¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!

José Martínez Cruz y Juliana G. Quintanilla

¿Tú le crees a la PGR? ¡Nosotras y nosotros no! Y al igual que miles en las calles decimos: no estamos cansados y exigimos justicia. Ante la incertidumbre creada por los profesionales de la mentira, exigimos certeza jurídica y verdad histórica.
Hemos dicho basta y echado a andar. Múltiples esfuerzos se realizan desde cualquier lugar del mundo para no permitir que este delito de lesa humanidad, como es la desaparición forzada, siga permaneciendo impune en nuestro país. Desde las y los familiares del Comité Eureka hasta los de Ayotzinapa, sigue siendo fundamental la exigencia de: ¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!
Por ello, en Morelos abrimos nuestro corazón y nuestros brazos solidarios, asumiendo que la lucha por la presentación con vida de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa es de todas y todos para que haya verdad, justicia, castigo a los culpables, y sobre todo garantías de no repetición, ya que este país se está desangrando con más de 150 mil asesinatos y más de 27 mil desaparecidos.
Ayotzinapa no hubiera sido posible si no existiera una política de desmantelamiento contra las normales rurales de este país. Una política neoliberal en la educación, que ha traído aparejada la represión y persecución del proyecto normalista.
Avanzamos en la pluralidad de ideas y alternativas, propias de movimientos sociales en donde es necesario fortalecer las coincidencias y los mecanismos democráticos para tomar decisiones que los poderosos quieren para ellos solos.
Sabemos que Ayotzinapa es la culminación de la política de criminalización de los movimientos sociales que luchan contra la privatización y las reformas neoliberales, como son las Normales Rurales que defienden la educación pública al alcance de los más pobres de comunidades indígenas y rurales del país. Por eso rechazamos absolutamente las políticas privatizadoras que nos terminan privando de todos nuestros derechos. Por eso exigimos que haya una verdadera seguridad ciudadana y nos oponemos a la lógica policiaca y represiva de utilizar a militares, marinos y gendarmería en labores de policías. Los hechos demuestran que el gobierno federal de Peña Nieto y las fuerzas armadas cooperaron con la masacre de seis personas en Iguala y la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y desde entonces mienten y encubren los verdaderos hechos de ese crimen bestial. Varias veces han llegado al extremo absurdo de tratar de vincular con el crimen organizado a estos estudiantes que tienen la necesidad de salir a botear para siquiera sufragar los gastos de su escuela, y en todo caso han insistido que las responsabilidades no van más allá de Abarca, presidente municipal de Iguala, a quien dieron todas las facilidades para que muy convenientemente se diera a la fuga. El ejército colaboró abiertamente con la desaparición de los estudiantes: El 27 batallón de infantería en ningún momento intentó parar la balacera y cacería de estudiantes normalistas la noche del 26 de septiembre en Iguala. El gobierno federal se niega a reconocer que es un caso de desaparición forzada: El representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos declaró que dentro de 72 horas del ataque, estaban dados los tres elementos que establecen la desaparición forzada de los normalistas, lo cual requiere por ley la intervención del gobierno federal. También recomendó “investigar por qué el Ejército y la policía estatal no defendieron a los jóvenes, cuando en el centro de Iguala se encuentra el 27 batallón de infantería, y el gobierno de Ángel Aguirre supo de la agresión al momento en que ocurría”. Evidentemente no se ha querido realizar tal investigación, por lo que podría revelar. La PGR cambia a cada rato su versión de los hechos, sin ninguna explicación. Lo único que queda claro de todo esto es que el gobierno federal tiene más interés en encubrir los hechos que en investigarlos. Un “mar de fosas clandestinas” y una historia de otros desaparecidos por el ejército. El gobierno federal persiste en agredir y torturar a la gente, como a los que detuvo en El Carrizalillo.
El país está viviendo una crisis del sistema de dominación capitalista y su régimen oligárquico y neoliberal, que causa tremendos daños a la mayoría de la población trabajadora, porque agudiza la injusticia social y aumenta la desigualdad, favoreciendo únicamente a los intereses del gran capital nacional y trasnacional, por lo que necesitamos fortalecer y avanzar en la unidad y la organización consciente hacia una alternativa anticapitalista y antineoliberal que tenga en el centro la exigencia de que si vivos se los llevaron, vivos los queremos, a los 43 de Ayotzinapa y a todos los desaparecidos en este país, impulsamos pasar de la resistencia a la ofensiva en contra de estos gobiernos neoliberales y privatizadores, por lo que promovemos un gran Encuentro Nacional Político y Social el día 20 de noviembre, aniversario de la Revolución Mexicana, para conmemorar a quienes dieron su vida por derechos constitucionales que hoy estamos obligados a defender ante las reformas constitucionales regresivas que han impuesto. Por la justicia social y los derechos de la clase trabajadora. Por la Presentación con vida de los 43 de Ayotzinapa y todos los desaparecidos en el país. Son ellos o somos nosotros: abajo el mal gobierno. Porque nada humano me sea indiferente, que nunca la soledad sea el destino de los que sufren, que hermanados estemos en esta lucha de los pueblos. cidhmorelos@gmail.com–

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