se observa un incremento de la población en los sistemas de justicia juvenil y en procesos de institucionalización (encierro) por razones administrativas. En la última década el crimen organizado trasnacional ha involucrado a niños, niñas y adolescentes en diversas formas, convirtiendo su condición de desprotección en fuente de ganancias a través de la trata con fines de explotación sexual, reclutamiento forzado y como víctimas inocentes de confrontaciones armadas. Niñas, niños y adolescentes han sido considerados en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) como “objetos de tutela” en contraste con la Convención sobre los Derechos del Niño (ONU,1989) que los reconoce como “sujetos de derechos”, con ciudadanía plena que establece el derecho a ser escuchados en todos los temas que les afectan, a no ser discriminados por su edad. Asimismo exige que los Estados asuman el “Interés superior del niño” por encima de cualquier valoración en la toma de decisiones. Organizaciones defensoras de los derechos de las y los niños con quienes compartimos esfuerzos desde la CIDHM, han expresado claramente la necesidad de incluir los siguientes derechos: • GARANTIZAR EL DERECHO A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA de niñas, niños y adolescentes, incluyendo las pautas de crianza violentas, las prácticas tradicionales nocivas y todas las formas de abuso y explotación. Garantizar un mayor acceso a los servicios a las víctimas de la violencia. Incrementar las acciones afirmativas y de protección frente a la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes en exclusión social: pobres, migrantes, indígenas, afrodescendientes, con discapacidad, trabajadoras, callejeras, etcétera. • GARANTIZAR EL DERECHO A LA NO DISCRIMNACIÓN Y RESPETO A LA DIVERSIDAD CULTURAL de niñas, niños y adolescentes de los pueblos indígenas, afrodescendientes y con discapacidad. • GARANTIZAR ACCIONES AFIRMATIVAS PARA LAS NIÑAS para superar la desigualdad de género desde la infancia y adolescencia. Incorporar a los niños, niñas y adolescentes en la lucha por la equidad de género dentro de las escuelas, las comunidades y la familia. • GARANTIZAR EL DERECHO A LA PARTICIPACIÓN de niñas, niños y adolescentes en la toma de decisiones, particularmente con la creación de mecanismos de participación en los procesos de formulación, ejecución y evaluación de la agenda de desarrollo Post-2015 y su aplicación en cada país. • GARANTIZAR EL DERECHO A LA EDUCACIÓN BÁSICA Y MEDIA SUPERIOR DE CALIDAD que además del acceso universal priorice la permanencia en un entorno seguro y propicio para la construcción de ciudadanía infantil y adolescente, realizando acciones afirmativas, específicamente con las niñas, la primera infancia y personas con discapacidad. • GARANTIZAR EL DERECHO A UNA VIDA SALUDABLE sustentado en el acceso y calidad de los servicios de salud, que respondan al reto de lograr una cultura de nutrición y a los desafíos de la desnutrición y la obesidad. • GARANTIZAR EL DERECHO A UN CUIDADO DE CALIDAD, VIVIR EN FAMILIA Y COMUNIDAD reduciendo el número de niñas y niños que viven en instituciones (incluyendo aquellos afectados por situaciones de emergencia y desplazamiento), fomentando alternativas de protección integral, orientadas por las Directrices de la ONU para la atención de niños y niñas en cuidados alternativos y que prioricen la reunificación familiar, adopción y acogimiento familiar. • PROMOVER UNA GOBERNANZA INCLUYENTE sustentada en la rendición de cuentas y asignación presupuestaria apropiada para los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que cuente con mecanismos formales para la participación activa de niñas, niños y adolescentes, organizaciones sociales, academia y empresas socialmente responsables. Todo ello con el objetivo de que niñas, niños y adolescentes tengan el derecho a un proyecto de vida digno en un marco amplio de inclusión social y buen vivir. (REDIM)
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