66 años de la Declaración Universal y 25 de la CIDHM.

Juliana G. Quintanilla y José Martínez Cruz

¿Por qué? Estupefacción. Dolor. Sentimiento de indignación ante la barbarie en que nos encontramos instalados. Interrogante que parece no obtener respuesta racional. Y desde lo profundo del corazón desangrado sólo queda lanzar un grito de protesta: ¡ya basta! La descomposición de este sistema expresado en los 43 desaparecidos por el Estado en Ayotzinapa, en la masacre de Tlatlaya cometida por el Ejército, en los desollados en Iguala y Michoacán, en el feminicidio impune creciente en Morelos que viene desde 20 años atrás desde Ciudad Juárez, en los desaparecidos desde los años 70 que reclaman las Doñas de Eureka y nuestro compañero José Ramón García Gómez  en aquel diciembre de 1988 hasta los 27 mil desaparecidos en la actualidad, desde la violación sexual de nuestra compañera Jean McGill hasta las 30% de mujeres que sufren ese tipo de violencia en el mundo, desde el dolor de la inmolación por alcanzar justicia en Chiapas, hasta la muerte sin fin que se eleva a niveles de genocidio cometido por los gobiernos  priistas, panistas y perredistas, en una lógica autoritaria y represiva-militarista que nos golpea. Hoy nuestros pasos, sorteando ciudades destruidas, caminan codo a codo, sumando voces contra la injusticia, por la libertad, por la presentación de los estudiantes normalistas y las mujeres desaparecidas en Morelos y contra el feminicidio, contra Peña y Graco. Por eso siguen criminalizando la protesta social, utilizando a las fuerzas policiacas y militares y aprobando reformas constitucionales al 11 y 73. Esta reforma servirá para reprimir las marchas y manifestaciones con el pretexto de garantizar la movilidad de los ciudadanos, ya que el gobierno federal, los gobiernos de los estados y los municipios tendrán que emitir leyes en materia de movilidad universal, lo que les daría la posibilidad de impedir la libre manifestación en las calles. “Para ilustrar la virtud cíclica de los acontecimientos y su repetición arquetípica –el “eterno retorno” del cual escribió Mircea Eliade–, los antiguos egipcios, griegos y hasta las tribus nórdicas emplearon la imagen del uróboro, un reptil que muerde su propia cola con el afán de engullirla” escribe Javier Hernández de la ONUDH.  Justicia para que no haya impunidad. Verdad para que se esclarezcan los hechos. Ante esta situación invitamos a la presentación del  “Análisis de la violencia contra las defensoras de derechos humanos en la República Mexicana” y la Conferencia: “Nuestros pasos haciendo camino de esperanza.” Haremos entrega de Reconocimientos a periodistas por contribuir con su trabajo en este esfuerzo colectivo.  Este acto será en el Museo Regional Cuauhnahuac,  en el auditorio Juan Dubernard, aquí en Cuernavaca el 9 de diciembre de 2014, a las  11 de la mañana. Como escribe Rupert Knox, de Amnistía Internacional: “Las personas defensoras de derechos humanos son actores fundamentales en la lucha para hacer prevalecer los derechos humanos en el mundo. En México, cada día las mujeres defensoras muestran la valentía y compromiso para enfrentar y superar resistencias de diversos sectores para avanzar en la lucha para los derechos de toda la población. En los últimos años, en represalia por su activismo, varias defensoras han sido atacadas  y asesinadas. A pesar de esto, las mujeres siguen en primera fila para defender los derechos humanos.”

Rosario Ibarra presenta nuestro informe señalando: “¿Quién es defensora de derechos humanos? ¡Cualquier persona que sienta en lo más profundo de su ser las injusticias que se cometen por los dueños del poder, que los enfrente, los señale y haga todo lo posible para que sus crímenes se detengan y sean castigados!  Nosotras que hemos sufrido en carne propia la peor de las violencias: que fuimos sometidas al dolor que no cesa por la incertidumbre de no saber el paradero de  nuestros hijos, hermanas y familiares  nos volvimos sin proponérnoslo  en acérrimas defensoras de los Derechos Humanos. En nuestro peregrinar fuimos entendiendo que a nuestros familiares desaparecidos el mal gobierno se los llevó porque  se atrevieron a luchar por los derechos de los ciudadanos de este país y por lo tanto  eran enemigos  a los que había que quitar de en medio.”

Porque sabemos que duele el golpe artero, la puñalada trapera, la vida arrancada a tirones. No es un dolor ajeno, ni tema menor, mucho menos moda, como creen los dueños del dinero y del poder, es una exigencia de justicia y verdad. Por ello, a 66 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos y a 25 años de creación de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos,  esperamos contar con su querida presencia y solidaridad, para dar respuesta colectiva a la esperanza organizada, que es la que nos puede indicar el horizonte hacia un futuro de respeto a los derechos humanos de todas y todos.

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