Los derechos humanos se conquistan mediante la lucha

José Martínez Cruz y Marco Aurelio Palma Apodaca.

No es verdad que todos nacemos en las mismas circunstancias en igualdad de derechos. Los derechos humanos solo se conquistan mediante la lucha. Históricamente los pueblos han protagonizado revoluciones, levantamientos, insurrecciones, rebeliones y protestas generalizadas para derribar poderes establecidos que impiden el libre ejercicio de todos los derechos. Los derechos son progresivos y se van incorporando en el entramado jurídico legal, como resultado de la lucha entre las clases sociales, como parte de un proceso de normatividad que refleja los cambios en la correlación de fuerzas y en el establecimiento del compromiso social que permite un cierto orden en la superestructura, en ese frágil equilibrio que se rompe de manera constante por las clases dominantes en cuanto pueden imponer reformas regresivas o avanza en el establecimiento de nuevas conquistas cuando las clases dominadas empujan conscientes y organizadamente. En este sentido, la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, establecida al término de la Segunda Guerra Mundial luego más de 50 millones de muertos, es un reflejo de esa situación límite que vive la humanidad y que estuvo a punto de conducirla hacia un holocausto final en el que estaban empeñadas las fuerzas políticas y económicas que pretendían dominar el mundo mediante el capitalismo en su expresión nazi-fascista. En su doble significado, esta Declaración es un avance en el establecimiento de derechos y a la vez un intento por disminuir las aspiraciones libertarias y emancipadoras de los pueblos. Antes que un nuevo sistema socialista internacional por el que se levantaron los pueblos para detener el guerrerismo, los demócratas del capitalismo liberal prefirieron pactar con el estalinismo de la Unión Soviética para crear la ONU misma y establecer algunos derechos fundamentales en esta Declaración que este 10 de diciembre cumple ya 65 años. Motivo de celebraciones oficiales y reivindicación de los pueblos con enfoques que, en ocasiones, son diametralmente opuestos. La mayoría de estos derechos están bajo ataque por los propios gobiernos que la firmaron y que deberían ser legalmente los garantes de su aplicación. En muchos de los temas que aborda, esta Declaración aparece muy lejana de la realidad de guerras cotidianas, masacres, violencia estructural, miseria, desempleo, crisis económicas y socio-ambientales que viven miles de millones en todo el planeta. Por ello es importante defender cada conquista establecida, porque si no somos capaces de ello solo veremos cómo los retrocesos nos conducen a la pérdida gradual, y en ocasiones abrupta, de derechos que costaron millones de vidas. Celebramos que se hayan incluido importantes derechos, pero aún se dejaron fuera derechos económicos, sociales y culturales que sólo años después se haría a través de los Pactos y Convenios que en su conjunto forman parte del Derecho Humanitario Internacional. Exigir que se respeten todos los derechos para todas y todos es fundamental para aspirar a una vida digna en todo el planeta. Es inaceptable que el capitalismo siga devorando cotidianamente a pueblos enteros y destruyendo los más variados ecosistemas, hundiéndonos en una crisis sistémica recurrente que sólo se centra en defender un derecho por sobre todos los demás: el derecho de propiedad privada. Esa propiedad privada que nos priva de derechos y que nos hunde en la miseria, a tal grado que diariamente mil quinientos millones de personas padece hambre en todos los cuatro puntos de la tierra. Tan sólo en nuestro Continente latinoamericano la situación muestra que si bien la pobreza se redujo más que la indigencia en la región, pero México es el único país que entre 2011 y 2012 registró crecimiento en ambos rubros. En 2006 México tenía 31.7 millones de personas en pobreza, y 8.7 millones en indigencia. El 2010 tenía 36.3 millones de personas en pobreza y 13.3 millones en indigencia. El año pasado, las personas en pobreza eran 37.1 millones de personas y 14.2 millones en indigencia. En 2010, 47 por ciento de los niños eran pobres, y 19 por ciento lo estaban en situación extrema. En la región de América Latina la pobreza se redujo más que la indigencia. Actualmente el 27.9 por ciento de la población está en pobreza, y en la indigencia 11.5 por ciento. En 2011, 70 millones de niños eran pobres (40.5 por ciento de la población infantil), y en pobreza extrema 28.3 millones de niños, el por ciento de la población infantil. ¿Qué mayor violación de los derechos humanos puede haber que las personas no puedan llevarse un pan a la boca y ver morir de hambre a sus hijos? De esta tremenda injusticia social se derivan problemas de toda clase, como la inseguridad y la descomposición social. Los Estados autoritarios son lo más lejano de los derechos humanos. No hay derechos humanos sin democracia, sin libertades, sin justicia, sin respeto a la dignidad humana. Y cuando los pueblos defienden sus derechos, son condenados a sufrir persecución, hostigamiento, amenazas, represión, prisión, desapariciones y muerte. Millones de muertes en guerras llevadas en nombre de los derechos humanos occidentalizados e impuestos a pueblos que se desangran cotidianamente. Y si antes se trató de acabar con el fantasma del comunismo ahora se usa el terrorismo como sinónimo de luchas sociales. O se crea el fantoche de la guerra contra las drogas para aplicar la doctrina del shock e imponer el militarismo y el estado policiaco, que puede significar solo en nuestro país más de cien mil muertes, donde el feminicidio azota impunemente. A 65 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos que denunció las peores atrocidades cometidas por el fascismo, las cometen los partidarios del sistema capitalista neoliberal de libre mercado y los que imponen políticas privatizadoras y excluyentes, para hacer más ricos a los ricos y a los pobres hundirlos en la miseria. Son muchas razones para seguir luchando de manera cotidiana por un mundo donde los derechos humanos vayan mucho más allá de las declaraciones y los falsos discursos de quienes lucran con el dolor humano. Es un reto, un verdadero motivo y razón de vivir

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s