Archivo mensual: noviembre 2014

¡25 de noviembre: Basta de Feminicidio y Violencia contra las Mujeres!

Juliana G. Quintanilla y Paloma Estrada Muñoz.
El día 25 de noviembre, Día internacional contra la Violencia en contra de las Mujeres, constatamos que todavía queda mucho por hacer. Las mujeres siguen muriendo año tras año por este terrorismo machista, siguen sufriendo en su vida y en la de sus hijos e hijas agresiones físicas y psicológicas, siguen viviendo, demasiadas veces en silencio, un infierno del que es muy difícil escapar. Y gritamos que el machismo mata. Que la violencia feminicida crece en Morelos y en todo el país. Que no podemos callar ni dejar de gritar para exigir que las autoridades cumplan con su elemental trabajo de garantizar el derecho a la vida, la seguridad y la libertad de las mujeres. Nada que celebrar, mucho que reflexionar. El 17 de diciembre de 1999, a través de la resolución 54/134, la Asamblea General de las Naciones Unidas, declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, e invitó a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a organizar en ese día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra las mujeres. Desde 1981, las militantes en favor del derecho de las mujeres conmemoramos el 25 de noviembre como el día contra la violencia. La fecha fue elegida como conmemoración del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del dictador dominicano Rafael Trujillo (1930-1961).
El Estado mexicano viola sistemáticamente los derechos humanos de las mujeres, lo cual no tiene justificación. Existe un patrón de permisibilidad social y tolerancia que nos lleva a hablar de una misoginia de instituciones y sociedad. El gobierno ha incumplido con su obligación de erradicar la discriminación contra las mujeres, el feminicidio es una constante de violencia que se agravó en el país. Sobre todo cuando es la vida la que está en riesgo latente. Esta violencia feminicida social e institucional es sumamente grave. Los feminicidios se han repetido pero expresándose en múltiples formas, lo que va indicando el grado de crisis social, como lo dejamos claramente explicado en el Informe de Investigación: 13 Años de Feminicidios Imparables en Morelos. Después de un largo proceso de documentación de cada una de las mujeres que suman la lista del feminicidio en Morelos, concluimos una investigación que dio sustento a nuestra solicitud formal de Alerta de Violencia de Género en Morelos, la cual una vez que fue aceptada, se integró un equipo de trabajo para analizarla y envió al Gobernador 15 recomendaciones contra el feminicidio y se realicen acciones tendientes a prevenir, atender, sancionar, documentar y erradicar la violencia contra las mujeres en la Entidad. El 18 de noviembre se cumplieron dos meses de 6 que tiene el gobierno para dar cumplimiento a estas 15 recomendaciones y no hay avance ni reporte público alguno hasta el momento. Ante la Violencia contra las mujeres y los feminicidios, enfatizamos que estos hechos siguen siendo la más extendida violación a los derechos humanos de las mujeres en el país, con implicaciones particularmente alarmantes en diversos estados. Nos preocupa la falta de voluntad política y acciones concretas del gobierno local que enfrentan altos índices de feminicidios para cumplir con la ley y garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. También, nos preocupa la nula rendición de cuentas de las instituciones de la cadena de justicia por la deficiente integración de las investigaciones y/o resoluciones judiciales sobre casos de violencia y feminicidio. Llamamos la atención sobre el hecho de que el Sistema de la Alerta de Violencia de Género, estipulado en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, como medida de prevención y protección, no se ha cumplido en la práctica.
No podemos permanecer indiferentes ante el dolor de tantos familiares que no encuentran a sus seres queridos, que están desaparecidas y desaparecidos en Morelos como Mireya Montiel Hernández, Viridiana Morales, Jessica Cerón, María Teresa Aguilar, Valeria Montserrat, Ángel Saúl Muñoz, Gustavo Mercado, Jesús Hernández Maldonado, Rosendo Magdaleno, Sergio Arias Amezcua, que exigimos su presentación con vida. Al igual que los familiares de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, las mujeres madres de las y los jóvenes padecen una violencia institucional cotidiana ante la incertidumbre y la falta de verdad y justicia.
Insistimos en que el feminicidio se sigue cometiendo en el Estado y se mantiene en los niveles más altos. Aún cuando se incrementó la penalidad a 40 años mínimo, si no se investiga como feminicidio, tampoco se aplica a quienes lo cometen, por eso hoy no es suficiente, mucho menos si el gobierno mantiene la cerrazón y la política de oídos sordos. Ante la situación de crisis social en la Morelos por los continuos y atroces feminicidios; la re victimización de las mujeres y sus familias por la complacencia del Gobierno para el sensacionalismo en medios masivos, ante la ausencia de justicia y la falta de preparación, aunado a la corrupción, omisión y complicidad de funcionarios públicos, abogados y cuerpos policíacos; integramos el grupo de seguimiento de la Solicitud de Alerta de Violencia de Género en Morelos para que se lleven a cabo acciones reales, eficaces y contundentes que logren garantizar la Libertad y la Vida Plena de las Mujeres y Niñas mexicanas.
Por todo ello, el mejor homenaje a las hermanas Mirabal y a todas las mujeres que han sido privadas de la vida por este sistema machista y patriarcal, es luchar y reclamar justicia para que este 25 de noviembre no sea de simulación ante la grave violencia que sufren las mujeres en Morelos. ¡Basta de feminicidio impune: Alerta de Violencia de Género en Morelos!
cidhmorelos@gmail.com

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25 de noviembre: Basta de feminicidio y desapariciones de mujeres en Morelos.

¡Vivas se las llevaron, vivas las queremos! ¡Cumplimiento de 15 recomendaciones sobre Alerta de Violencia de Género! ¡Presentación con vida de los 43 de Ayotzinapa!
Se cumplieron 2 meses el 18 de octubre de la emisión de 15 recomendaciones al gobierno de Morelos por parte del Grupo de Trabajo de la CONAVIM (Comisión Nacional de Atención a la Violencia contra las Mujeres) sobre la solicitud de Alerta de Violencia de Género, solicitada por la Comisión Independiente de Derechos Humanos, sin que se haya presentado un informe público sobre su atención para el cumplimiento. Al momento quedan 4 de los seis meses que tiene de plazo legal el gobierno para dar cabal cumplimiento a estas 15 medidas para combatir el feminicidio, al término del mismo si no se ha cumplido, se emitirá la Alerta de Violencia de Género, como lo establece el reglamento de la ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
El día de ayer se dio a conocer el feminicidio de una joven mujer de 20 años, su cuerpo abandonado en un paraje del Texcal en el municipio de Tepoztlán, sin que haya sido detenido el agresor. Este es el caso más reciente de feminicidio en lo que va del año 2014 en Morelos, lo que eleva ya la cantidad de mujeres que mueren víctimas de la violencia feminicida a 51 casos. Aún cuando hemos solicitado informes a las diferentes dependencias sobre las medidas adoptadas para garantizar la vida y la libertad de las mujeres en Morelos, estas han sido omisas en la mayoría de los casos y sólo hemos obtenido respuestas evasivas. Sin embargo, la Comisión Independiente de Derechos Humanos hemos realizado una investigación propia, utilizando las fuentes públicas a través de los medios de comunicación y los testimonios directos obtenidos de familiares de víctimas que nos han presentado sus quejas, que indica y comprueba la conclusión del Grupo de Trabajo acerca del grado de violencia feminicida que prevalece en Morelos que tiende a agravarse al no tomarse las medidas correspondientes ya hechas del conocimiento del Gobierno de Graco Ramírez Garrido Abreu y aceptadas formalmente por escrito sin dignarse asumir un compromiso público con ellas. Cada día que transcurre sin que se tomen medidas profundas para combatir la violencia feminicida, crece el riesgo de las mujeres a sufrirla en prácticamente todos los municipios de la entidad, ya que durante los años del 2000 a la fecha no hay un solo municipio en donde no haya ocurrido cuando menos un feminicidio. En lo que va de enero a noviembre de 2014, han ocurrido en 20 municipios, siendo el mayor número de casos en Cuernavaca donde 8 mujeres sufrieron estas muertes terribles, seguido de Jojutla con 6 feminicidios, Xochitepec con 5, Cuautla con 4 casos, Jiutepec 3, Puente de Ixtla 3, Ayala 3, Tepoztlán 3, Yautepec 2, Temixco 2, Amacuzac 2, Zapata 2, Axochiapan 2, Ocuituco1, Temoac 1, Zacatepec 1, Tlalnepantla 1, Atlatlahucan 1, Tlaltizapán 1.
El grado de violencia feminicida ha ido en aumento en Morelos. Lejos de disminuir los delitos de alto impacto, como denomina el gobierno a algunos de ellos, han aumentado los niveles de verdadero horror en la forma en que se cometen estos homicidios, con todas las agravantes. Se incumplen recomendaciones como las que establecen: “3.-Garantizar que se investiguen los casos de feminicidio en Morelos, pues la mayoría están inconclusos. Se recomienda proponer la posibilidad de revisar y reabrir los casos en reserva temporal. 4.-Diseñar mecanismos de coordinación entre las fiscalías que atienden a mujeres víctimas de violencia para que se pueda registrar los tipos de violencia que sufren. Actualmente no hay coordinación entre las instancias encargadas de prevenir, atender, investigar y sancionar la violencia contra las mujeres”
Aún cuando en Morelos el feminicidio está tipificado en el capítulo III, artículo 213, Quintus del Código Penal, la Fiscalía no aplica su propio Protocolo de Investigación sobre feminicidio y los Jueces no sentencian con perspectiva de género a pesar de que existe normatividad aprobada por la SCJN. No basta con aumentar las penas entre 40 y 70 años al delito de feminicidio, si estas no se aplican porque no se investiga ni sanciona como tales. Hay una sistemática descalificación del gobierno a las denuncias por feminicidio, los familiares de mujeres desaparecidas han sentido el menosprecio de funcionarios y el nulo avance en las investigaciones. Se han dado casos en que feminicidas presos obtienen privilegios que les permite evadir la acción de la justicia. El Tribunal Superior de Justicia no informa los casos que ha juzgado apegado a los estándares internacionales de los derechos de las mujeres y llegó al extremo de criminalizar a una trabajadora de esta institución que fue víctima de feminicidio, y de justificar la nula atención a un caso de violencia familiar. “El TSJ no ha practicado ninguna evaluación para verificar que las sentencias que emite incorporen perspectiva de género” es una de las conclusiones del grupo de trabajo. Por todo ello, nuestra conclusión es clara: Nuestro máximo criterio de verificación es que no haya un solo feminicidio más en la impunidad, única garantía de no repetición y de prevención, para que se avance verdaderamente en la erradicación de la violencia contra las mujeres. Basta de simulaciones, omisiones, negligencia y complicidades con esta violencia feminicida social e institucional.
No podemos permanecer indiferentes ante el dolor de tantos familiares que no encuentran a sus seres queridos, que están desaparecidas y desaparecidos en Morelos como Mireya Montiel Hernández, Viridiana Morales, Jessica Cerón, María Teresa Aguilar, Valeria Montserrat, Ángel Saúl Muñoz, Gustavo Mercado, Jesús Hernández Maldonado, Rosendo Magdaleno, Sergio Arias Amezcua, que exigimos su presentación con vida.
Al igual que los familiares de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, las mujeres madres de las y los jóvenes padecen una violencia institucional cotidiana ante la incertidumbre y la falta de verdad y justicia.
Por todas las mujeres víctimas de desaparición y de violencia feminicida en Morelos, este 25 de noviembre elevamos nuestra voz para exigir que se cumplan estas 15 recomendaciones sobre la solicitud de Alerta de Violencia de Género y se logre la presentación con vida de las mujeres desaparecidas, por la vida y la libertad de las mujeres a una vida libre de violencia.
Atentamente.
Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos A.C.

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Que el 25 de noviembre no sea de simulación ante la grave violencia que sufren las mujeres en Morelos.

El 24 de noviembre a las 11 de la mañana frente al Tribunal Superior de Justicia realizaremos un acto público contra la violencia feminicida que sufren las mujeres en Morelos. En el marco del Día Internacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres que se estableció en homenaje a las hermanas Miraval, exigimos que no sea de simulación oficial sino de lucha por una vida libre de violencia contra las mujeres.
El Estado mexicano viola sistemáticamente los derechos humanos de las mujeres, lo cual no tiene justificación. Existe un patrón de permisibilidad social y tolerancia que nos lleva a hablar de una misoginia de instituciones y sociedad. El gobierno ha incumplido con su obligación de erradicar la discriminación contra las mujeres, el feminicidio es una constante de violencia que se agravó en el país. Sobre todo cuando es la vida la que está en riesgo latente. Esta violencia feminicida social e institucional es sumamente grave. Los feminicidios se han repetido pero expresándose en múltiples formas, lo que va indicando el grado de crisis social, como lo dejamos claramente explicado en el Informe de Investigación: 13 Años de Feminicidios Imparables en Morelos. Después de un largo proceso de documentación de cada una de las mujeres que suman la lista del feminicidio en Morelos, concluimos una investigación que dio sustento a nuestra solicitud formal de Alerta de Violencia de Género en Morelos, la cual una vez que fue aceptada, se integró un equipo de trabajo para analizarla y envió al Gobernador 15 recomendaciones contra el feminicidio y se realicen acciones tendientes a prevenir, atender, sancionar, documentar y erradicar la violencia contra las mujeres en la Entidad. El 18 de noviembre se cumplieron dos meses de 6 que tiene el gobierno para dar cumplimiento a estas 15 recomendaciones y no hay avance ni reporte público alguno hasta el momento. Ante la Violencia contra las mujeres y los feminicidios, enfatizamos que estos hechos siguen siendo la más extendida violación a los derechos humanos de las mujeres en el país, con implicaciones particularmente alarmantes en diversos estados. Nos preocupa la falta de voluntad política y acciones concretas del gobierno local que enfrentan altos índices de feminicidios para cumplir con la ley y garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. También, nos preocupa la nula rendición de cuentas de las instituciones de la cadena de justicia por la deficiente integración de las investigaciones y/o resoluciones judiciales sobre casos de violencia y feminicidio. Llamamos la atención sobre el hecho de que el Sistema de la Alerta de Violencia de Género, estipulado en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, como medida de prevención y protección, no se ha cumplido en la práctica.
No podemos permanecer indiferentes ante el dolor de tantos familiares que no encuentran a sus seres queridos, que están desaparecidas y desaparecidos en Morelos como Mireya Montiel Hernández, Viridiana Morales, Jessica Cerón, María Teresa Aguilar, Valeria Montserrat, Ángel Saúl Muñoz, Gustavo Mercado, Jesús Hernández Maldonado, Rosendo Magdaleno, Sergio Arias Amezcua, que exigimos su presentación con vida.
Al igual que los familiares de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, las mujeres madres de las y los jóvenes padecen una violencia institucional cotidiana ante la incertidumbre y la falta de verdad y justicia.
Insistimos en que el feminicidio se sigue cometiendo en el Estado y se mantiene en los niveles más altos. Es obvio que no pueden ser casos aislados, cuando precisamente se establecen causas comunes que indican similitudes y en un momento determinado permitieron tipificarlo penalmente. Pero hoy no es suficiente, mucho menos si el gobierno mantiene la cerrazón y la política de oídos sordos. Las palabras no alcanzan para dar una noción de todo el dolor que ello representa, como en el caso de Marlene Adán Jaimes y su hija recién nacida. Al momento de ocurrir el feminicidio de Marlene, tenía 8 meses de embarazo y estaba programado su parto, cuando fue víctima de un hecho criminal deliberado y planeado. Los presuntos culpables están sujetos a proceso, el caso está iniciado en carpeta elaborada en la fiscalía de homicidios contra mujeres y quedó consignada como feminicidio, razón por la que se ha solicitado sea investigado como tal y se ha exigido se aplique el Protocolo de investigación sobre feminicidio, para evitar que eludan la aplicación de la justicia, toda vez que los asesores jurídicos de los posibles responsables están buscando pruebas falsas para evadir la justicia. Ante la situación de crisis social en la Entidad Morelense por los continuos y atroces feminicidios; la re victimización de las mujeres y su familia por la complacencia del Gobierno del Estado para que estos hechos aparezcan nítida y sensacionalmente plasmados en un diario de máxima circulación ante la ausencia de justicia y la falta de preparación, aunado a la corrupción, omisión y complicidad de funcionarios públicos, abogados y cuerpos policíacos; hemos solicitado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos den seguimiento puntual a la Solicitud de Alerta de Violencia de Género en Morelos y hagan un llamado al Gobierno Mexicano para que lleven a cabo acciones reales, eficaces y contundentes que logren garantizar la Libertad y la Vida Plena de las Mujeres y Niñas mexicanas.
Por todo ello, el mejor homenaje a las hermanas Miraval y a todas las mujeres que han sido privadas de la vida por este sistema machista y patriarcal, luchamos porque este 25 de noviembre no sea de simulación ante la grave violencia que sufren las mujeres en Morelos.
¡Basta de feminicidio impune: Alerta de Violencia de Género en Morelos!
Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos A.C.

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Memoria histórica desde Eureka hasta Ayotzinapa.

Memoria histórica desde Eureka hasta Ayotzinapa.
Juliana G. Quintanilla y José Martínez Cruz
En los días luminosos y tristes de una época que nos toca vivir, recuperar la memoria histórica como herramienta cargada de futuro. Los pueblos que son capaces de construir su propio destino, se elevan de la gris cotidianidad y asumen tareas que en otro momento podrían parecer imposibles. No estamos viviendo tiempos de normalidad, sino de profunda crisis que termina expresándose en cualquier momento y circunstancia. Enfrentamos el horror de la violencia que destruye vidas sin sentido ni razón. Sentimos en la piel y en el corazón el dolor de los ausentes, desaparecidos pero no olvidados. Estos trozos de la memoria que no muere ni morirán nunca; son la historia de la batalla contra una infamia; es nuestra verdad que se alza acusadora contra la mentira oficial, contra la demagogia, la hipocresía y la falsedad de los malos gobiernos. Desde Eureka hasta Ayotzinapa hay una continuidad que estremece la conciencia: “Nosotras que hemos sufrido en carne propia la peor de las violencias: que fuimos sometidas al dolor que no cesa por la incertidumbre de no saber el paradero de nuestros hijos, hermanos y familiares nos volvimos sin proponérnoslo en acérrimas defensoras de los Derechos Humanos. En nuestro peregrinar fuimos entendiendo que a nuestros familiares desaparecidos el mal gobierno se los llevó porque se atrevieron a luchar por los derechos de los ciudadanos de este país y por lo tanto eran enemigos a los que había que quitar de en medio. A las “Doñas”, como cariñosamente nos bautizaron hombres y mujeres solidarios con la lucha por justicia para nuestros hijos desaparecidos, en la intimidad del Comité ¡Eureka! Se nos podía ver con los rostros entristecidos, cabizbajas, ocultando los ojos llenos de lágrimas pero frente a los criminales mercenarios del gobierno solo puños alzados, cabezas erguidas y gestos airados de reclamo.”
Rosario Ibarra recuerda: Hago repaso y veo a cada una con la efigie de su hijo en el pecho o apretando con sus manos una manta, o alzando una pancarta o afanosas repartiendo volantes y siempre lanzando al viento, todas ellas a coro, el grito lleno de esperanza, sonoro, fuerte, rotundo: ¡vivos los llevaron, vivos los queremos!
Qué hermoso salto fue aquel, cuando de la lucha personal, de la búsqueda de justicia que cada una emprendimos, al encontrarnos, al juntar nuestra pena, saltamos al sentir colectivo, a la amalgama de ideas y de acciones, todas con la intención inequívoca de que la lucha sería por la libertad de todos… y sentimos la fuerza de ser enjambre.
En Morelos la historia de la desaparición forzada corre desde aquel 16 de diciembre de 1988 cuando policías del gobierno priista de Salinas y Riva Palacio desaparecieron a José Ramón García Gómez en Cuautla, hasta el 26 de septiembre de 2014 en que policías del gobierno perredista de Abarca y Aguirre y el priista de Peña Nieto, desaparecen a 43 normalistas de Ayotzinapa en donde se encuentra José Luis Luna Torres de Amilcingo, Morelos.
Será precisamente en Amilcingo, donde llegará la caravana “Daniel Solís Gallardo”, en honor a uno de los normalistas asesinados, luego de recorrer los estados de Chiapas, Oaxaca, Morelos y Tlaxcala. Esta es una de las 3 caravanas que salieron de Ayotzinapa para recorrer el país informando sobre el proceso de búsqueda de los normalistas desaparecidos, y recoger propuestas para la conformación de un plan que permita transformar las causas que originaron los hechos ocurridos en Iguala.
Por eso precisamente nos reuniremos con la Caravana de Ayotzinapa en Amilcingo los días 17 y 18 de noviembre, en su recorrido hacia la Ciudad de México, donde culminará con una magna marcha el 20 de noviembre, Ese mismo día en Cuernavaca realizaremos una marcha del Calvario al zócalo de Cuernavaca a las 5 de la tarde, en el marco de un gran paro nacional por la presentación con vida de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.
El truco del gobierno de querer convertir el asunto en local y del crimen organizado es lo que explica que desde el principio busquen fosas clandestinas y cadáveres. No buscando desaparecidos, es decir personas vivas detenidas ilegalmente, sino muertos. Porque personas víctimas de una desaparición forzada quiere decir responsabilidad del Estado. ¿Y qué sucede con los desaparecidos según la historia conocida? Son llevados a cárceles clandestinas o a campos militares. Y obviamente ahí no se busca a los 43 compañeros desaparecidos. A pesar de que en Iguala hay, a unos metros de donde fueron atacados los estudiantes por parte de la policía municipal, un cuartel militar con más de 600 elementos del ejército. Rechazamos la criminalización de los movimientos sociales en Morelos, en Guerrero y en todo el país, y demandamos pleno respeto a la demanda de seguridad ciudadana, respeto a los derechos humanos de los pueblos y un alto al proceso de militarización y generalización de la represión a través de una estrategia policíaca de Mando Único que pasa por encima de municipios y derechos de los pueblos. ¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!

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¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!

José Martínez Cruz y Juliana G. Quintanilla

¿Tú le crees a la PGR? ¡Nosotras y nosotros no! Y al igual que miles en las calles decimos: no estamos cansados y exigimos justicia. Ante la incertidumbre creada por los profesionales de la mentira, exigimos certeza jurídica y verdad histórica.
Hemos dicho basta y echado a andar. Múltiples esfuerzos se realizan desde cualquier lugar del mundo para no permitir que este delito de lesa humanidad, como es la desaparición forzada, siga permaneciendo impune en nuestro país. Desde las y los familiares del Comité Eureka hasta los de Ayotzinapa, sigue siendo fundamental la exigencia de: ¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!
Por ello, en Morelos abrimos nuestro corazón y nuestros brazos solidarios, asumiendo que la lucha por la presentación con vida de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa es de todas y todos para que haya verdad, justicia, castigo a los culpables, y sobre todo garantías de no repetición, ya que este país se está desangrando con más de 150 mil asesinatos y más de 27 mil desaparecidos.
Ayotzinapa no hubiera sido posible si no existiera una política de desmantelamiento contra las normales rurales de este país. Una política neoliberal en la educación, que ha traído aparejada la represión y persecución del proyecto normalista.
Avanzamos en la pluralidad de ideas y alternativas, propias de movimientos sociales en donde es necesario fortalecer las coincidencias y los mecanismos democráticos para tomar decisiones que los poderosos quieren para ellos solos.
Sabemos que Ayotzinapa es la culminación de la política de criminalización de los movimientos sociales que luchan contra la privatización y las reformas neoliberales, como son las Normales Rurales que defienden la educación pública al alcance de los más pobres de comunidades indígenas y rurales del país. Por eso rechazamos absolutamente las políticas privatizadoras que nos terminan privando de todos nuestros derechos. Por eso exigimos que haya una verdadera seguridad ciudadana y nos oponemos a la lógica policiaca y represiva de utilizar a militares, marinos y gendarmería en labores de policías. Los hechos demuestran que el gobierno federal de Peña Nieto y las fuerzas armadas cooperaron con la masacre de seis personas en Iguala y la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y desde entonces mienten y encubren los verdaderos hechos de ese crimen bestial. Varias veces han llegado al extremo absurdo de tratar de vincular con el crimen organizado a estos estudiantes que tienen la necesidad de salir a botear para siquiera sufragar los gastos de su escuela, y en todo caso han insistido que las responsabilidades no van más allá de Abarca, presidente municipal de Iguala, a quien dieron todas las facilidades para que muy convenientemente se diera a la fuga. El ejército colaboró abiertamente con la desaparición de los estudiantes: El 27 batallón de infantería en ningún momento intentó parar la balacera y cacería de estudiantes normalistas la noche del 26 de septiembre en Iguala. El gobierno federal se niega a reconocer que es un caso de desaparición forzada: El representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos declaró que dentro de 72 horas del ataque, estaban dados los tres elementos que establecen la desaparición forzada de los normalistas, lo cual requiere por ley la intervención del gobierno federal. También recomendó “investigar por qué el Ejército y la policía estatal no defendieron a los jóvenes, cuando en el centro de Iguala se encuentra el 27 batallón de infantería, y el gobierno de Ángel Aguirre supo de la agresión al momento en que ocurría”. Evidentemente no se ha querido realizar tal investigación, por lo que podría revelar. La PGR cambia a cada rato su versión de los hechos, sin ninguna explicación. Lo único que queda claro de todo esto es que el gobierno federal tiene más interés en encubrir los hechos que en investigarlos. Un “mar de fosas clandestinas” y una historia de otros desaparecidos por el ejército. El gobierno federal persiste en agredir y torturar a la gente, como a los que detuvo en El Carrizalillo.
El país está viviendo una crisis del sistema de dominación capitalista y su régimen oligárquico y neoliberal, que causa tremendos daños a la mayoría de la población trabajadora, porque agudiza la injusticia social y aumenta la desigualdad, favoreciendo únicamente a los intereses del gran capital nacional y trasnacional, por lo que necesitamos fortalecer y avanzar en la unidad y la organización consciente hacia una alternativa anticapitalista y antineoliberal que tenga en el centro la exigencia de que si vivos se los llevaron, vivos los queremos, a los 43 de Ayotzinapa y a todos los desaparecidos en este país, impulsamos pasar de la resistencia a la ofensiva en contra de estos gobiernos neoliberales y privatizadores, por lo que promovemos un gran Encuentro Nacional Político y Social el día 20 de noviembre, aniversario de la Revolución Mexicana, para conmemorar a quienes dieron su vida por derechos constitucionales que hoy estamos obligados a defender ante las reformas constitucionales regresivas que han impuesto. Por la justicia social y los derechos de la clase trabajadora. Por la Presentación con vida de los 43 de Ayotzinapa y todos los desaparecidos en el país. Son ellos o somos nosotros: abajo el mal gobierno. Porque nada humano me sea indiferente, que nunca la soledad sea el destino de los que sufren, que hermanados estemos en esta lucha de los pueblos. cidhmorelos@gmail.com–

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Violencias del sistema y derechos humanos

Juliana G. Quintanilla y José Martínez Cruz

Tomar en cuenta la violencia sistémica del capitalismo puede ayudar a romper la ilusión de que el capitalismo lleva dentro de sí el proyecto de Estado de derecho y ciudadanía. Por lo contrario, la violencia sistémica capitalista vuelve al “Estado de derecho” un “estado de sumisión” a los intereses capitalistas. La violencia sistémica capitalista implica la negación del Estado de derecho, mientras la violencia simbólica insiste en imponer la ficción de que el capitalismo promueve la legalidad, la división de poderes, la ciudadanía. La lógica capitalista corroe al Estado de derecho, distorsiona el sistema jurídico y vuelve una ficción la división de poderes. Por ello destaca el doble discurso del régimen: al mismo tiempo que se dice defender el Estado de derecho, se reitera en la práctica la ruptura de la legalidad por parte de los empresarios y gobernantes así como su desaforada sed de ganancia y corrupción, que se impone a través de la violencia represiva.

La desaparición forzada de 43 normalistas y el feminicidio, van de la mano de la militarización y la aplicación de políticas neoliberales, que impulsan todo tipo de violencias del sistema capitalista. Un régimen antidemocrático y un sistema autoritario, patriarcal y machista, se impone en contra de la voluntad de la mayoría y nos conduce a una violación sistemática de los derechos humanos.

Ante este panorama crece la protesta social en todo el país, por lo que aumenta la polarización social y desde el poder se criminaliza a quienes luchan, por lo que es necesario identificar las raíces de la violencia sistémica que refiere las consecuencias catastróficas del funcionamiento del sistema económico y político (capitalista), en particular durante su fase neoliberal: miseria, desigualdad, exclusión, delincuencia, etc.; ésta es una violencia normal, naturalizada e invisible, pero es la causa fundamental de gran parte de las violencias de nuestra sociedad; la violencia simbólica, que remite a la imposición de sentido del discurso de la clase dominante y a la ideología del propio sistema (racismos, odios, discriminaciones, etc.), al poder de destacar o invisibilizar y silenciar; y las violencias subjetivas, que apuntan de modo directo a las violencias concretas que se ven y destacan los medios de comunicación de masas: los crímenes sádicos contra las mujeres, las masacres cotidianas, las agresiones de narcos, policías, militares, paramilitares, etc., con “daños colaterales” en la población civil, como analiza nuestro compañero Andrés Lund.

Porque la violencia simbólica (la del discurso y la ideología dominante, que se impone de modo vertical y sin posibilidad de réplica) oculta a la violencia sistémica del capitalismo y del neoliberalismo (la incesante producción masiva de pobres, de precarios, de excluidos, muchos de ellos infectados por el fetichismo del dinero y del consumismo), pues sólo muestra ciertas violencias subjetivas y oculta otras.

Pero lo que principalmente oculta es el hecho de que se pretende combatir a las violencias subjetivas usando la violencia sistémica que las provocó: en vez de que aumente el gasto público social y se promueva el empleo bien pagado, en lugar de respetar la ley y regular el funcionamiento del Capital, sigue creciendo el desempleo y si aumenta el gasto gubernamental lo hace en bonos especiales para los políticos profesionales y el armamento para la policía y el ejército.

Si no se ataca la violencia sistémica, si se recurre a ella para terminar con las violencias subjetivas, el resultado necesario será el incremento de violencias, tanto sistémica como simbólicas y subjetivas.

El capitalismo es violento y criminal, en el que no importa que aumente la miseria si la economía (las ganancias del Capital) va bien. Contra la violencia sistémica del capitalismo se necesita un cambio de política económica, de régimen, de sociedad. Para reconstruir tejidos sociales y mundos sociales humanizados, exigimos igualdad y libertad como sustento de una Justicia social efectiva, en la ley y en la realidad social, el respeto a los derechos humanos, Alerta de Violencia de Genero contra el feminicidio y por el regreso de los 43 normalistas, porque si ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!

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