Archivo mensual: enero 2018

Sismos, el rostro de la desigualdad social – Contralínea

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Los sismos de septiembre evidencian la desigualdad socioeconómica, vinculada al modelo de desarrollo inequitativo que produce víctimas de desastres naturales, corrupción y negligencia en protección civil

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Los desastres son procesos de construcción social del riesgo vinculados al modelo de desarrollo económico inequitativo, en el que inciden factores ajenos al peligro, al fenómeno natural. Esos factores son, por ejemplo, la pobreza, desigualdad social y corrupción, que exacerban el riesgo de la población a ser parte del desastre, advierte Norlang Marcel García Arróliga.

Dichos factores, explica el subdirector de Análisis y Gestión de Riesgos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), “tienen que ver con la estructura de la sociedad, las condiciones de pobreza y marginación, y desigualdad económica que provoca que las personas se asienten en lugares de mayor riesgo al no contar con los recursos para ubicarse en lugares apropiados”.

En entrevista, García Arrógila expone que la relación entre las condiciones sociales (pobreza, marginación, precariedad de la vivienda, carencia o incumplimiento del reglamento de construcción y corrupción) provoca que el fenómeno natural se convierta en desastre y que su magnitud no tenga una relación directa con los efectos que ocasiona, fundamentalmente, por  condiciones socioeconómicas.

Señala que lo anterior se vislumbró con los sismos del 7 y 19 septiembre de 2017, se observó que gran parte de los edificios colapsados habían sido construidos en años previos al sismo de 1985 y evidenciaron que  muchos edificios nuevos que se colapsaron no cumplían con el reglamento de construcción. “Es decir, está el Reglamento pero no se cumple por irregularidades tanto de las instituciones de gobierno, de no verificar las obras, como de los constructores, y aparece la corrupción”.

Desde el sismo de 1985 se restructuró al reglamento de construcción de la Ciudad de México, para que no se repitieran los estragos de los sismos. Sin embargo, 32 años después “vemos que el Reglamento no se cumplió, sea por omisión o corrupción”.

¿Dónde están los responsables de obra, los arquitectos, la responsabilidad social?, se pregunta el experto. “Sin duda, los sismos de septiembre pasado develaron falta de seguro de las viviendas, corrupción, incumplimiento del reglamento de construcción, pobreza y desigualdad social”.

El especialista, quien ha participado en más de 80 misiones de evaluación del impacto socioeconómico de distintos desastres en México, indica que “en las mediciones del impacto encontramos –a 2 meses de los sismos de septiembre– que en Oaxaca, de más de 570 municipios, 300 fueron declarados en desastre, por lo que la evaluación para acceder a los fondos [públicos] es muy compleja por las reglas de operación del Fonden [Fondo Nacional de Desastres], diseñadas para para la reconstrucción de viviendas, escuelas, instituciones e infraestructura en zonas vulnerables”.

Dice que hasta el 30 de noviembre se han censado 65 mil viviendas tan sólo en Oaxaca con daños parciales y totales, lo cual implica que cerca de 300 mil personas resultaron afectadas en la entidad. En Chiapas, el panorama es parecido: los sismos afectaron a más de 58 mil viviendas, y se analizan los casos de Morelos y Puebla, parte de Guerrero y el Estado de México.

En su recorrido por las zonas devastada en Oaxaca y la Ciudad de México, el analista del Cenapred califica los fenómenos de septiembre como sismos de contraste, ya que su efecto devastador pegó a población vulnerable en Chiapas, Oaxaca y Morelos, y a la clase media en la capital, que al final son damnificados. “Es la contraparte que ahora necesita el apoyo del gobierno”.

Sin embargo, explica que los recursos del Fonden como instrumento de política pública se diseñó para atender infraestructura pública y vivienda de los pobres y en la Ciudad de México el análisis del proceso de reconstrucción es distinto, ya que en la capital el sismo afectó a la clase media, por lo que habrá que esperar para ver cómo se elabora el esquema de reconstrucción.

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El analista del Cenapred señala que se elabora un estudio del impacto económico de los sismos en la Ciudad de México, así como en Chiapas y Oaxaca, éstos últimos más expuestos a fenómenos sísmicos y con un componente social de marginación mayor según el Índice de Marginación del Consejo Nacional de Población (Conapo), en el que la pobreza exacerba el fenómeno natural y lo convierte en desastre.

El Fonden ha destinado hasta octubre de 2017, 6 mil millones de pesos para reconstrucción de vivienda, escuelas, centros de salud, caminos, puentes e infraestructura hidráulica. Sin embargo, agrega que aún falta un análisis más preciso tanto en términos de población como de infraestructura afectada.

“Esa cantidad solo cubre lo que se requiere para Oaxaca, por lo que se tienen que hacer ajustes presupuestales para cubrir los daños en el resto de las entidades”, subraya. Sin embargo, aclara que con los recursos del seguro para sismos y huracanes por 2 mil 600 millones de pesos cubren la reconstrucción de los estragos sísmicos en Chiapas.

En la Ciudad de México, darán 120 mil pesos para vivienda con destrucción total, lo cual no alcanza a quienes resultaron afectados, pues en teoría este sector de la población debía haber asegurado su patrimonio ante la posibilidad de sismos.

La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros señala que sólo el 8 por ciento de las viviendas del país cuenta con un seguro en caso de desastres de origen natural y de ese porcentaje gran parte de las viviendas aseguradas son objeto de un crédito hipotecario.

“Es un tema delicado ya que ha habido inconformidad social de la clase media que rechaza créditos y demanda reconstrucción de sus viviendas, es un proceso muy complejo que se tiene que evaluar para la reconstrucción en la Ciudad de México”.

Se calcula que los sismos de septiembre tendrán un costo de más de 48 mil millones de  pesos para los estados afectados, cantidad similar al presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México de 1 año y en orden de magnitud esa cantidad significa que se perdió toda la inversión del 80 por ciento anual en el combate a la pobreza del programa Oportunidades.

“Esta cifra es global y se va a decantar y esperar. Por ejemplo, en la capital el censo real de cuántos edificios serán demolidos o reconstruidos y sus costos, pues por ser en zonas de alto valor económico tardará más tiempo la evaluación”, apunta García Arrógila.

“Qué va a hacer la clase media: aceptar los créditos hipotecarios o va a adoptar otra vía, pues mientras que en Chiapas son propietarios de su tierra o casa, en la ciudad hay propietarios y arrendatarios. Hay edificios con riesgo de colapso cuyos habitantes se ampararon para que no sean demolidos los inmuebles. Se trata de diferentes niveles de desarrollo y de atención”.

Por ello, indica que los especialistas están actualizando los datos. “Desafortunadamente habíamos tenido 3 años consecutivos donde tanto la reducción de pérdidas como de vidas era latente y se veía reflejada a partir del año 2014, cuando bajó, y en 2016 bajó aún más, pero con los sismos de septiembre y los fenómenos hidrometeorologicos por sequía, inundación y lluvias, más el terremoto en Oaxaca, así como heladas en estas fechas, la situación se complicó”.

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Incidencia de desastres y declaratorias de emergencia

Los fenómenos de tipo geológico han sido los que mayores decesos han provocado en México.Así lo demuestran los eventos ocurridos en la década de 1980, como la erupción del volcán Chichón en Chiapas, donde perecieron cerca de 1 mil personas; y el sismo de 1985 en la Ciudad de México, con 10 mil muertos; así como los sismos de septiembre pasado, donde perecieron 224 personas, indica Norlang Marcel García Arróliga.

En su análisis De la gestión del riesgo a la gestión del desarrollo, elaborado en conjunto con Fernando Vázquez Bravo (maestro en economía por la UNAM) y publicado en la revista del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP, agosto de 2017) los especialistas indican que la tendencia que presenta México respecto al impacto de los desastres naturales es similar a la del resto del mundo.

En términos de recurrencia, el impacto de los fenómenos hidrometeorológicos es trascedente en los últimos 30 años, nueve de cada 10 desastres son provocados por este tipo de fenómenos, tan sólo en 2015 la proporción de daños y pérdidas con respecto al total estimado fue de 96.2 por ciento, agrega.

De los 10 desastres de mayor impacto económico en los últimos treinta años, el sismo de 1985 el que mayor impacto tanto en términos económicos como en vidas humanas se ha presentado en México. “Más de 500 edificios resultaron destruidos, muchos de ellos del sistema de salud que dieron origen al colapso en los servicios de emergencia”.

La relación entre la intensidad del fenómeno y sus efectos no son lineales. Un ejemplo es el huracán Wilma de categoría cuatro que dejó un nulo número de víctimas, pero afectaciones económicas considerables debido a que se registró en el centro turístico más importante del país, donde el valor del sistema expuesto era sumamente costoso. Al contrario, el  huracán Stan de categoría uno en 2005 en Chiapas develó las vulnerabilidades físicas y sociales provocando el deceso de 86 personas.

Durante el periodo de 2001 a 2015, se registraron 753 declaratorias de emergencia y 520 declaratorias de desastres. Esta tendencia se debe al aumento constante en la emisión de declaratorias de emergencia sobre las de desastre, principalmente durante los periodos 2005-2007 y 2014-2015, ya que durante estos cinco años el comportamiento de ambas ha sido claramente opuesto.

El incremento en la emisión de las declaratorias otorgadas a estados y municipios se ha intensificado durante la primera mitad de la administración de Enrique Peña Nieto, ya que ha sido ésta la que ha emitido un mayor número de declaratorias en comparación con el mismo periodo de las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Al comparar la emisión de declaratorias de los primeros 3 años de los gobiernos de Vicente Fox (2001–2003), Felipe Calderón (2007-2009) y Enrique Peña Nieto (2013-2015), las primeras representan, respectivamente, el 54.8 y el 71.9 por ciento del total de declaratorias emitidas por Peña Nieto, tendencia que refleja la incidencia de fenómenos en los últimos años, relacionados fundamentalmente con el clima.

Desastres y marginación municipal

Las declaratorias de emergencia y desastre dependen de la intensidad del fenómeno que impactará o ha impactado a la comunidad, así como del nivel de daño ocasionado. En general se carece de un componente socioeconómico que determine y racione la emisión y aprobación de estas declaratorias, detalla el experto del Cenapred.

La heterogeneidad en el desarrollo socioeconómico a nivel regional puede apreciarse si agrupamos a las entidades federativas de acuerdo al Índice de Marginación 2015 del Consejo Nacional de Población.

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Las cinco entidades federativas con mayores declaratorias de emergencia concentran el 45.7 por ciento del total, a saber: dos tienen un nivel de marginación muy alto (Chiapas y Oaxaca), una tiene nivel de marginación Alto (Veracruz), una tiene nivel de marginación medio (Coahuila) y una tiene nivel de marginación bajo (Chihuahua).

García Arróliga explica que el riesgo de desastre está en función del peligro, de la exposición y la vulnerabilidad. El primero se define como la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno potencialmente destructivo en un lapso dado y su capacidad destructiva se mide por su intensidad y su frecuencia. Por ejemplo, el ciclón tropical contiene tres peligros: la lluvia, el viento y la marea de tormenta.

La exposición es cantidad de personas y bienes expuestos a ciertos peligros. La Ciudad de México es un caso que ejemplifica lo anterior al ser una ciudad densamente poblada con un cantidad de bienes y servicios que dan como resultado una generación de riqueza cercana a casi una quinta parte del producto interno bruto del país y tener un peligro sísmico importante.

Finalmente la vulnerabilidad, susceptibilidad de bienes expuestos a ser afectados, tiene diversas aristas en la teoría del riesgo de desastre, ya que se expresa de diversas maneras. La más común es la vulnerabilidad física, la propensión de una vivienda a resistir un sismo, vientos de un huracán o inundaciones.

Sin embargo, el analista del Cenapred asegura que de las tres variables que integran el riesgo de desastre, “en la única que se puede incidir es en la vulnerabilidad, ya que en el peligro es imposible actuar (no se puede detener un huracán, por ejemplo, o no se puede hacer que deje de temblar), mientras que incidir en la exposición resulta costoso y sumamente difícil”.

Y es que, detalla, “no es fácil reubicar un asentamiento humano que está sujeto a algún peligro, además de los altos costos económicos, inciden cuestiones que van desde la esfera social a la política”.

El experto agrega que “es así como la materialización del riesgo es el desastre, el cual no es más que la interacción de un fenómeno natural con una población vulnerable y expuesta, generando con ello la pérdida de vidas humanas y el consecuente impacto en los medios de vida de la población, medidos en daños y pérdidas”.

Insiste en que la construcción social del riesgo es la que, históricamente, se ha edificado por procesos inequitativos de desarrollo que vive nuestro país y que dan origen a una población vulnerable, tanto en sus condiciones sociales como económicas, que se asienta en lugares sumamente expuestos a los efectos de los fenómenos naturales.

En México, de acuerdo con cifras Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), para 2014 había 55.3 millones de personas consideradas en pobreza y 11.4 en pobreza extrema. A nivel de estatal en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, la pobreza abarca de 65 a 76 por ciento de su población y son, al mismo tiempo, las entidades que junto con la Ciudad de México, presentan el mayor peligro sísmico del país.

La pobreza se refleja en diversos aspectos, como en la calidad de la vivienda. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010 del Inegi, Chiapas, Guerrero y Oaxaca, son las entidades que presentan los mayores rezagos en vivienda en cuanto a la calidad de los materiales en muros, con el 22.8 por ciento, 37 por ciento, y 33.6 por ciento, respectivamente, lo que las hace sumamente vulnerables a sismos.

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Hay cuestiones históricas que afectan este desastre, por ejemplo la vivienda que se colapsó en Oaxaca y Chiapas es de adobe, sin columnas ni trabes, sumamente vulnerables a los sismos y tienen un componente de tipo social el modelo de construcción de más de 100 años en la región que resultó afectada por su vulnerabilidad.

A nivel  nacional, se eleva al 34.6 por ciento donde más del 63 por ciento de la vivienda en nuestro país es de auto construcción, es decir, “se construyen sin tomar en cuenta ningún reglamento que regule su construcción. Por ejemplo, en el caso de Chiapas tan sólo 17 de los 122 municipios cuentan con este instrumento”.

Es así que el factor de la vulnerabilidad, en todas sus vertientes: social, económica, política, institucional, tienen efectos amplificadores en el peligro, con lo que, además de gestionar el riesgo también es impostergable una gestión del desarrollo, con énfasis, entre otros temas en el desarrollo urbano, ordenamiento territorial, desarrollo social, económico y humano.

También se debe analizar la parte institucional, pues quienes reglamentan el desarrollo urbano en los estados, según el artículo 115 constitucional son los presidentes municipales que autorizan obras sin análisis de riesgos. “No sólo es la corrupción sino que los desarrolladores que tampoco hacen análisis de riesgos, el presidente municipal lo autoriza y luego viene el desastre y la pérdida de vidas”.

José Réyez

[SOCIEDAD]

Fuente: http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2017/12/26/sismos-rostro-la-desigualdad-social/

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Por una reconstrucción favorable a los damnificados y no a los negocios privados.

En Morelos la población damnificada por el terremoto del 19 de septiembre de 2017 ha exigido por diferentes medios que todos los recursos sean aplicados de manera honesta y transparente, por lo que debe haber una rendición de cuentas por parte de las autoridades. La autoorganización a través de brigadas, comisiones, delegaciones, asambleas, ha proliferado en la mayoría de las ciudades y pueblos afectados por el terremoto que devastó amplias regiones de Morelos y otras entidades del país, como Oaxaca, Puebla, Chiapas y la Ciudad de México.

Desde las brigadas y centros de acopio impulsadas por activistas y organizaciones sociales se ha dado un seguimiento a las acciones de reconstrucción, ya que si bien las autoridades tienen la obligación de canalizar los recursos públicos para apoyar a las y los damnificados, en muchos lugares ha sido la propio población la que se ha apoyado solidariamente para salir adelante en medio de la tragedia que implica la pérdida de inmuebles pero sobre todo de vidas humanas.

Por eso desde la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, en coordinación con brigadas de médicos y psicólogas, de organizaciones como la Colectiva Diversa y brigadas médicas como Alas de Colibrí y Brigada Mano y Corazón, el SME y la OPT, Pacto Morelos por la Soberanía Alimentaria y Energética, SITIMTA y STRM, STINAH, entre muchas otras, se ha distribuido víveres, ropa, agua, alimentos, materiales de construcción y juguetes para las y los niños damnificados.

No disminuir la solidaridad es fundamental, por eso reconocemos el apoyo de la sociedad civil y de pueblos hermanos de otros países, para mantener éste trabajo que permita ir superando las consecuencias del terremoto, sobre todo entendiendo que las consecuencias sociales de las políticas neoliberales y privatizadoras se ensañan más con quienes menos tienen, como son los que perdieron sus casas de adobe en las comunidades indígenas y rurales sin que se les incluya en padrones de atención oficial.

En particular agradecemos la solidaridad de la iniciativa alemana de apoyo a damnificados, lanzada desde la plataforma de la Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México y la asociacion -Partner Südmexikos e.V (Socios del Sur de Mexico), quienes han realizado una amplia campaña para apoyar a damnificados de Morelos, Chiapas, Oaxaca.

Aún falta mucho por hacer, así lo reconoce la propia autoridad, cuando señala que: “Falta un 75% en reconstrucción de inmuebles por los sismos de septiembre, reporta Sedatu”.

La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) informó  que falta un 75 por ciento en la reconstrucción de inmuebles en los siete estados afectados por los sismos de septiembre.

El proceso de reconstrucción de las 60 mil viviendas que resultaron con daño total por los sismos registra un avance superior al 25 por ciento, que equivale a 17 mil 317 inmuebles, informó la titular (Sedatu), Rosario Robles Berlanga.

En conferencia de prensa para dar a conocer los “Avances de la reconstrucción de viviendas en los estados afectados por los sismos”, la funcionaria federal dijo que la entrega de tarjetas con recursos para la reparación y reconstrucción de casas tiene un avance de 91 por ciento, en promedio.

Respecto al avance en la entrega de tarjetas en Oaxaca es el 95 por ciento de avance, en Chiapas el 90 por ciento, en el Estado de México el 95 por ciento, en Guerrero 81 por ciento, en Puebla el 92 por ciento, en Morelos el 88 por ciento y en la Ciudad de México que fue el último lugar donde se entrego tarjetas hay un avance de 63 por ciento.

De esta forma, el avance de la entrega de tarjetas de daño total es de 85.61 por ciento y las correspondientes a daño parcial de 93.82 por ciento; y agregó que la estimación es terminar con su entrega total antes de que finalice enero.

“Queremos construir la entrega de las tarjetas en estos primeros 15 días de enero para evitar que se contaminen con los procesos electorales”, acotó.

En relación con el tiempo que tomará el proceso de reconstrucción de la totalidad de las viviendas con pérdida total, Rosario Robles expuso: “No es de la noche a la mañana. No estamos hablando de días. Es un proceso largo y quiero que quede claro para evitar generar expectativas que después no podamos cumplir”.

Se atenderán a las 171 mil 990 viviendas afectadas

En ese contexto, la titular de la Sedatu detalló que se atenderán a las 171 mil 990 viviendas afectadas, -de las cuales 60 mil 302 resultaron con daño total – a través de un esquema de autoproducción en colaboración con los pobladores.

En el caso de Oaxaca, expuso, hay 26 mil 949 viviendas con daño total por reconstruir; en Chiapas 14 mil 73; en Morelos seis mil 104; en Guerrero dos mil 485; en Puebla cinco mil 638; en el Estado de México dos mil 701 y en la Ciudad de México dos mil 351 que suman 60 mil 302 viviendas.

Refirió que actualmente en Oaxaca ya hay siete mil 336 viviendas en proceso de reconstrucción; en Chiapas cinco mil 740; en Morelos 640; en Puebla mil 33, en el Estado de México mil 658; en Guerrero 882 y en la Ciudad de México 28.

En tanto, las que resultaron con daño parcial en las mismas entidades suman 111 mil 688, lo que hace un total de 171 mil 990 viviendas dañadas.

La titular de la Sedatu expuso que el total de los recursos estimados para la reconstrucción en materia de vivienda suma ocho mil 875 millones de pesos, de los cuales siete mil 200 corresponden a daño total y mil 675 a daño parcial. (Ntx)

Esta información oficial debe ser contrastada con los testimonios de los propios damnificados, quienes escribieron oficios que la Sedatu se negó a recibir y fueron enviados a la presidencia de la república, como lo dieron a conocer damnificados de la colonia Zapata de Jojutla.

También otras voces han señalado que los errores del Fonden (Fondo Nacional de Desastres) detienen reconstrucción en Morelos, como la muestra un reportaje publicado en Aristegui Noticias que indica que: “A cuatro meses del terremoto que sacudió a Morelos y que dejó miles de familias damnificadas y sus viviendas destrozadas, el proceso de reconstrucción en las zonas más dañadas del sur de Morelos ni siquiera ha comenzado.

Habitantes del municipio de Jojutla, uno de los más afectados por el sismo del 19 de septiembre, aseguran que los errores cometidos por el Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden) en el reparto de las tarjetas con los recursos económicos no ha sido corregido.

En la colonia Emiliano Zapata, de ese municipio, la mitad de las personas que perdieron completamente sus viviendas y que supuestamente recibirían 120 mil pesos del Fonden, solo les fueron entregadas tarjetas con 15 mil pesos.

“La tarjeta que nos llegó es por daños parciales, lo mío fue pérdida total, no se vale, pues que estén jugando con nosotros, porque están viendo la situación en que estamos, cómo estamos, ya sin casa y todavía nos mandan la tarjeta con daños parciales”, expresó Hortensia Navarro Parra, una de las damnificadas de la colonia Emiliano Zapata.

Estos casos se repiten en todas las calles de la zona más dañada por el terremoto.

“Sí llegaron las tarjetas pero los que eran de pérdida total les llegó de parcial, entonces a los que realmente les tocaban las dos tarjetas no se las dieron”, comentó Antonio López, vecino de la colonia Independencia.

Los errores del Fonden han provocado más desánimo entre las familias damnificadas quienes durante casi cuatro meses han vivido, primero a la intemperie, y después dentro de carpas de plástico.

“Pues ya estábamos contentos porque ya íbamos a construir la casa, ¿no? ¿pues ahorita cómo? Si nada más nos hacen dar vueltas y luego hace mucho frío”, expresó María de los Ángeles Ávila, otra de las miles de damnificadas de Jojutla.

Y es que si con 120 mil pesos las familias que perdieron su casa veían pocas posibilidades de reconstruir su vivienda, con 15 mil pesos, aseguran, es prácticamente imposible.

“Yo sentí tristeza, porque con 15 mil pesos no nos alcanza para construir una casa y con los 120, pues tampoco, pero ya es más 120 a que te den 15 mil pesos, es una tristeza pues, o estarán jugando con nosotros o no sé qué piensen los del Fonden”, dijo Navarro.

Esos errores del Fonden han provocado que la reconstrucción en Jojutla no inicie, pues las personas no quieren usar los 15 mil, ya que temen que el gobierno se los exija a cambio de corregir y entregarles los 120 mil pesos.

“Usted lo está constatando, vea que no se ha iniciado nada, y ahorita en eso andan, viendo para acá, para allá, para ver si ya se agiliza esto porque la verdad vivir así no es vivir”, agregó López.

 

Con el paso del tiempo, las familias damnificadas han tenido que soportar las condiciones del clima adentro de las carpas de plástico, primero la temporada de lluvias y ahora las bajas temperaturas.

Además los servicios públicos no han sido restablecidos en las colonias afectadas.

“Pues la verdad, yo no sé a qué están jugando ellos, pero lo de nosotros va en serio, porque, la verdad, en estas casitas no es vida, en el día es mucho calor, en la noche es mucho el frío y, la verdad, no queremos estar pasándola más tiempo así”, afirmó Adriana Tinoco.

Esta situación puede ser distinta, ya que  “Los desastres de un país serán del tamaño que las autoridades lo deseen” como lo señaló un  investigador de la UNAM,  Víctor Cruz Atienza, uno de los 10 científicos más relevantes del año.

La revista científica Nature publicó el lunes la lista de las diez personas más influyentes para la ciencia durante el 2017, en la que se reconoce a Víctor Cruz Atienza, investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, por su labor durante la emergencia nacional provocada por los sismos que sacudieron al país en septiembre.

Sobre ello habló el investigador este martes en #AristeguiEnVivo: “El peligro, la amenaza natural, en este caso los terremotos, está ahí y nuestra responsabilidad como sismólogos es caracterizarlos, saber de qué tamaño van a ser, etcétera, etcétera, y en eso se ha avanzado mucho en México.

Ahora, el que seamos vulnerables ante esta amenaza depende de las decisiones que tome la sociedad. Desde luego que también se han hecho muchas cosas, sobre todo desde 85 para reducir el riesgo, es decir, claramente hay huecos muy importantes… hablando con especialistas, expertos en el diseño estructural de edificios como Sergio Alcocer y otros, me entero yo que, por ejemplo, a nivel nacional no existen reglamentos de construcción específicos por zona y que tienen, cada entidad tiene la libertad de asumir o no el reglamento que gusten y que en muchos casos se deriva de los que sí existen en lugares como la Ciudad de México, pero que no es una obligación, o sea falta una reglamentación a nivel nacional que permita reducir la vulnerabilidad de forma significativa.

Nada más quisiera mencionar otra cosa: dentro de las medidas preventivas que estamos promoviendo fuertemente el notorio Yoshihiro Ito y yo que somos quienes estamos impulsando este gran proyecto con Japón en las costas de Guerrero, propusimos la instalación de un sistema cableado submarino de sensores que nos permitirían abonar muchísimo, mucha información muy útil a los sistemas de alertamiento temprano para tsunamis y para terremotos. Esa es una de las muchas medidas preventivas que el gobierno de México podría adoptar si tuviera visión, si entendiera que ahí es donde hay que invertir el dinero. El Fonden, Fondo de Desastres Naturales, es infinitamente más grande que el Fopreden, Fondo para la Prevención de Desastres Naturales, y eso justamente refleja este error, esta falta de cultura en nuestra clase política y en nuestra sociedad en general en la que necesitamos dinero para reconstruir pero no para evitar que haya destrucción.

En un resumen, ¿qué ocurrió en México en septiembre de 2017?

Ese día, el 19 de septiembre ocurrió un terremoto, que si bien no es extraordinario, si nosotros como sismólogos, mis colegas que llevan años estudiando este tipo de sismos, sabían que podía ocurrir algo parecido. Había incluso simulaciones de terremotos comparables, con base en otros anteriores que si bien no fueron tan cercanos a la Ciudad de México, no fueron tan lejanos; hablo de los terremotos intraplaca (de profundidad intermedia) los que rompen dentro de la Placa Oceánica de Cocos por debajo del continente de eso estamos hablando ahora… que son digamos particulares por su cercanía y su naturaleza misma de la ruptura del sismo, hacen que el campo de ondas que incide en la cuenca de México, en este caso sea muy particular y muy diferente al campo de ondas sísmicas que incidió, por ejemplo, en 85 que era un sismo mucho más lejano o que cualquier otro sismo que venga de la costa.

Entonces, ese hecho junto con las propiedades tan particulares del suelo de la Ciudad de México, notablemente en la zona de los sedimentos lacustres pues amplificó las zonas de forma extraordinaria muy cerca del límite donde comienzan los edificios, lo que conocemos geotécnicamente como la zona de transición.

Lo que presenté yo la semana pasada en un congreso con base en lo que hemos estado haciendo desde ese día, pues es simplemente cuando inciden las ondas sísmicas de abajo y entran a la cuenca se generan nuevas ondas en ese límite con una amplitud muy grande, y esa amplitud es muy grande solo en la región cercana al límite de esta zona de transición, esencialmente es eso.

Si uno compara las regiones de los daños, las zonas dañadas de 85 y 2017, viene ahí un traslape en ciertas colonias de la ciudad, como bien sabemos, en la Condesa o en la Roma, donde hubo destrucción en 85, son claramente diferentes ¿no? ¿por qué? porque como dije ya las zonas sísmicas que incidieron en el 85 eran de otra naturaleza, tenían, estaban enriquecidas, decimos nosotros, en bajas frecuencias, mientras que este sismo reciente venía muy fuerte con frecuencias más altas que digamos sufren como ya dije una amplificación mayor en esta región cercana al límite donde no ocurrieron daños en 85, entonces esencialmente es eso.

Hace tres semanas o algo así finalmente ya estuvimos en el océano, en el buque oceanográfico El Puma, desplegamos toda la red instrumental en el fondo marino donde usamos instrumentos de la más alta tecnología a nivel mundial, es decir es una red que hicimos nosotros sismo-geodésica, no solo vamos a medir la sismicidad en el fondo del mar y dentro del mar también tenemos equipos en la tierra, sino que además vamos a medir cómo se deforma el continente bajo el mar, ¿producto de qué? de la convergencia de la Placa de Cocos, de la subducción de la Placa de Cocos que finalmente es esta deformación la que refleja el potencial sísmico, o sea de qué tamaño pueden ser los eventuales terremotos futuros.

 

Esta información nos va a permitir eso, estimar ese potencial y postular escenarios de terremotos cautivos en un futuro para estimar el peligro asociado a los tsunamis y a las ondas sísmicas para luego, hay un grupo de trabajo también muy interesante, multidisciplinario el proyecto, son psicólogos, aprendí muchísimo de esta gente que viene de Japón junto con, CENAPRED, para transmitir toda esta información en medidas concretas, material educativo, preventivo para la población de la costa.

Hemos trabajado mucho en Zihuatanejo donde se han llevado a cabo simulacros y como dije ya se ha desarrollado material didáctico, educativo, en fin…la idea es esta. Es un proyecto ambicioso, grande y ahí, va viento en popa, ya tiene incluso reconocimiento internacional, estamos contentos por ello. Ojalá que las autoridades en México, nos ha costado mucho trabajo la verdad conseguir dinero, mucho trabajo para poder complementar esta financiación que el gobierno de Japón está haciendo para la prevención de desastres en México.

Estamos gastando un dineral también en la reconstrucción, pero no hay un monto similar para la prevención ¿cómo debería ser la ecuación si se trata de usar el dinero público, siempre limitado, si me permites el jugueteo, 50 a 50? ¿Cómo debería de ser?

El dinero que recibe un gobierno obligadamente para una reconstrucción va a ser de cinco a diez veces mayor que el dinero que hubiera podido destinar a la prevención mayormente para que no ocurriera ese desastre; entonces en esos términos, en principio el dinero a la prevención debería de ser mayor que el dinero para la reconstrucción ¿por qué? porque la reconstrucción supondría gastos mucho menores ya que estaríamos preparados.

Hay que destinar recursos para reconstruir indiscutiblemente, la cosa es ¿cómo lo están haciendo? ¿Esa reconstrucción garantiza que cuando rompa el siguiente no se van a caer las casas de nuevo? La respuesta, estoy casi seguro, es no. O sea esto es un problema que necesita una solución pronta porque la gente está en condiciones muy precarias, pero sí una recepción de fondo anterior de planeación, entonces esta reconstrucción se haría como el título de este seminario con Japón que se llamaba Reconstruye mejor, o sea con base a todo lo que hemos aprendido cómo podemos reconstruir para que no se reproduzca una desgracia, yo no creo que estos fondos que se estén destinando ahora, que además con fines electorales les cae como anillo al dedo, respondan a este tipo de reflexiones que son las únicas que van a garantizar que no haya muertos, destrucción, en fin, que la gente viva tranquila.

(https://aristeguinoticias.com/1912/kiosko/los-desastres-de-un-pais-seran-del-tamano-que-las-autoridades-lo-deseen-investigador-de-la-unam/)

Las alternativas más significativas han provenido precisamente de la sociedad. Al respecto el portal de Social TIC (Tecnología Digital para el cambio Social) hace un recuento:  #FuerzaMéxico ha sido la respuesta de sociedad civil a los temblores que sacudieron al país; la fuerza ha tomado diversas formas y espacios, ha integrado redes físicas y virtuales y ocupado las calles, el internet y las redes sociales.

 

La solidaridad y colaboración se ha volcado en datos, mapas, centros de acopio, redes y cadenas de personas para rescate y apoyo. La colaboración de estos días se traduce en acciones físicas-digitales y en diversas comunidades uniendo manos, tiempo, esfuerzo, habilidades, conocimientos y al mismo tiempo usando la tecnología como aliada.

La información y el conocimiento abierto ha sido un elemento clave a la hora de compartir y sumar; desde las líneas de código, la base de datos, el mapa colaborativo, el wifi abierto, las llamadas y mensajes de verificación, la difusión y el tweet compartido… todo suma.

Porque hay que seguir sumando, esta es una lista de iniciativas que mezclan la participación ciudadana y los medios digitales. Queremos nombrarlas, tenerlas presentes para consulta y agradecimiento a todxs los héroes y heroínas que han dedicado manos, horas, código, creatividad o la forma que haya tomado su apoyo.

Esta lista sigue actualizándose con iniciativas; por lo que te invitamos a compartir en los comentarios.

¡Gracias por apoyar de todas las maneras y los espacios posibles!

Desde redes sociales

Gracias a las redes sociales nos sentimos cerca, la principal red donde comenzó a circular información tras el sismo fue Twitter, la comunidad tuitera continúa dando orden, difusión, verificando y conectando a través de hashtags y formularios para que la ayuda llegue a las personas y lugares que se necesita.

– Gracias a la difusión en tiempo real de @JustosSismoCDMX, @comoayudarmx @Brigadas19S, @horizontalmx y ahora @Verificado19S y @Verificado19SEstados

– Plataformas activaron herramientas de localización y reporte de seguridad, como Facebook con safety check y Google con el localizador de personas.

– Twitter facilitó esta lista para seguir información en forma cronológica.

Medios digitales para recopilar y organizar información

Gracias a quienes reunieron y organizaron las múltiples maneras de apoyar:

– Cómo Ayudar reúne distintas formas para apoyar a afectadxs por el sismo.

– Blooders con esta lista de hospitales para donar sangre

– InfoSismoMX un esfuerzo de Chicas Poderosas México

– Rebuildingmexico.com directorio que enlista organizaciones para donar a favor de comunidades en Oaxaca y Chiapas.

Mapas y datos

Gracias a la comunidad mapera (OpenStreetMap) y a quienes facilitaron datos y mapas para dimensionar el alcance del temblor y ubicar la ayuda.

– Mapa colaborativo integrado por sociedad civil, organizaciones y empresas como Google reúne datos y mapa sobre daños, centros de acopio y albergues. Sigue actualizándose a través de la red #Verificado19s

– Datos abiertos vía datos.gob.mx para mapeo colaborativo e información sobre daños, albergues, centros de acopio, hospitales y puntos con conexión wi-fi.

– Mapa de zonas sísmicas y daños realizado por brigadistas de la UNAM y el CENAPRED.

– En Puebla, el hashtag #DóndeAyudoPue y el mapa de necesidades y zonas para canalizar apoyo. También Gobierno Fácil habilitó esta herramienta para mapear comunidades afectadas. Aquí las bases de datos para consulta.

– Con datos generados por la comunidad en México y datos de radar de la Agencia Espacial Europea, el Laboratorio de la NASA generó este mapa de áreas potencialmente afectadas.

– Mapa con Ushahidi, herramienta para mapear datos de impacto humanitario y político.

– Diversas bases de datos colaborativas se consolidan aquí: SismoMéxico.

– Pajaro Politico busca reunir en #MapaContraElOlvido, información sobre víctimas del sismo

Periodismo y datos

Gracias a lxs periodistas que cubren, difunden, investigan; porque en su labor periodística también está el informar para prevenir.

– Desde Mexicanos Contra la Corrupción y #MiEdificio trabajan en una investigación periodística sobre la corrupción en construcción de inmuebles.

Datos para vigilar y dar seguimiento

La comunidad de tecnología cívica es consciente de la necesidad de mapear las promesas por parte de gobierno/empresas y darles seguimiento.

– Aquí la iniciativa datera desde Codeando México.

– #Epicentro plataforma cívica para vigilar la inversión destinada a la reconstrucción.

– CIUDADania19s sociedad civil y ciudadanxs coordinados para la exigencia por datos abiertos de diagnóstico y planeación sustentable e incluyente de la Ciudad de México.

– Transparencia Presupuestaria habilita este portal con datos sobre los recursos federales destinados a la población afectada y a la reconstrucción y rehabilitación de infraestructura.

Código: aplicaciones web y móvil

Gracias a quienes contribuyen con código. Aquí aplicaciones de respuesta a necesidades.

– Fuerza México, una app para captura de desastres geolocalizada

– RescateCDMX para quienes buscan rescatados y desaparecidos

– API de los Centros de acopio para integrar a otras aplicaciones

– Reporte responsable para reportar daños por sismo en tu edificio

– Alista-mx para listar a personas desaparecidas y edificios afectados

– La aplicación de SuperCívicos integró reportes de daños y denuncias

– El sitio Cadena Humana, toma un poco del poder de procesamiento de tu computadora para generar criptomonedas, dinero digital para apoyar a damnificados por sismo.

– Y una serie de herramientas digitales que la comunidad Codeando México facilita al público.

Codeando México

@CodeandoMexico

Herramientas tecnológicas para la ciudadanía. 💪 Conócelas en: http://bit.ly/2fouU78  #SismoMX #BrigadaDigital #TecnologíaCívica

Hubs de información:

Mientras reaccionamos a la catástrofe en las calles, el caos en la redes se pudo organizar gracias a redes de verificación, a la respuesta e inteligencia colectiva y a la auto-organización. Esta iniciativa combate la desinformación y las noticias falsas (fake news), y facilita que se conecten necesidades y posibilidades.

– La red solidaria #Verificado19S, grupo de voluntarios que ubica, reporta y difunde información verificada y actualizada sobre daños, albergues y centros de acopio. Desde @verificado19s para información de apoyo en Cd. de México y @V19sESTADOS para estados afectados: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Morelos, Puebla #Verificado19sESTADOS.

@verificado19s

#URGENTE Válido a toda hora. ¿Qué es verificar? Si no se cumplen estos dos sencillos pasos, es #FakeNews. Contribuye: no la compartas.

Documentación a través de foto y video:

Gracias a fotos y videos pudimos conectar con colonias, con personas y redes de apoyo. Una forma de pasar de la intención a la acción, de la información al conocimiento.

– Mujeres en pie de lucha, álbum sobre la participación de las mujeres

– Álbum para reconocer mascotas perdidas o encontradas

– El antes y después de los edificios colapsados, otro más que compara con imágenes de google street view

– Grupo de fotoperiodistas para documentar edificios colapsados e identificar posibles actos de negligencia y corrupción.

También queremos destacar el papel de las mujeres durante el sismo del 19 de septiembre, ya que las mujeres mexicanas dan ejemplo, durante la catástrofe, de una gran determinación y fortaleza

Estudiantes, madres, esposas, trabajadoras: todas salieron a las calles después del terremoto, y muchas siguen allí, hombro con hombro, ayudando a poner de pie otra vez a la capital mexicana.

Estas iniciativas demuestran que la ciudadanía organizada gestiona información práctica y útil para crear soluciones, incluso cuando gobiernos e instituciones son incapaces de hacer su labor.

Las acciones no terminan aquí, el reto está en seguir tejiendo redes de colaboración, en crear procesos que perduren, transformen y se adapten a las necesidades de reparación/reconstrucción.

Gracias a todas las personas, organizaciones y comunidades que están unidas en espacios físicos y digitales, a los rescatistas de todo el mundo que apoyaron, a quienes han alzado mapas, datos, código, herramientas, olfato, brazos y puños; a todos los que apoyan física y digitalmente con talento, cuentos, conocimiento; a todas las que no dudaron en levantar y re-construir México desde la colaboración.

(https://socialtic.org/blog/tecnologia-datos-y-participacion-ante-el-sismo-en-mexico/)

En Morelos la reconstrucción será larga y difícil, pero ver la sonrisa de las niñas y niños de Jojutla al recibir un juguete enviado por otros niños desde Sonora, ver a viejos zapatistas como se reconstruye la escuelita de náhuatl en Santa Catarina en Tepoztlán o la alegría de la familia que recibió la casa construida con ladrillos ecológicos con botellas de pet en Huejotzingo, Ocuituco, son solo algunas imágenes que alimentan el espíritu solidario y la conciencia de seguir luchando por los derechos humanos a una vida digna, a un lugar donde vivir y construir una sociedad justa y fraterna para todas y todos.

Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos A. C.

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