Educación y derechos de la niñez.

Marco Aurelio Palma Apodaca y Juliana G. Quintanilla.
Aspectos preocupantes se siguen presentando en el Sistema de Educación Básica en el Estado de Morelos. Es necesario no perder de vista el tema central de la educación de las niñas y niños que cursan la educación primaria. En los recientes años se han impuesto una serie de cambios no tan benéficos para la vida de las escuelas públicas y de los alumnos y alumnas. La consecuencia más insidiosa de la privatización encubierta, es la forma en que están cambiando las relaciones entre docentes, estudiantes y los padres. Cuando la educación se comercializa, los resultados son considerados productos. De esta manera, los responsables escolares se convierten en gerentes de empresa, los docentes se convierten en técnicos y los estudiantes en activo o pasivo de una escuela que compite contra todas sus vecinas. Actualmente, sin realizar una consulta; previa, pública e informada, la Secretaria de Educación Pública de forma impositiva estableció para todos los Estados del país el llamado CONAPASE (Consejo Nacional de Participación Social en la Educación). Sus orígenes se remontan al año de 1992, periodo en que da inicio la aplicación de los resolutivos del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, siendo una de las tantas facetas y múltiples intentos por privatizar la enseñanza pública de nuestro país. En la práctica y específicamente con el CONAPASE se confirman una serie de prácticas y consecuencias sociales lamentables. Es el caso que en escuelas primarias de Morelos, se han venido aplicando un conjunto de encuestas poco claras, imprecisas y tendenciosas al grado de que estas no se encuentran foliadas y sólo muestran un simple logotipo membrete con la leyenda CONAPASE. Se han entregado dichos formatos a los alumnos para que los hagan llegar a sus papás o mamás y así los contesten en su casa. Las preguntas como: Que si le gustaría o no que su hijo tuviera sobrepeso. Que si estás a favor o no, de que coman alimentos altamente azucarados o con demasiada grasa. Que sí estás a favor o no, de que afuera de las escuelas vendan este tipo de alimentos. Que sí estás a favor o no, del comercio ambulante afuera de las escuelas. Que sí estás a favor o no, de que la Autoridad Municipal aplique su reglamento contra el ambulantaje y demás cosas por el estilo. Al respecto podemos decir que dichas encuestas y su contenido nada tienen que ver con el derecho humano a la educación. Por ejemplo, no preguntan nada respecto a temas sustanciales y que tienen que ver con la promoción y fomento de la lectura, al mejoramiento pedagógico en las aulas, al tema de los planes y programas de estudio, o de conocer siquiera la opinión de la sociedad sobre la educación. Así mismo no contienen preguntas para conocer propuestas de acción en la materia. Y podemos decir que al estarse aplicando dicho tipo de encuestas se pasa por alto la Misión y Visión que establece el CONAPASE, por lo que hay una notoria incongruencia por parte de la SEP, quedando de manifiesto que el actual régimen político está dejando de cumplir debidamente sus obligaciones en cuanto al tema de la educación y enseñanza pública. No es verdad que la prioridad para el gobierno sea la educación. El gasto público lo demuestra: La inversión física del sector público en educación cayó 43 por ciento entre enero y mayo de 2014, comparada con la registrada en igual periodo del año pasado, indican reportes de la Secretaría de Hacienda. En los primeros cinco meses de 2013 el gobierno de Peña Nieto destinó 10 mil 697 millones de pesos en inversión física para educación y en este año sólo fueron 6 mil 336 millones de pesos. Así no hay un debido cumplimiento del Derecho Humano a la Educación de los niños y niñas, aun cuando está en ordenamientos que son ley en nuestro país y por lo tanto en nuestro estado. Pero, ¿Qué son los derechos de los niños? En 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño. Este tratado explica los derechos de todos los niños a la salud, la educación, condiciones de vida adecuadas, el esparcimiento y el juego, la protección de la pobreza, la libre expresión de sus opiniones y mucho más. Esos son derechos de los que deberían disfrutar todos los niños y las niñas. Pero ¿cómo se puede garantizar el cumplimiento de esos derechos si no se sabe cuáles son? Las y los niños tienen derecho a la libertad de asociación y a compartir sus puntos de vista con otros, dar a conocer sus opiniones, a la información adecuada, a la libertad de pensamiento, a la protección contra toda forma de abuso, entre otros. Puntualizamos algunos de estos derechos contenidos en la Convención, ya que deberían aprovechar estas encuestas para promoverlos y sobre todo aplicarlos, lo que puede ser una de las tareas más urgentes, sobre todo ante el crecimiento de los niveles de violencia social que repercute directamente en las escuelas y lacera gravemente los derechos de quienes están en su etapa de formación y reproducirán lo que la sociedad les enseña, no solo al interior de la escuela, sino en todas las áreas de su vida social, política, económica y cultural. Sólo así lograremos este debido cumplimiento del Derecho a la Educación de niñas y niños, quienes son el futuro y viven un presente donde no se respetan esos derechos.

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