Segundo Informe Defensoras Somos Todas.

Paloma Estrada Muñoz y Juliana G. Quintanilla

Por defender nuestros derechos laborales, fuimos reprimidas salvajemente por el gobierno panista de Estrada Cajigal en Morelos, relata Griselda Taboada Escobar, en una de las 28 entrevistas publicadas en este documento. Defensoras Somos Todas, en su segundo informe, muestra que en un país como México, donde los altos índices de violencia e inseguridad desdibujan tanto a los agresores como los agredidos, ejercer la convicción de ser defensora de derechos humanos es una decisión de riesgo. Las violencias que sufrimos como defensoras aumentan ya que a la violencia de los diversos contextos donde ejercemos nuestra labor, se suma la violencia de género por ser mujeres y la criminalización y represión por ser defensoras de derechos humanos. La violencia muchas veces comienza cuando el gobierno y la sociedad no reconocen nuestro papel de defensoras invisibilizando nuestro quehacer, cuando las mujeres han asumido un papel protagónico como defensoras de derechos humanos. Esto nos pone en una situación de mayor vulnerabilidad e incrementa los riesgos a los que nos enfrentamos. Esta es la conclusión de Teresa Valdes de la REDTDT en la presentación de este informe en el Centro PRODH, mismo que se compartió en Jojutla y en la asamblea de la ANUEE, y se presentará en Cuernavaca el 4 de abril en la librería La Rana de la Casona.

En México las defensoras viven y han vivido la violencia de diferente manera, de acuerdo a su contexto individual o familiar, y el contexto propio de su Pueblo, Ciudad y Estado. Entre el periodo de 1974 a 2015, estas organizaciones consideran que los años con mayor violencia fueron el 2014 con un 16.3%; 2009 y 2015 con un 11.6%; y el 2010 y 2013 con un 9.3. Este Informe es resultado de la Segunda Etapa del Modelo de Atención a la Violencia Contra las Mujeres Defensoras de Derechos Humanos en la República Mexicana, que visibilizó la violencia contra mujeres Defensoras de Derechos Humanos en México en el ámbito de su activismo social. Un objetivo es tener un Protocolo de Atención en Casos de Violencia Contra Defensoras de Derechos Humanos en la República Mexicana que pueda ser implementado a través del Mecanismo Nacional de Protección a Personas Defensoras de derechos Humanos y Periodistas, así como de los Mecanismos Estatales.

El desafío de este proyecto es crear instrumentos de participación social que incidan en la toma de decisiones, lo que implica informar y organizar a la Sociedad Civil para que se elaboren políticas públicas que garanticen la participación y protección de las Defensoras de Derechos Humanos.

El proyecto se estructuró de acuerdo a la teoría feminista de género. El Modelo se aplicó de abril del 2015 a marzo del 2016. Durante este periodo se documentó la violencia sufrida por las Defensoras de Derechos Humanos del 2000 al 2015, en 20 Estados de la República mexicana, los cuales fueron definidos por la presencia de ONG´s pertenecientes a la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT).

La violencia psicológica se mantiene como una de las más graves y recurrentes. En las encuestas se les preguntó si han sufrido violencia por pertenecer a la organización y el 61% respondió afirmativamente, mientras que el 39% dijo que no. De quienes respondieron sí destaca que han sufrido violencia psicológica el 44%, por hostigamiento el 35%, por difamación el 29%, y amenazas otro 29%. Han sufrido Violencia Física el 21.2%, Violencia Económica el 21.2%, Violencia Patrimonial el 15.4% y de Robo en General el 11.5%, Violencia Sexual el 5.8%. De acuerdo a la encuesta realizada, el 23.1% ha referido que ha sufrido Violencia Institucional. Mientras que el 11.5% dijo haber sufrido otro tipo de violencia o varios. En tanto que el 5.8% ha sufrido Violencia en la Comunidad. De los 36 feminicidios de Defensoras de Derechos Humanos señalados, el Estado con mayor cantidad de casos es Guerrero con 8, seguido por Chihuahua con 7 y el Distrito federal con 5. La investigación señala que los agresores son, en su mayoría, agentes del Estado con 23.1%. Mientras que el 11.5% dijo haber sufrido otro tipo de violencia o varios.

Cuando se les pregunto el tipo de violencia sufrida, un 21.2% refirió haber sufrido intimidación gubernamental. Mientras que un 11.5% fue intimidada por  grupos de poder económico y también con el 11.5% por poderes fácticos. Dentro de los otros agresores registrados se encuentran: grupos caciquiles con un 9.6%, intimidación paramilitar con un 7.7%, y grupos del narcotráfico con un 7.7%.

Cuando una defensora sufre continuamente amenazas y violaciones a sus derechos humanos no solo se está agrediendo a la persona sino que se limita el ejercicio del derecho a defender los derechos humanos en general enviando un mensaje claro a la sociedad, principalmente a las mujeres, de lo peligroso que es defender los derechos humanos, lo que desalienta la participación en la defensa y exigibilidad de los mismos. Ante esta situación, consideramos fundamental avanzar en la elaboración e implementación de protocolos de atención y protección, que permitan precisar y clarificar las responsabilidades y acciones de las autoridades para crear condiciones y garantías que permita la salvaguarda de las defensoras y periodistas en riesgo en el desempeño de su labor.

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Archivado bajo articulos, derechos de las mujeres, Feminismo, violencia contra mujeres

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