Boletín de prensa Conversatorio Nacional Defensoras. 13 diciembre 2017

Hacer visible la situación que vivimos las Defensoras de Derechos Humanos en México, es una de las conclusiones del Conversatorio Nacional de Defensoras que llevamos a cabo el 6 y 7 de diciembre de 2017 en las instalaciones del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) y contó con la asistencia de defensoras de 12 estados de la república (Morelos, Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, San Luis Potosí, Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Sonora, Colima, Puebla).

Los trabajos se realizaron en mesas de trabajo y sesiones plenarias, creando un espacio de diálogos entre Defensoras y mujeres de todas las edades y de los diversos contextos socioculturales, donde se compartieron experiencias entre ellas y con feministas reconocidas en la República Mexicana. Se planteó el objetivo de visibilizar, promover y difundir la  labor de las Defensoras de Derechos Humanos en México, qué es lo que defienden y cómo lo hacen, así como documentar y difundir la memoria de las Defensoras y mujeres en torno a los diferentes tipos y modalidades de violencia que han sufrido, generando estrategias de defensa y denuncia ante las agresiones sufridas de las Defensoras de Derechos Humanos en México, así como de los pueblos, colectivos u organizaciones a los que ellas pertenecen.

Después de un interesante intercambio de experiencias de lucha de los derechos de las mujeres, en defensa de la tierra y el territorio, por la presentación de los desaparecidos, contra el feminicidio, contra la violencia institucional, se hizo  un llamado a la sociedad para apoyar el trabajo de las Defensoras y promover la Solidaridad entre las mujeres y diferentes organizaciones.

Una de las principales conclusiones establece que la violencia contra las defensoras tiene su origen y fundamento en un sistema de dominación jerárquico patriarcal y misógino que se debe modificar estructuralmente, por lo que es necesario fortalecer una perspectiva feminista de reivindicación de derechos de las mujeres defensoras, fortaleciendo los lazos de solidaridad y sororidad ante cualquier tipo de agresión que ponga en riesgo la vida, la libertad y la actividad de las defensoras en el ámbito público y privado. La construcción de nuevas relaciones sociales, en donde las mujeres tengan los mismos derechos que todos los seres humanos, tiene un fundamento histórico en la lucha feminista contra todo tipo de opresión, explotación y violencias.

En este sentido, la defensa de las mujeres defensoras debe ser asumida como parte de la lucha por la transformación del sistema basado en la dominación y opresión de las mujeres, a uno en donde se respeten plenamente los derechos humanos de las mujeres.

En este Conversatorio concluimos que México es el país más violento para las defensoras de derechos humanos en Mesoamérica. De 2013 a 2016, es decir, durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, ocurrieron 1 mil 360 agresiones contra defensoras, en promedio, una cada día. Esta cifra es mayor a la registrada en Honduras, Guatemala y El Salvador para el mismo periodo: 1 mil nueve, 738 y 173, respectivamente.

 

Las mujeres reunidas en el Conversatorio condenamos enérgicamente estas violencias. Más aún, al constatar que nuestros principales agresores son servidores públicos, particularmente policías, quienes, paradójicamente, tienen el deber de salvaguardar nuestra integridad y derechos. Por eso denunciamos esta violencia institucional que viola todos los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia.

 

Nos llena de rabia verificar que lejos de cesar, las violencias contra nosotras se incrementan. En el primer año del mandato de Peña Nieto se cometieron 189 agresiones contra defensoras, que se triplicaron en 2016, al alcanzar los 550 casos.

 

A este torbellino de terror, hay que agregar que 22 de nuestras compañeras defensoras han sido asesinadas en lo que va del actual sexenio[1] y 22 más han padecido intentos de asesinato.

 

Las defensoras de México denunciamos y repudiamos las violencias que vivimos como consecuencia de nuestra labor y por nuestra condición de género, incluidas las que provienen de nuestras organizaciones, comunidades y del movimiento social porque desafiamos las leyes del patriarcado[2]. Se trata de violencias que en el 35 por ciento de los casos registrados entre 2013 y 2016, tienen claros elementos de discriminación por motivos del género.

 

En enero pasado, en su Informe de cierre de misión, Michel Forst, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de las Personas Defensoras de los Derechos Humanos, se refirió a las defensoras mexicanas como las mujeres que “están a la vanguardia de las batallas por los derechos humanos, aunque su trabajo pueda permanecer invisible”. Asimismo, reconoció públicamente la importancia de nuestro trabajo en red, el cual, dijo, “ha sido crucial para ayudar a las mujeres a romper el círculo de la violencia y la estigmatización y ha ofrecido muchas oportunidades de autoprotección y fomento a la creación de capacidades”.

 

Si bien es cierto que desde hace casi dos años fue publicada la Ley para la protección de personas defensoras de derechos humanos y periodistas (26 de junio de 2012) y 5 meses  después el Mecanismo de protección empezó a funcionar (12 de noviembre de 2012), desafortunadamente muy pronto afloraron las deficiencias en su trabajo al grado que para mediados de 2013 ya era evidente que se acumulaban los casos presentados al Mecanismo y no eran sometidos a evaluación de riesgo; que las medidas que se debían asegurar a las defensoras, defensores y periodistas en riesgo no se hacían efectivas por falta de recursos y, que los gobiernos locales no realizaban esfuerzos para proteger a estos grupos.

Además, persisten deficiencias en la coordinación interinstitucional así como entre gobierno federal y los gobiernos locales. Y no ha habido una adecuada capacitación y sensibilización de los funcionarios que operan el Mecanismo. Por eso hemos elaborado y propuesto un Protocolo de Protección a Defensoras que sea integral y con perspectiva de género.

Al Estado mexicano se le ha exigido en las instancias internacionales establecer una protección eficaz de las defensoras que incluya la investigación rápida y eficaz y el levantamiento de cargos por todas las amenazas y ataques dirigidos contra ellas. Garantizarles un entorno seguro, libre e independiente y garantizar que todos los casos de amenazas, violencia, ataques y asesinatos contra ellas sea investigado por organismos independientes e imparciales.

Sin embargo, como hemos visto en el Conversatorio Defensoras Somos Todas, las defensoras siguen sufriendo diversos Tipos de Violencia e incluso feminicidios. Es preocupante que la impunidad existente perpetúa una situación en la que estas ejecuciones pueden repetirse, pero lo más alarmante es que el principal agresor es el Estado mexicano.

Por otro lado, vemos que los mecanismos de protección a mujeres reconocidos en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV) no funcionan adecuadamente. La Declaratoria de Alerta de Violencia de Género a la fecha se ha establecido en una docena de estados, sin que se apliquen las medidas ordenadas, prevaleciendo la simulación que no permite enfrentar de manera urgente las violencias para investigarlas, para proteger, sancionar y erradicar el feminicidio y las distintas violencias que viven las mujeres. Las Órdenes de Protección son deficientes e inaplicables primordialmente al exigirle a la mujer víctima de violencia doméstica denuncie penalmente al agresor para obtener protección por tan sólo 72 horas, poniéndola en un mayor estado de riesgo o vulnerabilidad.

Por todo lo anterior consideramos que el Estado tiene la obligación de proteger a las Defensoras de Derechos Humanos, pero para ello se requiere de voluntad política y de efectividad operativa.

​Por todo ello, impulsamos la Campaña “Defensoras Somos Todas”, que públicamente fue presentada el 20 de Junio del 2017 en las instalaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, misma que llevamos a cabo para visibilizar, promover y difundir la labor de las Defensoras de Derechos Humanos en México; así como los riesgos, amenazas y violencias que enfrentan en el desarrollo de sus actividades, se fortalecerá mediante acciones concretas para lograr el  objetivo de difundir la labor de las Defensoras de Derechos Humanos, qué es lo que defienden y cómo lo hacen, como ejemplo de principios fundamentales (Solidaridad, Respeto, Libertad, Justicia, Equidad, Honestidad, entre otros) que se tienen que difundir en México ante la grave crisis de Derechos Humanos. Así como hacer un llamado a la sociedad para apoyar el trabajo de las Defensoras y promover la Solidaridad entre las mujeres y diferentes organizaciones. Este proyecto estará centrado en las historias de vida de las Defensoras, como las 30 iniciales que se difundirán por medio de video, cápsulas informativas, infografías, posters que se presentarán en diversas sedes para su conocimiento público.

 

Las mujeres defensoras de México confiamos en nosotras, en nuestras capacidades, en nuestras propias estrategias y mecanismos de protección. Esa es nuestra gran apuesta.

 

Al Estado mexicano le demandamos que cumpla con su deber de garantizar nuestro derecho en condiciones de igualdad, seguridad y dignidad. Mejor dicho, le exigimos que deje de violentarnos, ya que, de acuerdo con el Registro Mesoamericano de Agresiones a Mujeres Defensoras de Derechos Humanos[3], en el sexenio actual, 631 agentes del Estado nos agredieron[4].

 

Finalmente, éste Conversatorio se pronunció en contra de la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, ya que para combatir las violencias se requiere una seguridad ciudadana con respeto a los derechos humanos y no una estrategia de guerra que sólo significa más pérdida de vidas humanas.

 

Atentamente

 

Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos A. C.

Conversatorio Nacional Defensoras Somos Todas.


[1] Entre ellas, cuatro mujeres periodistas y cuatro mujeres trans

[2] De 2013 a 2016, agredieron a las defensoras 84 integrantes de su organización o del movimiento social y 61 miembros de su comunidad.

[3] Ante la ausencia de estadística oficial sobre las agresiones que vivimos las mujeres defensoras, la RNDDHM, en conjunto con la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras, elaboramos el Registro Mesoamericano de Agresiones a Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, instrumento en el que plasmamos las cifras sistematizadas de las agresiones que padecemos mujeres defensoras y periodistas

[4] 356 policías, 112 autoridades estatales, 87 autoridades federales, 56 autoridades municipales y 20 militares

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