El 8 de marzo y el Paro Internacional de las Mujeres.

José Martínez Cruz/ La Jornada Morelos.

Porque defender los derechos de las mujeres trabajadoras forma parte fundamental de la lucha por los derechos humanos plenos. El 8 de marzo será una jornada mundial donde saldrán las mujeres a las calles y colocarán en el centro la historia, las demandas y la lucha feminista. Desde 1857 encontramos los antecedentes del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, cuando cientos de mujeres de una fábrica de textiles de Nueva York salieron a la calle para protestar por los bajos sueldos y por las pésimas condiciones laborales. En 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. El  25 de marzo de 1911, en Nueva York, la fábrica textil en huelga ardió en la madrugada con centenares de mujeres que trabajaban ahí y murieron 123 mujeres. Desde entonces es un día de lucha y de reivindicación por la emancipación de la mujer trabajadora.

Actualmente, una ola de resistencia de las mujeres está emergiendo y construyendo nuevas alianzas y solidaridad en todo el mundo. Esta nueva emergencia evidencia la violencia patriarcal que viven las mujeres de todas las latitudes y que afecta de igual forma a las mujeres de todos los países, invisibiliza el trabajo que realizan, las cosifica, hipersexualiza y discrimina. Una nueva generación de mujeres imprime vigorización a las actuales luchas en donde miles de ellas con entusiasmo y esperanza se rebelan y cuestionan el ordenamiento social y de toda una serie de normatividades que hegemonizan sin dar cabida a la diversidad, pluralidad o la diferencia. La interseccionalidad, enfoque que subraya que el género, la etnia, la clase, u orientación sexual, como otras categorías sociales, lejos de ser “naturales” o “biológicas” son construidas y están interrelacionadas, que ha caracterizado las recientes luchas de las mujeres, ha enriquecido la agenda política y profundizado el análisis para apostar por un feminismo anticapitalista, antiracista, sexodiverso y ecologista. El llamado de las mujeres del mundo al Paro Internacional de Mujeres (PIM) este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, muestra la posibilidad de organización frente al embate de las políticas retrógradas, conservadoras y patriarcales que atentan contra sus vidas. Paran para exigir derechos laborales, contra el feminicidio, por una vida libre de violencia y sin miedos, por la dignidad sin maltrato, vejaciones, humillaciones, porque el cuerpo de la mujer no es un campo de batalla ni debe ser usado mediante violaciones sexuales como arma de guerra, por todos los derechos sociales y políticos, para enfrentar la desigualdad y la explotación. Este es el momento de la resistencia, de que las mujeres estén al frente del proceso organizativo, para poner en el centro la vida y a las personas, no a los mercados, para denunciar que los cuidados y las mujeres que los realizan se invisibilizan e infravaloran. Para demostrar que sin mujeres no se produce ni se reproduce la vida. Por eso exigen corresponsabilidad en los cuidados a los hombres y a las instituciones públicas. Porque el 83% de las personas que cuidan a una persona en situación de dependencia son mujeres. La dedicación diaria de las mujeres a actividades del hogar y cuidados duplica la de los hombres. Unas 66.000 mujeres son asesinadas cada año en todo el mundo por el hecho de serlo. (Fuente: ONU). El 70% de las personas pobres en el mundo son mujeres y solo poseen el 1% de la propiedad. (Fuente: ONU).

Este 8 de marzo es también para luchar contra el Feminicidio en Morelos. Porque luego de tres años y medio de Alerta de Violencia de Genero, matan mujeres y la Fiscalía no investiga como lo establece el Protocolo, los policías no dan seguridad, los funcionarios victimizan, hay periódicos y redes que exhiben fotos sin respeto alguno a las víctimas y familiares, los ayuntamientos de los municipios no toman las medidas de prevención, y no se homologan leyes en el Congreso ni los jueces juzgan con perspectiva de género. La violencia feminicida crece y la impunidad prevalece. ¿Hasta cuándo?

Este es el llamado que feministas y defensoras de derechos humanos han hecho a todas: “Un llamado para alzar la voz, para reafirmar que no estamos solas, que somos muchas, miles, millones. Es un llamado de unidad ante la emergencia, de esperanza y fortaleza. Por nuestras niñas, niños y jóvenes, para que su llanto se convierta en risas y sus dolores en caricias. Es el llamado de todas nosotras, mujeres adultas, adultas mayores, jóvenes y niñas, porque necesitamos ser millones en las calles organizadas y movilizadas para erradicar la violencia y la precarización laboral.  Las violencias y la desigualdad que enfrentamos cotidianamente se agravan. En el último año hemos pasado de 7 a 9 feminicidios diariamente y la mayoría de ellos se quedan en total impunidad. Cada día son desaparecidas niñas y mujeres sin que se reconozca, investigue y combata a las redes de trata. Se criminaliza el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. México es el primer lugar en embarazo infantil a nivel internacional, producto de la violencia sexual. Además, por la imposición de las contrarreformas estructurales el empleo se ha precarizados más, indicadores oficiales reportan que las mujeres ocupamos una taza neta de informalidad de 57%, con sueldos míseros, a la par de que en el gobierno actual se anuncian miles de despidos, recorte a los salarios y represión a trabajadoras que enfrentan a los patrones. La pobreza se extiende y tiene rostro de mujer. Podemos unirnos y dar una batalla conjunta por todo el país y fortalecer nuestras formas organizativas. Llamamos a formar colectivos, comités, asambleas de mujeres en nuestros barrios, comunidades, centros de trabajo, fábricas, sindicatos, escuelas para discutir y poner en práctica acciones de cuidado entre nosotras; pero también para decidir cómo dar la lucha de manera coordinada y formar parte de la construcción de una política que realmente nos garantice una vida digna, libre de la opresión y explotación capitalista, colonialista y patriarcal. ¡Para enfrentar la desigualdad y la violencia construyamos un movimiento nacional e internacional de mujeres!”

Por ello, éste 8 de marzo de 2019, la lucha de las mujeres se ganará en las calles.

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