Globalizar la lucha, internacionalizar la esperanza

José Martínez Cruz y Marco Aurelio Palma Apocaca.

En calles y plazas del mundo resuenan las voces de protesta. De Tlatelolco a Ayotzinapa: fue el Estado. Ni olvido ni perdón. Marchamos por calles y plazas de Cuernavaca. Y no callamos. Elevamos nuestra voz: castigo a los asesinos y justicia para los caídos del 2 de octubre y los desaparecidos del 26 de septiembre. A 47 años del trágico dos de octubre en Tlaltelolco y a un año de la desaparición de normalistas en Ayotzinapa, las organizaciones sindicales y sociales que integran el Pacto Morelos por la Soberanía Alimentaria y Energética, salimos a las calles este dos de octubre, para exigir justicia y verdad, en los crímenes de lesa humanidad que existen en México. Uno de los temas más delicados y pendientes en Morelos es la aplicación de la alerta de violencia de género, por ello entregamos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) un reporte pormenorizado sobre las violencias contra defensoras, el feminicidio y las desapariciones en Morelos, para que a nivel internacional se vigile el cumplimiento de todas las recomendaciones sobre la implementación de la Alerta de Violencia de Género girada sobre la entidad. Eso mismo haremos del conocimiento del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) durante su visita este 5 de octubre. La declaratoria de alerta por violencia de género en Morelos ha resultado ineficaz, de ahí la importancia de ir a otras instancias internacionales a solicitar apoyo para que las disposiciones dictaminadas en la alerta de género, realmente se cumplan. El acercamiento que el gobierno estatal ha mantenido con la sociedad civil organizada ha sido mínimo y los casos de violencia en contra de las mujeres se siguen repitiendo ya que las acciones no han resultado efectivas. Por ello se recurrirá formalmente a instancias internacionales como la CIDH y la OACNUDH. También hemos planteado temas relevantes como nuestra oposición al Mando Único de Graco y Peña Nieto, pero de ahí a estar de acuerdo en que sea el Ejército, como quieren Blanco, el Obispo, los panistas y los dirigentes de la Coordinadora, por supuesto que no. Exigimos Seguridad ciudadana con respeto a los derechos humanos. No es con militares ni más policías,  lo fundamental para enfrentar la violencia estructural en Morelos. Esta realidad de situación extrema de violencia, inseguridad, pobreza, tortura, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada e impunidad, fue expuesta por la CIDH, quien sostuvo que la falta de acceso a la justicia ha creado una situación de impunidad de carácter estructural que perpetúa y en ciertos casos impulsa la repetición de las graves violaciones a los derechos humanos, por lo que México vive una grave crisis de derechos humanos. El efecto de esta violencia y las violaciones a los derechos fundamentales es especialmente grave y desproporcionado sobre personas en situación de pobreza, las personas migrantes, solicitantes de asilo, refugiados y desplazados internos, mujeres, niños, niñas y adolescentes, defensoras y defensores de derechos humanos, periodistas, pueblos indígenas, personas lesbianas, gay, bisexuales y trans (LGBTI), entre otros. La violencia contra familiares de víctimas, defensores y defensoras de derechos humanos y contra periodistas es ejercida con el objetivo de silenciar las denuncias y el reclamo de verdad y justicia, y perpetuar la impunidad para las graves violaciones a los derechos humanos. Sobre el caso de los 43 normalistas desaparecidos, Guerrero, la CIDH respaldó el trabajo realizado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), establecido por el organismo a solicitud del Estado mexicano y de los representantes de las familias de los estudiantes desaparecidos, muertos y heridos en Iguala entre el 26 y 27 de septiembre de 2014. Los problemas descriptos, sostuvo el organismo, son resultado de una situación estructural que México padece desde hace décadas. La falta de acceso a la justicia ha creado una situación de impunidad de carácter estructural que perpetúa y en ciertos casos impulsa la repetición de las graves violaciones a los derechos humanos. Las amenazas, hostigamientos, asesinatos y desapariciones de personas que buscan verdad y justicia han generado un amedrentamiento en la sociedad mexicana, escuchó de las víctimas que la procuración de justicia es una simulación. En sus observaciones, la CIDH destacó que la militarización de la seguridad ciudadana, atribuyendo a las fuerzas armadas roles que corresponden a las fuerzas policiales civiles, aunado a la política de confrontación contra el crimen organizado y el despliegue de operativos conjuntos entre las fuerzas armadas y las instituciones de seguridad estatales y municipales en distintas partes del país que, dijo, ha resultado en un incremento de la violencia y de las violaciones a los derechos humanos, así como en mayores niveles de impunidad. La CIDH, a partir de los testimonios que recabó, pudo observar que la situación de hostigamiento y amenaza contra defensores y defensoras de derechos humanos, los cuales indican que continúan los asesinatos, agresiones, desapariciones forzadas, amenazas contra ellos y sus familiares, seguimientos, así como los señalamientos por parte de autoridades que les desprestigian y estigmatizan por su labor de defensa de los derechos humanos. El Estado Mexicano cometió (en la figura presidencial de Díaz Ordaz y Echeverría Álvarez) y sigue cometiendo los llamados crímenes de “Lesa Humanidad” por lo que los perpetradores deben ser juzgados y condenados por dichos delitos. La violencia institucional no para, por el contrario se agudiza y se sigue presentando en sus múltiples matices y nuevas formas de represión. Se sigue con la política sistemática de criminalización de los movimientos sociales que sin embargo siguen naciendo por todo el territorio nacional, por lo que quiere decir que el pueblo en su resistencia no se vence, en cambio se sigue organizando de formas creativas y renovadas, porque ayer como hoy, mantiene firme su dignidad. El régimen y su modelo económico-político neoliberal solo ha generado mayores índices de pobreza, marginación, represión y violencia institucional ¡No es justo vivir en un Estado Policíaco! ¡Tenemos derecho a vivir en un estado de derecho y de respeto a los derechos humanos! y si la barbarie no para, entonces organicemos la conciencia, organicemos ya la esperanza y vivamos juntos con dignidad, con mayor igualdad, equidad y justicia social. No permitamos que se sigan perpetrando mayores matanzas, feminicidios y más desapariciones forzadas, ¡Un mundo mejor es posible!

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Archivado bajo articulos, CIDH, Derechos Humanos, desaparecidos, militarizacion, represión

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