Defensoras somos todas.

Paloma Estrada Muñoz y Juliana G. Quintanilla

¿Quién es defensora de derechos humanos? ¡Cualquier persona que sienta en lo más profundo de su ser las injusticias que se cometen por los dueños del poder, que los enfrente, los señale y haga todo lo posible para que sus crímenes se detengan y sean castigados! En México ningún Defensor y mucho menos Defensora de Derechos Humanos puede considerarse libre en el ejercicio de su actividad, en tanto no haya justicia ni reparación del daño en los casos de agresiones en su contra.

El informe “Defensoras somos todas”, de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, es una contribución importante para visibilizar y documentar este contexto con el fin de generar las medidas y política públicas que reconozcan las realidades que viven las defensoras de derechos humanos para mantenerse en el trabajo de defensa de los derechos humanos. En México hay violencia contra las Defensoras de Derechos Humanos debido a que existe todo un sistema estructural que produce y reproduce formas violentas de opresión, explotación, exclusión y discriminación, debido a que hay una discordancia entre legalidad y poder fáctico que favorece al machismo patriarcal.

Según el Informe Sobre la Situación de las y los Defensores de Derechos Humanos en México 2006-2009 realizado por la Oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se mencionan 54 cartas alegatorias y acciones urgentes emitidas por la Relatora Especial de Naciones Unidas hacia el Estado Mexicano con relación a agresiones en contra de defensoras/es. Por otro lado, del 2000 al 2014, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha otorgado 66 Medidas Cautelares a personas de 16 Estados de la República Mexicana. 29 de las Medidas Cautelares han sido otorgadas para la protección de 87 mujeres. Los Estados con mayor cantidad de mujeres beneficiadas han sido: Chihuahua con 40, Chiapas con 14 y Oaxaca con 10. Estos breves datos nos dejan ver como las defensoras de derechos humanos en México están siendo violentadas. Ellas enfrentan riesgos particulares. Viven en un mundo patriarcal en donde a diario luchan por cuestionar y cambiar los roles y estereotipos de género. Esto agrava las causas que promueven. Eso explica las dificultades del trabajo de las defensoras en situación de conflicto armado que actualmente se vive en México, donde se pone al descubierto la falta de interés del Gobierno por defender el derecho a ser defensora de derechos humanos. Las que levantan su voz se exponen a un riesgo adicional a los ya cotidianos con gobiernos que simulan, manipulan cifras y medios. Deslegitiman, criminalizan y no investigan la violencia al amparo de la impunidad. La tarea de defender los derechos humanos en México sigue siendo vital, pertinente y estratégica en la construcción de una sociedad más justa, democrática y en búsqueda de su desarrollo. La persistencia de violaciones a los derechos humanos en el país exige y reclama el derecho a defender estas causas y consolidar un espacio social ciudadano, que pueda vigilar y reclamar la vigencia de sus derechos.

Las personas defensoras de derechos humanos son actores fundamentales en la lucha para hacer prevalecer los derechos humanos en el mundo. En México, cada día las mujeres defensoras muestran la valentía y compromiso para enfrentar y superar resistencias de diversos sectores para avanzar en la lucha para los derechos de toda la población. En los últimos años, en represalia por su activismo, varias defensoras han sido asesinadas y atacadas. A pesar de esto, las mujeres siguen en primera fila para defender los derechos humanos. Las defensoras de derechos humanos también tienen que confrontar estos patrones de abusos para realizar su trabajo y activismo tan esencial. Ya es hora de acabar con los ataques contra todas las personas defensores de derechos humanos y la impunidad. Asimismo, es tiempo de garantizar que los mecanismos de protección e investigación oficial integren las medidas que reflejan la realidad de las mujeres defensoras derechos humanos. El gobierno de México no puede posponer más esta urgente necesidad. (Rupert Knox, Amnistía Internacional)

Donde hay una protesta, el Estado verá un delito consumado o en vías de consumación, y caracterizará a las personas como delincuentes y a su organización como una asociación ilícita o enemiga, desestabilizadora de la paz social y del estado de derecho. Es criminalizar, despolitizar, des-historiar, sacar de contexto a los conflictos sociales y políticos; es llevarlos al campo jurídico apostando al desgaste de los actores sociales descontentos con el actuar del Estado, lo que agrava el descontento aún más. Es en este contexto, en donde el trabajo de las y los defensores de derechos humanos se vuelve incomodo, molesto y el poder utiliza sus herramientas para agredir, asesinar, detener, deslegitimar el trabajo y criminalizar el trabajo de estos hombres y mujeres que desde diferentes espacios trabajan por la defensa de los derechos humanos. (Víctor López, Frayba- Chiapas).

A todas las mujeres defensoras de derechos humanos que están bajo ataque constante, que sufren toda clase de violencias, queremos decirles que la esperanza de transformar el mundo, de recuperar a los seres queridos, de terminar con las injusticias, nos permite redoblar esfuerzos para lograr el objetivo de recuperar la esperanza (Rosario Ibarra, Eureka).

cidhmorelos@gmail.com

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