Resistencias frente a la barbarie capitalista neoliberal.

José Martínez Cruz y Marco Aurelio Palma Apodaca.
Porque resistir es vivir. No perder la esperanza. No callar. No aceptar. No Claudicar. Así lo hemos asumimos miles de personas en el país que hemos salido a las calles a protestar por la presentación con vida de los 43 estudiantes desaparecidos a manos de policías y la masacre de normalistas en Ayotzinapa. Así lo asumimos quienes marchamos contra el olvido en fechas que se suman al calendario casi cotidiano del memorial de la resistencia, como el 12 de octubre de la dignidad indígena, y antes el 2 de octubre de la Plaza de las Tres Culturas y ahora el 26 de septiembre de Ayotzinapa, no menos que un 11 de octubre del golpe al SME. Memorial del dolor y de la indignación que provoca el abuso del poder, en esta historia de impunidad y complicidad de los dueños del poder que desatan toda la violencia institucional para criminalizar a los movimientos sociales para imponer el neoliberalismo capitalista con la fuerza de las metralletas y la lógica del autoritarismo.
A cinco años del golpe calderonista en contra del Sindicato Mexicano de Electricistas, nuestra solidaridad fraterna con la División Cuernavaca Sindicato Mexicano de Electricistas, que ha sabido resistir y mantener la lucha a casi 100 años de su fundación, como uno de los sindicatos más combativos y conscientes de la clase obrera en México. Por el derecho al empleo y la re inserción laboral de los 16599 trabajadores y trabajadoras, ni un paso atrás.
Ayotzinapa nos duele, como nos duele todo México. Los crímenes que se han cometido contra los normalistas no pueden quedar impunes. Los 43 estudiantes desaparecidos deben ser encontrados vivos y a la brevedad. Memoria, verdad, justicia, reparación del daño y garantías de no repetición son derechos de las víctimas que habrán de ser garantizados. Como sociedad organizada no aceptaremos otro resultado. Esta situación nos compete, no nos podemos acostumbrar a las desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, agresiones a jóvenes y la existencia de fosas clandestinas, exijamos justicia. El 15 de octubre, día de acción global por Ayotzinapa, se hará una concentración masiva en la PGR y en los estados se hará lo mismo en diferentes edificios gubernamentales. El 22 de octubre, día de acción global por Ayotiznapa, en el distrito federal se llevará a cabo una movilización a las 6 de la tarde con veladoras del ángel al zócalo, de igual manera se invita a los estados a que hagan lo mismo y a los distintos países a que organicen esta jornada. En ambos casos la exigencia es la presentación con vida, el castigo a los culpables y la solidaridad con las normales rurales.
Los pueblos originarios de Morelos resisten. Sobreviven en el olvido y la miseria ante políticas neoliberales que los usan como parapeto de sus programas asistencialistas. La inmensa mayoría de los habitantes de los pueblos padecen elevados niveles de pobreza, marginación, desempleo, desnutrición, analfabetismo. Durante siglos los pueblos indígenas han mantenido sus raíces sociales comunitarias, su defensa de la tierra y del territorio, frente al avance depredador del capitalismo que todo lo privatiza. La mayoría de las tierras comunales y ejidales están bajo ataque: los megaproyectos industrializadores y de desarrollo urbano crecen bajo gobiernos que aplican la ley de la máxima ganancia en el menor tiempo posible. Desde las reformas salinistas del artículo 27 hasta las reformas actuales de la oligarquía dominante y sus partidos integrantes del supuestamente ya desaparecido “Pacto por México”, se vive una ofensiva mayor contra los bienes comunes, contra los derechos comunitarios y las grandes reservas de todo tipo de riquezas naturales que se encuentran precisamente en donde viven los pueblos indígenas. El desarrollo capitalista es más excluyente que nunca. Y más depredador y extractivista. Pretenden acabar en el menor tiempo posible con los recursos naturales para elevar sus ganancias y despojar a los pueblos de sus tierras y territorios. En este proceso de sometimiento de la economía nacional al imperialismo norteamericano. Las reformas constitucionales y las leyes secundarias son los instrumentos legales para garantizar el despojo. A la vez que se impone un modelo autoritario, antidemocrático y vertical, altamente centralizado con una lógica policíaca y militarista, en los diferentes niveles de gobierno, tratan de utilizar a los pueblos indígenas como objeto de decoración, y envían iniciativas de leyes para supuestamente crear municipios indígenas cuando no se toman en cuenta las iniciativas de ley indígena que los propios pueblos han elaborado y presentado durante muchos años atrás. Desde la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, nos solidarizamos con sus justas y legítimas demandas. Por la libertad inmediata de todas y todos los presos indígenas, alto a la represión y criminalización de los movimientos sociales en defensa de la tierra y del territorio, presentación con vida de los estudiantes ¡vivos los llevaron, vivos los queremos!
cidhmorelos@gmail.com

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