8 de marzo, Día Internacional de las mujeres trabajadoras.

La lucha contra la opresión, la explotación, la violencia y la discriminación contra las mujeres tiene una referencia histórica el 8 de marzo. Los derechos de las mujeres se han construido históricamente, no han sido producto de concesiones gratuitas desde el poder, son logros desde el movimiento, donde el feminismo y los derechos humanos forman parte del proceso de lucha anticapitalista y antipatriarcal.

El 8 de marzo se trata de una fecha emblemática en la lucha por los derechos de las mujeres. En Nueva York, marzo de 1908, más de 15.000 personas exigieron en las calles de la Gran Manzana mejoras salariales, derecho al voto, reducción de jornada y condiciones laborales dignas. Eran las herederas de las obreras del textil neoyorquino que ya en 1857, también en marzo, comenzaron a movilizarse por sus derechos laborales hasta crear sus propios sindicatos dos años más tarde. El origen de las protestas de marzo se dio por el trágico incendio de la fábrica Triangle Shirtwais de Nueva York, en el que el 25 de ese mes murieron 146 trabajadores, la mayoría mujeres, debido a la falta de medidas de seguridad. Este suceso fue el germen del Sindicato de Trabajadoras de la Confección, uno de los más influyentes en EE.UU.

Estos antecedentes fueron retomados en el Congreso de la Internacional Socialista propuesta de Clara Zetkin en 1910, aprobaron que el 8 de marzo se conmemorara el día internacional de las mujeres trabajadoras.

Será hasta 1975 cuando la ONU adopta esta fecha para generalizarla y es en 1977, cuando se proclamó en Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.

Destacar la resistencia de trabajadoras despedidas de Confitalia quienes desde el año 2001, aún no reciben su liquidación económica ya ganada y las trabajadoras del SME que desde 2009 han padecido las consecuencias de la ilegal desaparición de la CLyFC. Actualmente existen temas de preocupación que no han sido atendidos con políticas públicas y que se han agudizado, afectando los derechos de las mujeres, tales como la concentración de la riqueza en unos cuantos capitalistas, el incremento de la explotación de la mano de obra femenil, la feminización de la pobreza, la militarización y el crecimiento del narcotráfico, la trata de personas, la explotación sexual y comercial, la impunidad y el feminicidio.

Recuperar la herencia histórica feminista del 8 de marzo es fundamental para no bajar la guardia en la lucha por el respeto pleno a los derechos de las mujeres y evitar su utilización institucional que trata de invisibilizar los aportes del movimiento feminista a ésta lucha.

Feminicidio: El feminicidio en Morelos se puede detener con una mayor voluntad política de todas las instituciones de Gobierno. El derecho a la vida, la seguridad y la libertad de las mujeres no admite demora alguna. Si bien las causas estructurales de la violencia feminicida están asociadas al sistema patriarcal y capitalista de injusticia social y desigualdad que estamos padeciendo, no implica que haya que esperar hasta su modificación para ver un cambio en cuanto el respeto a los derechos que como mujeres se debe tener por parte del Estado. Es claro que no se ha logrado el objetivo fundamental de garantizar la seguridad de las mujeres, el cese de la violencia en su contra y eliminar las desigualdades producidas, cultural y políticamente que agravia sus Derechos.  La Violencia Feminicida se ha debido a la omisión del Estado en la preservación, así como a la inexistencia de una política de Estado para impulsar el desarrollo social de las mujeres y la vigencia de sus Derechos La violencia feminicida, cuando no se detiene, se expande hacia otros sectores y termina incrementando los niveles y las formas.

De Enero a Diciembre del 2016, hemos documentado un total de 97 feminicidios. En Diciembre se documentó la cifra más alta de los últimos meses con 16 casos.

Defensoras:

Por defender nuestros derechos laborales, fuimos reprimidas salvajemente por el gobierno panista de Estrada Cajigal en Morelos, relata Griselda Taboada Escobar, en una de las 28 entrevistas publicadas en este documento. Defensoras Somos Todas, muestra que en un país como México, donde los altos índices de violencia e inseguridad desdibujan tanto a los agresores como los agredidos, ejercer la convicción de ser defensora de derechos humanos es una decisión de riesgo. Las violencias que sufrimos como defensoras aumentan ya que a la violencia de los diversos contextos donde ejercemos nuestra labor, se suma la violencia de género por ser mujeres y la criminalización y represión por ser defensoras de derechos humanos. La violencia muchas veces comienza cuando el gobierno y la sociedad no reconocen nuestro papel de defensoras invisibilizando nuestro quehacer, cuando las mujeres han asumido un papel protagónico como defensoras de derechos humanos. Esto nos pone en una situación de mayor vulnerabilidad e incrementa los riesgos a los que nos enfrentamos.

Para ampliar la información de todo lo aquí presentado puedes buscar en

www.facebook.Comisión Independiente de Derechos Humanos blog: cidhmorelos.wordpress.com

http://redtdt.org.mx/?p=7917          http://redtdt.org.mx/?p=5654

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Archivado bajo derechos de las mujeres, derechos laborales, violencia contra mujeres

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