Podemos detener esta violencia.

Juliana G. Quintanilla y Paloma Estrada Muñoz.

Hemos documentado y denunciado ampliamente más de 600 feminicidios de 2001 a 2014. Por eso exigimos la Alerta de Violencia de Genero. Todas tienen nombre. Blanca era Abogada, Sara académica, Petra abuela y luchadora social. Todas conocidas, algunas por sus familiares y otras por más amplios sectores de la sociedad. Hay protestas. Gritos. Conciencia para no permitir que esta violencia continúe, organización para exigir respeto al derecho a la vida, solidaridad para acompañar a quienes sufren, luchar para que no se repita, gritar hasta que haya justicia como lo manifestamos en las calles junto con miles de universitarias y universitarios. También por ellas nos movilizamos, elevamos nuestra voz el Primero de Mayo, como lo hacen en pueblos y comunidades: si el gobierno no cumple con la Alerta de Género, hagamos una en cada lugar donde podamos, por la vida,  la libertad y la justicia para  las mujeres. Cuando señalamos que dos mujeres víctimas de feminicidio fueron encontradas en Ayala, sin que autoridad alguna haya tomado las medidas de emergencia ni mucho menos aceptado aplicar la Alerta de Violencia de Género, escudados en una violencia institucional que garantiza impunidad y que se continúen repitiendo estos crímenes, vemos que en realidad fueron 3 mujeres en un solo día, ya que otra fue localizada en Jojutla,  las que murieron de la manera más atroz en Morelos y ninguna acción gubernamental se hizo para investigar ni sancionar a quienes lo hicieron, por lo que crece el feminicidio en 2014 en Morelos. En este sentido, Sara Rebolledo fue víctima de feminicidio. Porque toda muerte violenta de mujer debe ser investigada como feminicidio en principio, así lo señala la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de violencia y el Protocolo de Investigación sobre el Feminicidio vigente en la PGJ (Hoy Fiscalía General) del Estado de Morelos. Invisibilizar los feminicidios ha sido práctica habitual durante los gobiernos en Morelos, sin importar  el signo partidario. No podemos pasar por alto que han ocurrido 150 asesinatos en Morelos durante 2014 y la inmensa mayoría están en la impunidad. Un feminicidio ocurrido el viernes de semana santa, en pleno centro de Cuernavaca, en contra de la Abogada Blanca, permanece también en la impunidad y liberaron al único imputado. Ya basta de violencia estructural: violencia criminal y violencia institucional. Exigimos una seguridad ciudadana y rechazamos la estrategia autoritaria y policiaca de Mando Unico y militarización que nos quieren imponer vendiéndonos miedo para que aceptemos violación a nuestros derechos humanos. La movilización social es fundamental para construir la esperanza de un verdadero cambio, para que haya justicia por las y los asesinados en Morelos en 2014, todos con nombre y rostro, contra la impunidad y la complicidad institucional, porque defender la vida, la libertad, la seguridad ciudadana, es un derecho. Estos crímenes se continúan repitiendo, escudados en una violencia institucional que garantiza impunidad. Ni sanciona ni se toman medidas preventivas para evitar que se siga cometiendo y poniendo en riesgo la vida de otras mujeres en el estado de Morelos. Por todo esto, hemos mantenido la exigencia de la emisión de la Alerta de Violencia de Género que hubiese prevenido y evitado que se siguieran perdiendo vidas de mujeres, y lejos de que se tomen estas acciones, el gobierno ha simulado llevar a la práctica las medidas emergentes que el gobierno federal, a través del Instituto Nacional de las Mujeres que el propio gobierno estatal publicó mediante decreto, que no se ha cumplido en la realidad. La aplicación de la Alerta de Género es un asunto de seguridad nacional para todas las mujeres en el país; es un asunto que el Estado mexicano debe asumir como política prioritaria en contra de la violencia feminicida. Hemos llegado a un punto crítico, pues la vida y la libertad de las mujeres están en riesgo. Según datos oficiales, en los últimos 25 años se han registrado en el país 34,176 muertes de mujeres en las que se presumió un homicidio. Cada día se asesinan a 6.4 mujeres. Entre 2006 y 2012 los feminicidios en México aumentaron 40%, según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. Nosotras nos preguntamos ¿Para el gobierno federal y gobiernos estatales cuántos asesinatos de mujeres son “suficientes” para aplicar la alerta? A más de seis años que la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV) entró en vigor, su implementación y la activación de los mecanismos de protección que contempla no han garantizado la protección de la vida y la integridad de las mujeres en México.   El mecanismo de la Alerta de Género se describe muy claramente en la ley: “…son acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad. El objetivo fundamental es garantizar la seguridad de las mujeres, eliminar las desigualdades producidas por una legislación que agravia sus derechos humanos”. La vida de muchas mujeres está en riesgo. Estamos convencidas de que la participación de las mujeres, de la sociedad civil organizada y de los amplios sectores populares en el país, son actores fundamentales para enriquecer un amplio movimiento que no calle, que no avale con su silencio las prácticas sexistas y misóginas, que se solidarice con las mujeres agredidas y sus familias.

cidhmorelos@gmail.com

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