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A dos años de la Alerta de Violencia de Género en Morelos.

Estamos presentando el Informe Sombra con las conclusiones y recomendaciones que emitimos como organización peticionaria de la AVG.

En Morelos el feminicidio se puede enfrentar, detener, sancionar y erradicar. Es urgente y necesario que se apliquen todas las medidas de Alerta de Violencia de Género. Es inadmisible que haya omisiones, negligencia, irresponsabilidad y complicidad de autoridades.

La responsabilidad de garantizar la vida, la libertad y la seguridad de las mujeres es del Estado, de acuerdo a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de violencia, sistematizada en las medidas decretadas en la Alerta de Violencia de Género vigentes en  8 municipios del Estado de Morelos desde el 10 de agosto de 2015.

Del año 2000 al 2005 documentamos 122 feminicidios en Morelos. En el año 2000 los diarios locales se reportaron 21, en el 2001 sumaron 28, en el 2002 reportan 18 casos, en el 2003 fueron 10 casos, en el 2004 sumaron 15, y del 2005 fueron 30 casos, con lo que se documentó la cifra más alta de estos primeros años. Para el año 2006 se contabilizaron 37 feminicidios; en el 2007 el número de casos aumento a 54; en el 2008 la cifra quedo en 36; durante el 2009 se documentaron 37; el 2010 reportó 47; mientras que en el 2011 la cifra aumento a 70 y en el 2012 creció aún más para quedar en 92. En el 2013 se contabilizaron 70. Durante el 2014 fueron 54 los feminicidios y en el 2015 concluimos con 57. En 2016 se registraron 97 y de Enero al 31 de Julio del 2017 se han documentado 46 casos.

Muertes que se pudieron evitar mediante políticas públicas. Muertes que ocurren por negligencia e irresponsabilidad de quienes tienen la tarea conferida por la sociedad para que preserven los derechos humanos de todas ellas. Es claro que los responsables directos de estos crímenes se sienten con las facultades para hacerlo porque existe una impunidad en la inmensa mayoría de los casos de muertes violencias de mujeres que es precisamente el significado del feminicidio.

Ninguna medida será menor cuando se trata de la vida y la libertad de las mujeres.

Si el feminicidio crece es porque no se aplica adecuadamente el protocolo de investigación ni las medidas emergentes de Alerta de Violencia de Género.

Estamos presentando un balance negativo de las medidas que deberían haber sido aplicadas por las distintas instancias de gobierno. El único indicador que debería ser contundente y sin duda de interpretación es si se logra preservar la vida, la seguridad y la libertad de las mujeres, por lo que más allá de los indicadores de cumplimiento de las medidas, vemos como el número de feminicidios es creciente.

Quienes tienen la tarea de aplicar las medidas de la Alerta de Violencia de Género (AVG) en Morelos, desconocen su objetivo y sus obligaciones, tareas, responsabilidades y el compromiso que tienen con la sociedad y con las mujeres. Algo que es real y contundente: la Violencia Feminicida se ha debido a la omisión del Estado en la preservación, la garantía, la tutela y el impulso de los Derechos Humanos de las mujeres, así como a la inexistencia de una política de Estado para impulsar el desarrollo social de las mujeres y la vigencia de sus Derechos Humanos.

El feminicidio en Morelos se puede detener con una mayor voluntad política de todas las instituciones de Gobierno. Este derecho a la vida, la seguridad y la libertad de las mujeres no admite demora alguna.

Es claro que no se ha logrado el objetivo fundamental de garantizar la seguridad de las mujeres, el cese de la violencia en su contra y eliminar las desigualdades producidas por una legislación que agravia sus Derechos Humanos.

Mantenemos la demanda del cumplimiento de todas las medidas para que el Estado mexicano deberá resarcir el daño conforme a los parámetros establecidos en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y considerar como reparación: El derecho a la justicia pronta, expedita e imparcial, la rehabilitación y la satisfacción  que son las medidas que buscan una reparación orientada a la prevención de violaciones.

La violencia institucional persiste pese a la Alerta de Violencia de Género debido a la dilación, la omisión y la ignorancia de las autoridades que tienen la responsabilidad de cumplir la AVG.

Es necesario que se lleven a cabo 8 Mesas de Trabajo con los Municipios que tienen Declaratoria de AVG para revisar y dar seguimiento a las medidas establecidas, esto en coordinación con todas las dependencias vinculadas con la atención a la violencia contra las mujeres.

Con el Tribunal Superior de Justicia se debe llevar a cabo una Mesa de Trabajo para revisar los casos judicializados de feminicidio y actualizar las capacitaciones para juzgar con perspectiva de género mediante la aplicación adecuada de los protocolos aprobados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre feminicidio y violencia contra las mujeres.

Una Mesa de Trabajo con la Coordinación Estatal de Seguridad Pública para tomar las medidas de prevención definidas por la AVG, acorde con la definición que establece la Ley general de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, tanto en sus Tipos como Modalidades de la Violencia, que permita actualizar lo establecido en los Semáforos de Violencia y determinación de los Polígonos de Riesgo para las mujeres en función de la Geografía del Feminicidio.

Las Mesas de Trabajo con la Fiscalía General de Justicia deben restablecerse con el objetivo de concluir las investigaciones que dieron origen a la AVG y determinar la situación jurídica de cada una de las carpetas de investigación, así como la adecuada integración de todos los casos de feminicidio hasta su judicialización para lograr que haya justicia y se elimine de raíz la impunidad prevaleciente en la mayoría de los casos de feminicidio.

El tema educativo es uno de los que no han sido atendidos como lo señala el informe del GIM. Por lo que se requiere realizar una Mesa de Trabajo para el cumplimiento y seguimiento de las acciones en materia educativa.

Establecer mecanismos de supervisión y sanción a Servidores Públicos que actúen en violación del orden jurídico aplicable en materia de Violencia de Género.

Plan de atención y prevención de la violencia familiar para evitar que escale y se convierta en violencia feminicida que incluya la restitución Integral del Daño, se debe establecer el Banco Estatal de Datos sobre Feminicidios, todo caso de muerte violenta de mujer debe ser investigado acorde con el Protocolo de Feminicidio, dar garantías efectivas de No Repetición y Acceso Pleno a la Justicia.

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Invitación a Conferencia de Prensa a dos años de la AVG en Morelos

 

Convocamos a Conferencia de Prensa el día 9 de agosto a las 11 de la mañana, en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro en Serapio Rendón, para presentar el Informe Sombra a dos años de la Alerta de Violencia de Género en 8 municipios del Estado de Morelos. El día 10 de agosto a las 11 de la mañana en La Rana de la Casona, centro de Cuernavaca.

El 10 de agosto de 2017 se cumplirán 2 años de la Alerta de Violencia de Género en Morelos.

Estamos presentando un Informe Sombra con las conclusiones y recomendaciones que emitimos como organización peticionaria de la AVG ante la CONAVIM.

En Morelos el feminicidio se puede enfrentar, detener, sancionar y erradicar. Es urgente y necesario que se apliquen todas las medidas de Alerta de Violencia de Género. Es inadmisible que haya omisiones, negligencia, irresponsabilidad y complicidad de autoridades.

La responsabilidad de garantizar la vida, la libertad y la seguridad de las mujeres es del Estado, de acuerdo a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de violencia, sistematizada en las medidas decretadas en la Alerta de Violencia de Género vigentes en  8 municipios del Estado de Morelos desde el 10 de agosto de 2015, el 10 de agosto de 2017 se cumplirán dos años de su establecimiento.

Atentamente.

Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos A. C.

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Conferencia de prensa sobre Defensoras de Derechos Humanos.

Invitación a Conferencia de Prensa el miércoles 22 de marzo, 10 de la mañana, en la librería “La Rana de la Casona”, en Cuernavaca, ubicada en la calle Comonfort, esquina Hidalgo, casi frente a Catedral.

Presentación del Informe sobre defensoras y periodistas de la Red Nacional de Mujeres Defensoras y la campaña de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos para visibilizar la labor de las Defensoras.

El Informe “Agresiones contra Defensoras de derechos humanos en México. Diagnóstico nacional”, parte  de el derecho a defender derechos y la perspectiva de género, en un contexto de  impunidad, autoritarismo y criminalización, documenta agresiones contra defensoras del 2012-2014, plantea opciones de autocuidado y los retos del Estado en materia de protección a defensoras.

Como es de su conocimiento, hemos compartido el objetivo de luchar contra todo tipo de violencia que enfrentan las defensoras de derechos humanos, por lo que iniciaremos una Campaña para visibilizar a las defensoras de derechos humanos en México.

En el marco de la campaña de la cidhmorelos “Defensoras somos todas”, está dedicada a visibilizar la labor de las defensoras en México y a utilizar protocolos de protección.

El objetivo es difundir la labor de las defensoras, que es lo que defienden y como lo hacen. Partimos de principios fundamentales como: solidaridad respeto, libertad, justicia, equidad, honestidad, entre otros, que se tienen que difundir en México ante la grave crisis de derechos humanos.

Agradecemos su asistencia.

 

Con atentos saludos.

 

Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos

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Ni una más. Ni un feminicidio impune más. Nos queremos vivas.

En Morelos nos sumamos a la jornada continental de lucha contra el feminicidio. Desde Argentina a México, se elevan las voces de protesta contra tantos asesinatos cometidos en contra de mujeres por el hecho de ser mujeres. Es inaceptable permanecer indiferentes ante esta ola feminicida que termina con la vida y la libertad de todas las mujeres y degrada la condición humana.

Con la asistencia del Sindicato Mexicano de Electricistas, del Sindicato de Telefonistas, Sindicato de Cultura, Sindicato del IMTA, Coalición de Jubilados, Movimiento 17 de Mayo del ALM, Comisión Independiente de Derechos Humanos, PCM, OPT-Jubilados Magisterio, se llevó a cabo la asamblea semanal del Pacto Morelos por la Soberanía Alimentaria y Energética, el 17 de octubre de 2016 y se tomó el acuerdo de emitir un pronunciamiento en contra de la violencia feminicida en el marco de la jornada nacional de lucha del día 19 de octubre, a las 10 de la mañana en el zócalo de Cuernavaca, para fortalecer la lucha por los derechos de las mujeres y la Alerta de violencia de Género que impulsamos junto con la CIDHM.

El 28 de julio de 2015 el Gobierno Federal declaró en el Estado de México la primer alerta de género en el país. La segunda fue declarada el 10 de agosto en Morelos, le siguieron Jalisco y Michoacán. Si bien el objetivo de dichas alertas es implementar las acciones necesarias para garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, la realidad es otra.

Los asesinatos contra las mujeres son una constante en este sexenio, vivimos una realidad dramática que va aparejada con la impunidad y normalización de la violencia hacia las mujeres. Su vida y su seguridad no son prioridad ni está en la agenda de los gobiernos estatales ni federales.

En el caso de Morelos, estado que recientemente cumplió un año con la alerta de género, las propias autoridades estatales la descalifican y no se ha creado el banco de datos a nivel nacional que pueda documentar patrones que ayuden a prevenir la violencia contra las mujeres. Esta responsabilidad está a cargo del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y a la fecha no hay nada. En cuanto a las medidas a implementar, no se ha eliminado la práctica recurrente de algunos medios de comunicación que en sus espacios revictimizan a las mujeres violentamente asesinadas; la Secretaría de la Seguridad Pública no ha garantizado estructura adecuada como cámaras o la presencia de elementos de seguridad en espacios solitarios por dónde las mujeres transitan continuamente; y la Fiscalía no implementó como práctica que desde el momento en que se encuentre el cuerpo de una mujer asesinada  se abra una carpeta de investigación por feminicidio.

El llamado al paro nacional contra los feminicidios, fue también un resolutivo del encuentro feminista celebrado este año en el Estado de México, busca que hombres y mujeres se organicen de manera individual o colectiva y se sumen, desde la difusión del paro nacional contra los Feminicidios, la emisión de pronunciamientos al respecto, acciones en las plazas públicas y  la exigencia a las autoridades de ir al fondo del problema. Activistas defensoras de los derechos de las mujeres hacen el llamado para que la población en general y los sindicatos, hagan falta solidaria y se sumen a este reclamo nacional.

Atentamente.
Pacto Morelos por la Soberanía Alimentaria y Energética

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La Alerta de Violencia de Género en Morelos: un paso adelante y un compromiso para no dejar de luchar por la vida y la libertad de las mujeres.

La Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos (CIDHsaludamos la declaración de la Alerta de Violencia de Género en el estado, ante los 633 casos documentados de feminicidios registrados en la entidad desde el año 2000 hasta febrero de 2015. Esta Alerta de Violencia de Género en el estado se solicitó desde 2014 y tiene como sustento documentos y análisis de denuncias públicas de casos ocurridos desde 2003 hasta la fecha. Este instrumento, que es el último recurso jurídico para salvaguardar la vida, la libertad, la dignidad, la memoria y la justicia para las mujeres, tiene como objetivo fundamental garantizar con acciones de emergencia la seguridad de este sector de la población, el cese de la violencia en su contra y la eliminación de las desigualdades producidas por una legislación que agravia sus derechos humanos.

Los atentados contra la vida de las niñas y las mujeres no se dan en el vacío, suceden en un entramado social de tolerancia y fomento a la violencia de género cotidiana, misógina y machista.

Finalmente, después de casi dos años de haberla solicitado por parte de nuestra organización y miles de ciudadanas y ciudadanos y organizaciones del Estado de Morelos con respaldo nacional e internacional, consideramos que es sin duda un paso adelante para saldar la deuda histórica con todas las familias y la sociedad toda ante esta violencia feminicida que ha resultado imparable y creciente durante estos años. Este instrumento jurídico legal que obliga a aplicar políticas públicas reales, sin simulaciones, es el último recurso legal establecido en la LGAMVLV para garantizar la vida, la libertad, la dignidad, la justicia y la atención integral para las mujeres en Morelos.  Mientras haya un solo feminicidio impune no podemos expresar nuestra plena satisfacción por las decisiones políticas que deberían ser el modo habitual de funcionar de instituciones y autoridades que en muchas ocasiones actúan con negligencia, irresponsabilidad, omisión y violencia institucional que lacera los derechos humanos de las mujeres. Ante la violencia feminicida, se debe resarcir el daño conforme a los parámetros establecidos en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y considerar como reparación la justicia pronta, expedita e imparcial y la rehabilitación con la prestación de servicios jurídicos, médicos y psicológicos.

Estaremos dando puntual seguimiento a todas y cada una de las acciones y medidas que se plantean para hacer válidos todos los derechos de las mujeres que permitan alcanzar claramente los objetivos de la AVG en la Ley, en el entendido de que la Alerta de Violencia de Género es el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad.­ Y tendrá como objetivo fundamental garantizar la seguridad de las mismas, el cese de la violencia en su contra y eliminar las desigualdades producidas por una legislación que agravia sus derechos humanos. Ante la violencia feminicida. El derecho a la justicia pronta, expedita e imparcial (se deben investigar las violaciones a los derechos de las mujeres y sancionar a los responsables); La rehabilitación (se debe garantizar la prestación de servicios jurídicos, médicos y psicológicos especializados y gratuitos para la recuperación de las víctimas directas o indirectas); La satisfacción (son las medidas que buscan una reparación orientada a la prevención de violaciones). Entre las medidas a adoptar se encuentran “La aceptación del Estado de su responsabilidad ante el daño causado y su compromiso de repararlo; la investigación y sanción de los actos de autoridades omisas o negligentes que llevaron la violación de los derechos humanos de las víctimas a la impunidad; el diseño e instrumentación de políticas públicas que eviten la comisión de delitos contra las mujeres, y la verificación de los hechos y la publicidad de la verdad.”

Por todo ello es que a la vez que celebramos la emisión de esta AVG, expresamos públicamente que nos mantendremos atentas y vigilantes, como organización solicitante, para que se cumplan todas y cada una de las medidas y expresamos a la vez que pugnaremos porque estas sean aplicables en todos y cada uno de los 33 municipios de Morelos ya que ninguno se escapa a esta problemática, aunque la situación más alarmante se reporta en Cuernavaca, Cuautla, Temixco, Jiutepec, Xochitepec, Emiliano Zapata, Puente de Ixtla y Yautepec. Hemos expresado directamente a las autoridades que nuestra solicitud se realizó para todo el Estado de Morelos y nos parece una limitación que únicamente se haya decidido su instrumentación en 8 municipios, si bien hay medidas que tendrán por su naturaleza misma un ámbito de aplicación estatal, y que ninguna institución debe quedar exonerada de cumplir con su responsabilidad en la aplicación de las mismas.

La AVG debe ser por lo tanto una política pública que tenga el claro objetivo de erradicar el feminicidio impune. Y la sociedad toda debe participar para no permitir un feminicidio impune más. Ya es tiempo de acabar con toda clase de simulación en torno a la responsabilidad de las autoridades en defender los derechos de las mujeres. Terminar con la violencia institucional es una obligación de las autoridades. Llamamos a dar la más amplia difusión de todas y cada una de las medidas que se deben tomar para que el conjunto de la sociedad las conozca y haga suyas, de tal manera que no haya pretexto alguno por parte del gobierno para investigar, juzgar y sancionar a los responsables de esta violencia feminicida y a quienes los protegen.

Lo hemos dicho y hoy queda claramente confirmado: En México y Morelos hay feminicidio. No se respeta el derecho de las niñas y las mujeres a una vida libre de violencia. Los homicidios de niñas y mujeres son un problema grave e inadmisible. Son parte de la violencia feminicida como culminación de la violación de sus derechos humanos y evidencian la ruptura del Estado de derecho en nuestro país.

Con esta AVG no se debe permitir más ni las desapariciones, ni los asesinatos, ni la impunidad, por lo que también se requiere modificar el entramado social de tolerancia y fomento a la violencia de género cotidiana, misógina y machista, contra niñas y mujeres. Los homicidios son su consecuencia y suceden tras procesos vitales marcados por la inseguridad y por escaladas de violencia, y situaciones extremas que culminan en muertes violentas.­ La muerte, en muchos casos, no ha sido límite para el daño. Aun después de haber sido asesinadas, sus cuerpos son objeto de agresión.

Esta AVG es una respuesta que condena la omisión del Estado en la preservación, la garantía, la tutela y el impulso de los derechos humanos de las mujeres. En ese sentido, obliga a establecer una política de Estado para impulsar el desarrollo social de las mujeres y la vigencia de sus derechos humanos.

Lo hemos apuntado en su momento y hoy lo reiteramos, que  la Alerta de Violencia de Género en Morelos es un último recurso jurídico para salvaguardar la Vida, la Libertad, la Dignidad, la Memoria y la Justicia para las mujeres. Convocamos a toda la sociedad morelense a estar vigilantes y participantes para que todas y cada una de las medidas se cumplan. Es un compromiso que nace de la conciencia de lograr una transformación de la misma sociedad. Este es solo un paso adelante, pero un paso que sin duda alguna es muy importante, gracias a la sociedad misma que se organiza y defiende sus derechos.

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Historia del 8 de marzo y la lucha actual por los derechos de las mujeres

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebra el 8 de marzo.

En Morelos es en 1979, cuando mujeres feministas y sindicalistas nos dimos cita para hablar del significado histórico de esta fecha,  esta lucha por difundir el dia internacional de las mujeres trabajadoras, nos llevo a realizar una convocatria abierta y reunidas mas de 60 mujeres en el centro cultural universitario aqui en la ciudad, hablamos de política, del origen de la opresión de las mujeres, de la situación de las mujeres en America Latina. Entonces fuimos 69 las asistentes que llegamos a esa convocatoria realizada desde los sidicatos universitarios, con la activa participación de Cidhal, María Liberación del Pueblo y militantes feministas de los partidos PRT y PCM. Posteriormente en 1980 construimos el frente de lucha y en 1981 la coordinadora de mujeres. De entre los escombros una poderosa organización surgió. Se trataba del Sindicato de Costureras 19 de septiembre. fecha en la que murieron aplastadas obreras textiles, costureras en DF. En 1985, la situación de las 700 mil costureras era crítica: 40 mil se quedaron sin empleo debido al sísmo y en estado de indefensión, porque 50 % de la producción se hacía en talleres clandestinos, 51% de las trabajadoras tenía sólo contratos semanales y apenas 18% era de planta, 73% no sabía lo que era y para qué sirve un sindicato y 89% estaban convencidas de que el líder sindical estaba coludido con el dueño de la empresa. El sector de la maquila textil fue uno de los más desolados por la catástrofe. Entre 150 y 200 mil empleos se perdieron esa fecha. 1326 talleres o fábricas quedaron inactivos y, de esos, 800  quedaron en ruinas. Alrededor de 1600 trabajadoras de la costura perdieron la vida.  

La historia del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

El origen de esta fecha se remonta a 1857 cuando en Nueva York hubo una marcha de mujeres trabajadoras de una fábrica textil en protesta por las condiciones de su trabajo.

Otro hecho importante que condicionó esta fecha ocurrió en 1908 también en Nueva York cuando un grupo de mujeres trabajadoras, costureras industriales, de grandes fábricas se declaran en huelga para protestar por sus condiciones laborales, piden un aumento de los salarios, una reducción de la jornada laboral y el fin del trabajo infantil. Durante esta huelga pacífica 129 mujeres murieron quemadas en un incendio en la fábrica Cotton Textile Factory, este incendio fue provocado por los mismo dueños de la fábrica.

Se cree que esto ocurrió el 8 de marzo de ese año.

En 1909 se celebró por primera vez en los EEUU el día de la mujer trabajadora respondiendo a una declaración delSocialist Party of America. Este día, 8 de marzo, fue propuesto en 1910 como día internacional de la mujer trabajadora durante el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas en Dinamarca. En 1911, al año siguiente y en respuesta a este decreto, más de un millón de mujeres y hombres europeos participaron en manifestaciones por demandas de igualdad para la mujer.

Reconocimiento El 8 de marzo de 1977 la oficina de los Naciones Unidas declaró ‘El Día Internacional de Mujeres Trabajadores’, y el color para representar los esfuerzos de las mujeres que murieron es el lila.

Acuérdate Es importante recordar que este día no es para celebraciones. Este día es para conmemoraciones y dar a las mujeres el respeto y la igualdad que se merecen. La situación de la mujer ha avanzado de forma muy significativa desde aquel 8 de marzo, sin embargo, no se atendió las demandas desde estos espacios, todavía quedan muchas cosas por hacer para que la igualdad sea completa entre hombres y mujeres.

a) Las raíces ilustradas y la Revolución Francesa

Diferentes autoras, como Geneviève Fraisse y Celia Amorós, han coincidido en señalar la obra del filósofo cartesiano Poulain de la Barre y los movimientos de mujeres y feministas que tuvieron lugar durante la Revolución Francesa como dos momentos clave -teórico uno, práctico el otro- en la articulación del feminismo moderno. Así, en el texto de Poulain de la Barre titulado Sobre la igualdad de los sexos y publicado en 1673 -en pleno auge del movimiento de preciosas- sería la primera obra feminista que se centra explícitamente en fundamentar la demanda de igualdad sexual. Fraisse ha señalado que con esta obra estaríamos asistiendo a un verdadero cambio en el estatuto epistemológico de la controversia o “guerra entre los sexos”: “la comparación entre el hombre y la mujer abandona el centro del debate, y se hace posible una reflexión sobre la igualdad” [1]. Por su parte, Amorós encuadra la obra de Poulain en el contexto más amplio de la Ilustración. Aun reconociendo el carácter pionero y específico de la obra, ésta forma parte de un continuo feminista que se caracteriza por radicalizar o universalizar la lógica de la razón, racionalista primero e ilustrada después. Asimismo, mantiene que el feminismo como cuerpo coherente de vindicaciones y como proyecto político capaz de constituir un sujeto revolucionario colectivo, sólo puede articularse teóricamente a partir de premisas ilustradas: premisas que afirman que todos los hombres nacen libres e iguales y, por tanto, con los mismos derechos. Aun cuando las mujeres queden inicialmente fuera del proyecto igualatorio -tal y como sucedió en la susodicha Francia revolucionaria y en todas las democracias del siglo XIX y buena parte del XX-, la demanda de universalidad que caracteriza a la razón ilustrada puede ser utilizada para irracionalizar sus usos interesados e ilegítimos, en este caso patriarcales. En este sentido, afirma que el feminismo supone la efectiva radicalización de proyecto igualitario ilustrado. La razón ilustrada, razón fundamentalmente crítica, posee la capacidad de volver sobre sí misma y detectar sus propias contradicciones [2]. Y así la utilizaron las mujeres de la Revolución Francesa cuando observaron con estupor cómo el nuevo Estado revolucionario no encontraba contradicción alguna en pregonar a los cuatro vientos la igualdad universal y dejar sin derechos civiles y políticos a todas las mujeres.

En la Revolución Francesa veremos aparecer no sólo el fuerte protagonismo de las mujeres en los sucesos revolucionarios, sino la aparición de las más contundentes demandas de igualdad sexual. La convocatoria de los Estados Generales por parte de Luis XVI se constituyó en el prólogo de la revolución. Los tres estados -nobleza, clero y pueblo- se reunieron a redactar sus quejas para presentarlas al rey. Las mujeres quedaron excluidas, y comenzaron a redactar sus propios “cahiers de doléance”. Con ellos, las mujeres, que se autodenominaron “el tercer Estado del tercer Estado”, mostraron su clara conciencia de colectivo oprimido y del carácter “interestamental” de su opresión [3].

Tres meses después de la toma de la Bastilla, las mujeres parisinas protagonizaron la crucial marcha hacia Versalles, y trasladaron al rey a París, donde le sería más difícil evadir los grandes problemas del pueblo. Como comenta Paule-Marie Duhet, en su obra Las mujeres y la Revolución, una vez que las mujeres habían sentado el precedente de iniciar un movimiento popular armado, no iban a cejar en su afán de no ser retiradas de la vida política [4]. Pronto se formaron clubes de mujeres, en los que plasmaron efectivamente su voluntad de participación. Uno de los más importantes y radicales fue el dirigido por Claire Lecombe y Pauline Léon: la Société Républicaine Révolutionnaire. Impulsadas por su auténtico protagonismo y el reconocimiento público del mismo, otras mujeres como Théroigne de Méricourt no dudaron en defender y ejercer el derecho a formar parte del ejército.

Sin embargo, pronto se comprobó que una cosa era que la República agradeciese y condecorase a las mujeres por los servicios prestados y otra que estuviera dispuesta a reconocerles otra función de que la de madres y esposas (de los ciudadanos). En consecuencia, fue desestimada la petición de Condorcet de que la nueva República educase igualmente a las mujeres y los varones, y la misma suerte corrió uno de los mejores alegatos feministas de la época, su escrito de 1790 Sobre la admisión de las mujeres al derecho de ciudadanía.

Seguramente uno de los momentos más lúcidos en la paulatina toma de conciencia feminista de las mujeres está en la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana, en 1791. Su autora fue Olympe de Gouges, una mujer del pueblo y de tendencias políticas moderadas, que dedicó la declaración a la reina María Antonieta, con quien finalmente compartiría un mismo destino bajo la guillotina. Este es su veredicto sobre el hombre: “Extraño, ciego, hinchado de ciencias y degenerado, en este siglo de luces y de sagacidad, en la ignorancia más crasa, quiere mandar como un déspota sobre un sexo que recibió todas las facultades intelectuales y pretende gozar de la revolución y reclamar sus derechos a la igualdad, para decirlo de una vez por todas” [5]. En 1792, la inglesa Mary Wollstonecraft redactará en pocas semanas la célebre Vindicación de los derechos de la mujer. Las mujeres habían comenzado exponiendo sus reivindicaciones en los cuadernos de quejas y terminan afirmando orgullosamente sus derechos. La transformación respecto a los siglos anteriores, como acertadamente ha sintetizado Fraisse, significa el paso del gesto individual al movimiento colectivo: la querella es llevada a la plaza pública y toma la forma de un debate democrático: se convierte por vez primera de forma explícita en una cuestión política [6].

Sin embargo, la Revolución Francesa supuso una amarga y seguramente inesperada, derrota para el feminismo. Los clubes de mujeres fueron cerrados por los jacobinos en 1793, y en 1794 se prohibió explícitamente la presencia de mujeres en cualquier tipo de actividad política. Las que se habían significado en su participación política, fuese cual fuese su adscripción ideológica, compartieron el mismo final: la guillotina o el exilio. Las más lúgubres predicciones se habían cumplido ampliamente: las mujeres no podían subir a la tribuna, pero sí al cadalso. ¿Cuál era su falta? La prensa revolucionaria de la época lo explica muy claramente: habían transgredido las leyes de la naturaleza abjurando su destino de madres y esposas, queriendo ser “hombres de Estado”. El nuevo código civil napoleónico, cuya extraordinaria influencia ha llegado prácticamente a nuestros días, se encargaría de plasmar legalmente dicha “ley natural”.

Feminismo

En el siglo XIX, el siglo de los grandes movimientos sociales emancipatorios, el feminismo aparece, por primera vez, como un movimiento social de carácter internacional, con una identidad autónoma teórica y organizativa. Además, ocupará un lugar importante en el seno de los otros grandes movimientos sociales, los diferentes socialismos y el anarquismo.

Estos movimientos heredaron en buena medida las demandas igualitarias de la Ilustración, pero surgieron para dar respuesta a los acuciantes problemas que estaban generando la revolución industrial y el capitalismo. El desarrollo de las democracias censitarias y el decisivo hecho de la industrialización suscitaron enormes expectativas respecto al progreso de la humanidad, y de llegó a pensar que el fin de la escasez material estaba cercano. Sin embargo, estas esperanzas chocaron frontalmente con la realidad. Por un lado, a las mujeres se les negaban los derechos civiles y políticos más básicos, segando de sus vidas cualquier atisbo de autonomía personal. Por otro, el proletariado -y lógicamente las mujeres proletarias- quedaba totalmente al margen de la riqueza producida por la industria, y su situación de degradación y miseria se convirtió en uno de los hechos más sangrantes del nuevo orden social. Estas contradicciones fueron el caldo de cultivo de las teorías emancipadoras y los movimientos sociales del XIX.

El feminismo socialista

El socialismo como corriente de pensamiento siempre ha tenido en cuenta la situación de las mujeres a la hora de analizar lo sociedad y proyectar el futuro. Esto no significa que el socialismo sea necesariamente feminista, sino que en el siglo XIX comenzaba a resultar difícil abanderar proyectos igualitarios radicales sin tener en cuenta a la mitad de la humanidad.

Los socialistas utópicos fueron los primeros en abordar el tema de la mujer. El nervio de su pensamiento, como el de todo socialismo, arranca de la miserable situación económica y social en que vivía la clase trabajadora. En general, proponen la vuelta a pequeñas comunidades en que pueda existir cierta autogestión -los falansterios de Fourier- y se desarrolle la cooperación humana en un régimen de igualdad que afecte también a los sexos. Sin embargo, y a pesar de reconocer la necesidad de independencia económica de las mujeres, a veces no fueron lo suficientemente críticos con la división sexual del trabajo. Aun así, su rechazo a la sujeción de las mujeres tuvo gran impacto social, y la tesis de Fourier de que la situación de las mujeres era el indicador clave del nivel de progreso y civilización de una sociedad fue literalmente asumida por el socialismo posterior [11].

Flora Tristán en su obra Unión obrera (1843) dedica un capítulo a exponer la situación de las mujeres. Tristán mantiene que “todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer” [12]. En sus proyectos de reforma, la educación de las mujeres resulta crucial para el progreso de las clases trabajadoras, aunque, eso sí, debido a la influencia que como madres, hijas, esposas, etc…, tienen sobre los varones. Para Tristán, las mujeres “lo son todo en la vida del obrero”, lo que no deja de suponer una acrítica asunción de la división sexual del trabajo. Desde otro punto de vista, entre los seguidores de Saint-Simon y Owen cundió la idea de que el poder espiritual de los varones se había agotado y la salvación de la sociedad sólo podía proceder de lo “femenino”. En algunos grupos, incluso, se inició la búsqueda de un nuevo mesías femenino [13].

Tal vez la aportación más específica del socialismo utópico resida en la gran importancia que concedían a la transformación de la institución familiar. Condenaban la doble moral y consideraban el celibato y el matrimonio indisoluble como instituciones represoras y causa de injusticia e infelicidad. De hecho, como señalara en su día John Stuart Mill, a ellos cabe el honor de haber abordado sin prejuicios temas con los que no se atrevían otros reformadores sociales de la época.

El movimiento sufragista

Como se señala habitualmente, el capitalismo alteró las relaciones entre los sexos. El nuevo sistema económico incorporó masivamente a las mujeres proletarias al trabajo industrial -mano de obra más barata y sumisa que los varones-, pero, en la burguesía, la clase social ascendente, se dio el fenómeno contrario. Las mujeres quedaron enclaustradas en un hogar que era, cada vez más, símbolo del status y éxito laboral del varón. Las mujeres, mayormente las de burguesía media, experimentaban con creciente indignación su situación de propiedad legal de sus maridos y su marginación de la educación y las profesiones liberales, marginación que, en muchas ocasiones, las conducía inevitablemente, si no contraían matrimonio, a la pobreza.

En este contexto, las mujeres comenzaron a organizarse en torno a la reivindicación del derecho al sufragio, lo que explica su denominación como sufragistas. Esto no debe entenderse nunca en el sentido de que ésa fuese su única reivindicación. Muy al contrario, las sufragistas luchaban por la igualdad en todos los terrenos apelando a la auténtica universalización de los valores democráticos y liberales. Sin embargo, y desde un punto de vista estratégico, consideraban que, una vez conseguido el voto y el acceso al parlamento, podrían comenzar a cambiar el resto de las leyes e instituciones. Además, el voto era un medio de unir a mujeres de opiniones políticas muy diferentes. Su movimiento era de carácter interclasista, pues consideraban que todas las mujeres sufrían en cuanto mujeres, e independientemente de su clase social, discriminaciones semejantes.

En Estados Unidos, el movimiento sufragista estuvo inicialmente muy relacionado con el movimiento abolicionista. Gran número de mujeres unieron sus fuerzas para combatir en la lucha contra la esclavitud y, como señala Sheyla Rowbotham, no sólo aprendieron a organizarse, sino a observar las similitudes de su situación con la de esclavitud [7]. En 1848, en el Estado de Nueva York, se aprobó la Declaración de Seneca Falls, uno de los textos fundacionales del sufragismo [8]. Los argumentos que se utilizan para vindicar la igualdad de los sexos son de corte ilustrado: apelan a la ley natural como fuente de derechos para toda la especie humana, y a la razón y al buen sentido de la humanidad como armas contra el prejuicio y la costumbre. También cabe señalar de nuevo la importancia del trasfondo individualista de la religión protestante; como ha señalado Richard Evans: “La creencia protestante en el derecho de todos los hombres y mujeres a trabajar individualmente por su propia salvación proporcionaría un a seguridad indispensable, y a menudo realmente una auténtica inspiración, a muchas, si no a casi todas las luchadoras de las campañas feministas del siglo XIX” [9]. Elizabeth Cady Stanton, la autora de La Biblia de las mujeres, y Susan B. Anthony, fueron dos de las más significativas sufragistas estadounidenses.

En Europa, el movimiento sufragista inglés fue el más potente y radical. Desde 1866, en que el diputado John Stuart Mill, autor de La sujeción de la mujer, presentó la primera petición a favor del voto femenino en el Parlamento, no dejaron de sucederse iniciativas políticas. Sin embargo, los esfuerzos dirigidos a convencer y persuadir a los políticos de la legitimidad de los derechos políticos de las mujeres provocaban burlas e indiferencia. En consecuencia, el movimiento sufragista dirigió su estrategia a acciones más radicales. Aunque, como bien ha matizado Rowbotham: “las tácticas militantes de la Unión habían nacido de la desesperación, después de años de paciente constitucionalismo” [10]. Las sufragistas fueron encarceladas, protagonizaron huelgas de hambre y alguna encontró la muerte defendiendo su máxima: “votos para las mujeres”. Tendría que pasar la Primera Guerra Mundial y llegar el año 1928 para que las mujeres inglesas pudiesen votar en igualdad de condiciones.

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