Ante el poder del capital la organización colectiva.

José Martínez Cruz y Marco Aurelio Palma Apodaca.

 ¿Cuál es la razón de que hayan disminuido las huelgas en Morelos? ¿Hay acaso satisfacción entre la clase trabajadora por sus condiciones laborales? Estas preguntas surgen de cara a la realización de las movilizaciones del Primero de Mayo que se llevarán a cabo en todo el mundo y que en Cuernavaca iniciará en el IMSS de Plan de Ayala para culminar en el zócalo de la ciudad con un mitin. Hemos analizado el cambio histórico que estamos viviendo con la eliminación de conquistas de más de cien años de lucha en nuestro país. Lo que se cristaliza en las leyes es la culminación de un largo proceso de décadas de neoliberalismo capitalista que en los hechos construyó un nuevo tipo de relación de dominación hacia las masas trabajadoras, donde se incrementan los niveles de explotación y opresión. Se impuso un modelo que a nivel mundial ha venido destruyendo paulatinamente hasta expandirse a prácticamente todos los rincones del planeta, donde la plusvalía se ha concentrado como nunca antes en unas cuantas manos y se ha elevado dramáticamente la miseria, el desempleo, la inseguridad social de miles de millones de personas. No se ha impuesto este sistema como resultado de una guerra mundial como las del siglo XX, sino como resultado de una estrategia de guerra sistemática y cotidiana que utiliza intervenciones militares geoestratégicamente determinadas y formas modernas de control ideológico y político mediante el uso de tecnologías y formas superiores de poder político supraestatal al servicio de las grandes corporaciones del capital trasnacional, la globalización capitalista, la mundialización del capital. De acuerdo a estadísticas oficiales el salario mínimo ha disminuido en su poder adquisitivo hasta en un 70% con la aplicación de las políticas neoliberales. Así que no es que se hayan obtenido condiciones dignas de trabajo. El desempleo ha aumentado sobre todo entre los jóvenes, lo que significa que cada vez más se amplía la brecha entre quienes consiguen empleo precario y mal pagado, con quienes no tienen esperanza alguna de conseguir un trabajo, ya que crece el ejército industrial de reserva. En este sentido, se inhibe la protesta y se ponen trabas de todo tipo para la realización de las huelgas y avanza la estrategia capitalista neoliberal que ataca el corazón de la clase trabajadora mediante la eliminación de los principales contratos colectivos y debilitar o pretender desaparecer a las organizaciones sindicales colectivas emblemáticas, como el SME que resiste al cumplir 100 años o el Sindicato Minero que realiza huelgas importantes, ahora como antes el ferrocarrilero y enfrente el Sindicato Petrolero donde se anuncian miles de despidos, a la vez que fragmenta las fuerzas como las de los sindicatos universitarios para aislar huelgas como en Sonora o Michoacán y automotrices, llegando a la desaparición de empresas donde operan sindicatos como el de Mexicana de Aviación, y trata de reforzar la mediatización del principal sindicato por su número como es el SNTE, donde la CNTE sigue aglutinando a importantes secciones, o como el despido de las obreras en confitalia, reprimidas en 2001 cancelando su fuente de trabajo con una quiebra para no pagar salarios. Ante esta ofensiva, la lección más importante ha sido aprendida por quienes constituyeron la Nueva Central de Trabajadores con más de 60 sindicatos, que viene a ser una herramienta para colocar en pie de lucha unitaria a quienes han resistido de manera aislada. Enfrentar las políticas neoliberales y privatizadoras implica sumar fuerzas con pueblos indígenas y campesinos que luchan en defensa de la tierra, del agua, del medio ambiente y los recursos naturales, contra la termoeléctrica en Huexca, el gasoducto y el acueducto que forman parte del Plan Integral Morelos y contra la ampliación de la autopista en Tepoztlán y las minas a cielo abierto. La represión policiaca y detenciones arbitrarias en Amilcingo es necesario que, frente a la criminalización de la protesta social y la violencia estructural que termina afectando a los más diversos sectores, se requiere plantear con claridad una seguridad ciudadana que incluya las propuestas de la clase trabajadora y no sólo de quienes defiendan su propiedad privada. No se trata solo de vigilar y castigar a los pobres llenando las cárceles de quienes no tienen dinero para inclinar la balanza de la ley en su beneficio, sino de ir a fondo en las causas estructurales de la violencia.  Uno de los aspectos más arbitrarios y peligrosos de la ofensiva neoliberal en contra de las y los trabajadores es el intento de convertir en delitos las manifestaciones de protesta y en general las acciones de diverso tipo en defensa de los derechos laborales; frente a ello es necesario plantear una decidida respuesta que pase por la denuncia a nivel nacional e internacional, la alianza con otros sectores sociales para combatir estas medidas y, sobre todo, el ejercicio en los hechos de los derechos de expresión pública que pretenden ser coartados. Por todo ello es que nos sumamos a la convocatoria de las organizaciones sindicales y sociales integrantes del Pacto Morelos por la Soberanía Alimentaria y Energética los Derechos de las y los Trabajadores y las Garantías Constitucionales, para marchar este Primero de Mayo a las 9:00 a.m. del IMSS Plan de Ayala al Zócalo de Cuernavaca. 

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