Las Madres en marcha por la dignidad

 

Madres que nada tienen que celebrar este 10 de mayo. En medio de la propaganda consumista y de la idealización del estereotipo, las mujeres deberían tener garantizado el derecho a decidir la maternidad. Y no ser privadas del amor por la injusta desaparición de sus hijas e hijos. Hay que evitar la naturalización de la violencia; aceptarla como normal, acostumbrarse a vivir en la barbarie sanguinaria implica, callarnos por el contrario cada día se hace necesaria, la lucha social, jurídica y política contra este sistema. Sin lucha política, ganan la batalla el miedo y la ruptura de los lazos de solidaridad entre las y  los trabajadores y  la ciudadanía, con lo que se produce el que todos sospechemos de todos.

A esa violencia desmedida, es necesario sumar otra particularmente inaceptable: la oleada de violencia contra las mujeres, una violencia diversa (la familiar, laboral, sexual) pero sobre todo la culminación de muchas violencias hasta llegar al feminicidio. De hecho, la imposición del neoliberalismo se pudo dar por medio de la alianza entre las fuerzas liberales y las más conservadoras, en la defensa abierta de un capitalismo que tenía como tarea desmantelar los derechos y libertades conquistadas a lo largo del siglo XX (la educación pública y la herencia del Estado laico, por ejemplo) para que el capital circulara más libremente aumentando sus ganancias. Como reacción a las luchas y victorias de las mujeres impulsadas por el feminismo, en los sexenios neoliberales del PRI y del PAN (y ahora del Pacto por México) se ha reforzado una sociedad patriarcal y misógina que alimenta una terrible ola de violencia contra las mujeres de nuestro país.

Nuevamente tenemos que sumarnos a la lucha contra el feminicidio y por la declaratoria de alerta de violencia de género prácticamente ya en todo el país. El apoyo también al movimiento organizado de las propias mujeres en forma autónoma contra esta violencia. La desaparición forzada es un fenómeno real y vigente en el país, crimen de lesa humanidad consumada por los cuerpos represivos del Estado mexicano y sus instituciones. No hay estructura gubernamental que no sea cuestionada por el pueblo, organizaciones populares, familiares, defensores de los derechos humanos, que exigen la presentación de sus seres queridos más juicio y castigo a los autores materiales e intelectuales de este crimen tan aberrante. Es un fenómeno tangible que no se puede evadir con simples argumentos efímeros de que son producto de la violencia delincuencial. La realidad no hace más que confirmar en cada hecho y en cada momento que la responsabilidad de cometer estos crímenes tiene patente en las estructuras mismas del Estado mexicano, independientemente de la corporación policiaca o mando que las ejecute.

Mayo es una fecha conmemorativa para todas las víctimas de la desaparición forzada, porque con base en la lucha que emprendieron familiares y organizaciones se logra establecer la última semana como la semana internacional del detenido desaparecido, no sólo para recordar a las víctimas sino para exigir su presentación con vida y la erradicación de este crimen de lesa humanidad.  La respuesta del Estado mexicano ante la exigencia de familiares, organizaciones y  personas defensoras de derechos humanos es y ha sido la impunidad, el burocratismo, la dilación, difamación, demagogia y la negación de ser el responsable en el cometido de la desaparición forzada, además, de negar y proteger la participación del ejército, la marina, policía federal, estatal, municipal y grupos paramilitares en la comisión de este crimen.

Cuando los familiares se organizan y deciden exigir vía jurídica y política la presentación con vida de sus seres queridos, la respuesta del Estado ha sido la ejecución de más crímenes: desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, para que se deje de denunciar y señalar a los cuerpos represivos como los responsables. Ante el extranjero el gobierno de Peña Nieto se jacta ser respetuoso de los derechos humanos y que México es un país “democrático”, cuando la realidad es otra; en el caso del GIEI se ha encargado de difamar a los expertos y señalar como inverosímiles las conclusiones que presentan, esto refleja la política de desgaste y difamación ante organismos internacionales de derechos humanos con tal de no evidenciar la verdad oculta y evitar una sentencia internacional por el cometido de crímenes de lesa humanidad. Asimismo, a pesar del compromiso asumido, de contar con una Ley General sobre Desaparición Forzada de Personas, hasta el momento, esta no ha sido aprobada en el Congreso de la Unión, esto debido a la falta de voluntad política por parte del Estado de contar con una ley general de acuerdo a los tratados internacionales en la materia que no permita diluir más su responsabilidad en la comisión de este crimen.

Por eso apoyamos la convocatoria a la V MARCHA POR LA DIGNIDAD NACIONAL “MADRES BUSCANDO A SUS HIJOS, HIJAS, VERDAD Y JUSTICIA”.  Decimos Sí: las y los desaparecidos siguen siendo una afrenta al poder. Cada vez que se les evoca es una jornada política, una lucha sin cuartel y sin descanso. (Historia de la Desaparición. Roberto González Villarreal). Por quinto año consecutivo las madres y familiares saldrán a las calles para gritar no sólo el dolor, la angustia, sino también la rabia; para denunciar la simulación de las autoridades que en su discurso dice pero en la realidad no busca a quienes tanto se quiere. Esta lucha no se detendrá. Es necesario seguir desde todos los espacios clamando y reclamando, exigiendo que hagan su trabajo a quienes nos mal gobiernan. Esta búsqueda no terminará jamás hasta que regresen a casa todos y todas. En el norte, en el sur, en el centro del país continúan las desapariciones. Queremos que en esta acción se sumen muchos y muchas más. Esta marcha se llevará a cabo el 10 de mayo. Será una marcha nacional. En Cuernavaca, Morelos, familiares de desaparecidos y desaparecidas convocan a las 10 de la mañana frente a la Fiscalía General (antes Procuraduría) para concluir en el zócalo. “Queremos que nos acompañen, que caminen con nosotras, que se solidaricen con nuestra lucha de búsqueda de Ellas, Ellos, la Verdad y la Justicia. Porque seguiremos caminando ¡HASTA ENCONTRARLAS!, ¡Porque vivas y vivos los llevaron, vivos los queremos! ¡Las madres ya no lloramos, ahora luchamos! Por una búsqueda incansable”

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Archivado bajo CIDH, derechos de las mujeres, desaparecidos, violencia contra mujeres

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