Venimos a contradecir: Crisis de derechos humanos en Morelos.

 

José Martínez Cruz y Paloma Estrada Muñoz

 

Y venimos a contradecir, como decían los pueblos originarios ante los conquistadores. Durante el informe de gobierno en Morelos, el despliegue policiaco y militar y la protesta popular muestran los extremos de una realidad inocultable. Un recinto parlamentario vacío de pueblo y la ausencia de debate parlamentario que más parece un teatro de sombras, donde las palabras carecen de contenido. Leer entre líneas es necesario ante los distractores, ya que por ejemplo en el tema de la militarización de la seguridad pública que diseñó el PAN, estructuró el PRI y aplica el PRD en los estados que gobierna como Morelos y Guerrero, cada quien trata de responsabilizar al de enfrente, sin reconocer su propia responsabilidad en esta violencia creciente.

Las calles se han transformado en foros de expresión del descontento popular contra las políticas gubernamentales. La polarización social, económica y política es cada día más evidente. Lejos de que haya canales democráticos para resolver las contradicciones, se utilizan métodos autoritarios y represivos para imponer lo que así conviene a los dueños del capital. En Morelos se violan sistemáticamente los derechos humanos bajo el gobierno de Graco Ramírez y ya no pasa desapercibido para mucha gente. Si no hay vida digna no hay respeto a los derechos humanos. La visión empresarial del gobierno que presume de nueva visión, ha tenido una confrontación constante con los pueblos. Es verdad que una sociedad en crisis favorece la descomposición de las relaciones humanas y prevalecen los intereses económicos y políticos de unos cuantos, mientras no existe una alternativa suficientemente clara. Por eso es necesario abrir debates y sobre todo avanzar en los procesos de lucha y organización independientes. Ante la crisis actual se pierde de vista parte del proceso histórico que nos ha conducido hasta aquí. Nos queda claro que la política económica y laboral impuesta a través de gobiernos de diferente signo partidario pero que comulgan en aplicar los mismos criterios para hacer funcionar el sistema capitalista, induce una generalización de la explotación y comercialización de los bienes comunes. Esto se hace manifiesto a través de la privatización de los servicios públicos, el debilitamiento de los sistemas de seguridad social, el cierre de fábricas que han eliminado empleos de calidad y perjudicado en particular a las mujeres; así como a través del creciente control de sectores como el agropecuario, alimentario, energético y extractivo por las corporaciones transnacionales. La resistencia de los pueblos a estos embates ha propiciado la represión a los sindicatos democráticos y a los movimientos sociales, la violación a los derechos de los pueblos indígenas, la criminalización de la protesta, y la militarización. La violencia feminicida en Morelos crece, por lo que no podemos dejar de denunciar esta violencia institucional que ni aplica las medidas emergentes solicitadas por el Instituto Nacional de las mujeres, ni mucho menos acepta la necesidad de la Alerta de Violencia de Género. Hemos documentado exhaustivamente el feminicidio durante 13 años y exigido que se tomen las medidas que garanticen el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia. La violencia institucional pretende seguir culpando a las mujeres de ser las responsables de su propia muerte, en lugar de investigar y sancionar a los culpables. Hoy más que nunca es necesario denunciar  los hechos  feminicidas y fortalecer la lucha por la alerta de violencia de género (8 feminicidios en lo que va de enero de 2014).  El gobierno de Morelos ha dado el beneplácito a las peores políticas de seguridad,  donde las consecuencias han sido desastrosas para la sociedad, por lo que no es ajena la orientación policiaco-militar que ha seguido Capella y que pretende llevar a cabo al frente de la SSP, como lo está haciendo al militarizar Yautepec en lugar de responder a los reclamos de una política integral de seguridad ciudadana, por lo que siguen las protestas y marchas en las calles. Tenemos claro que los derechos humanos se conquistan mediante la lucha, ya que lograr que estos tengan un carácter universal, integral, sean interdependiente y complementarios, es algo que no está dado por ninguno de los gobiernos como una concesión, sino producto de movilizaciones sociales, y participación consciente y organizada de la sociedad, donde los pueblos asumen la construcción de su propio destino.  Hoy más que nunca se requiere que una sociedad de derechos se garantice en la práctica, sin omisión ni discursos que no corresponden a la realidad.

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